Dice Fernando González Molina, director de películas como 3 metros sobre el cielo, Palmeras en la nieve y El guardián invisible, que habla rapidísimo. Está en lo cierto. Y de estreno, pues este viernes 4 de septiembre estrena en salas de cine Cronos. El título hace referencia a la operación policial que se llevó a cabo tras los atentados de La Rambla en Barcelona el 17 de agosto de 2017. Los intérpretes Enric Auquer, Diana Gómez y Mónica López, en el lado correcto de la historia, encabezan un extenso, lujoso y catalán reparto.
Cronos es el segundo largometraje de Fernando González Molina estrenado este 2026, pues hace unos meses, Netflix lanzó su versión, junto a Alana S. Portero, de Mi querida señorita. La noche y el día. Dirigió ambos en 2025; entremedias sufrió un infarto, recuerda en conversación con El Independiente.
Pregunta.- Cronos es tu primera película basada en hechos reales. ¿Cómo se enfrenta uno a eso? Es ficción, pero sobre una realidad cercana, aunque quizás nos hayamos olvidado.
Respuesta.- (Fernando González Molina) Con una dosis extra de respeto por los acontecimientos que cuenta la película [Cronos]. Yo estaba muy tranquilo porque se basa en una investigación de más de dos años de Nacho Carretero y Arturo Lezcano. Ellos ya habían hecho una investigación previa para hacer un documental, 800 metros [en Netflix], con lo que había tal cantidad de documentación e información que tenían muy claro el relato. Cuando todo ese material llega a mí y se empieza a construir la película [Cronos], siento que vamos sobre seguro; tenemos las claves de lo que hay que contar.
Y después conocí a las personas en que se basan los personajes de la película [Cronos]. Hablé con ellos, no para que me contaran lo sucedido, porque ese trabajo ya lo habían hecho [los guionistas] Nacho Carretero, Arturo Lezcano y Alberto Marini, sino para que me contaran cómo se habían sentido en el minuto a minuto, qué les había afectado más, cuáles eran sus mayores miedos… Entrevistarlos me hizo sentir seguro a la hora de cómo abordar la película [Cronos]. Fue un trabajo de documentación exhausto. Fui muy respetuoso con lo sucedido, a pesar de que estábamos haciendo una película [Cronos] y tomamos licencias.
P.- Las películas tienen una función; bueno, varias. Una de ellas es entretener. Diriges una película sobre unos atentados, cuya función es que el espectador esté 105 minutos pegado a la pantalla. ¿Hay ahí un conflicto moral?
R.- (Fernando González Molina) No. Cronos busca ser una película, no sé si ‘entretenida’ es la palabra, pero sí que te tenga pegado a la butaca, que te provoque emociones, que te impresione, que te haga pensar desde un lugar distinto al de un thriller de acción y persecuciones típico. Cronos es un thriller dramático basado en algo muy traumático, pero la idea es que el espectador se quede pegado a la pantalla de la misma manera; y que después se haga preguntas y se establezca una conversación. Esto hace que la película sea más difícil, probablemente, de hacer, construir, rodar… Hay un compromiso con la verdad, que hace más potente la película. Los hechos que te cuenta la película son reales; el espectador ha estado allí, ha vivido esos acontecimientos; y hace que su conexión con ellos sea más bestia.
P.- Uno ve la película y piensa: esto a los 'americanos', a los estadounidenses, se les da de maravilla. ¿Cuán grandilocuente querías que fuese esto?
R.- (Fernando González Molina) La investigación policial te cuenta la realidad tal y como sucedió, y es bastante crítica con la clase política, con el momento. Muestra policías torpes; personas normales que se sienten inseguras, que de repente se ven en mitad de una guerra… Hay un relato cero impostado de lo que sucedió esos días. Se hicieron muchas cosas bien también esos días. La película bebe más de una tradición europea como películas francesas o incluso el cine de Paul Greengrass, que no es cine de bandera americana exactamente, sino más bien un cine de acción y periodístico, como United 93. Son películas que relatan momentos de tensión, ataques terroristas y momentos políticos de una manera bastante seca. Cronos es lo contrario a grandilocuente en ese aspecto.
P.- La mayoría de las escenas recrean momentos muy dolorosos para la ciudadanía. ¿Cómo se siente uno cuando sabe que está rodando en el lugar de los hechos?
R.- (Fernando González Molina) Hay una energía muy concreta en esos momentos. Ya no sólo cuando rodábamos, sino cuando estábamos localizando. Al final hablabas con el dueño de un kiosco, la señora de una farmacia… Ellos habían estado allí esos días y nos contaban: 'Pues aquí pasó esto', 'aquí hubo un herido', 'aquí estuvimos metidos diez horas', 'aquí tuve a gente y le puse música para que no tuviera miedo'... Eso va construyendo cierta solemnidad en el rodaje y cierta sensación de que estamos haciendo algo que no es sólo una película, sino que estamos retratando algo que sucedió. Eso le da valor a la película y la pinta de una manera muy concreta. La responsabilidad de todo el equipo, todo el tiempo, era hacer las cosas lo mejor posible y ser lo más fieles a lo que había sucedido; intentar tratarlo de la manera más honesta.
P.- ¿Qué tal la experiencia de rodar en catalán?
R.- (Fernando González Molina) Tiene un 25% en castellano y un 75% en catalán. Un desafío. ¡Yo soy navarro! He rodado cuatro películas allí: 3 metros sobre el cielo, Tengo ganas de ti y la Trilogía del Baztán. He vivido mucho tiempo en Barcelona. Mis padres se conocieron allí; mi familia vive allí. Pero yo no hablo catalán. Hice una inmersión lingüística brutal. Trabajé con un coach, con el máximo respeto y, sobre todo, con actores buenísimos que no necesitaban muchas indicaciones.
Yo estaba muy obsesionado con que los actores, por muy pequeños que fueran sus personajes, fueran sólidos. Por un lado, no era mi idioma natural; y por el otro, ya era una peli suficientemente compleja, y necesitaba un poco de ayuda. Estoy muy agradecido a gente como Pablo Derqui, Israel Elejalde o Mima Riera, actores conocidos allí [Cataluña] y algunos muy conocidos aquí [resto de España]. Son más de 45 actores con personaje y diálogo. Es complicado.
P.- Te iba a preguntar si tu mayor obstáculo o reto en esta película había sido precisamente el idioma.
R.- (Fernando González Molina) Esta película tuvo varios desafíos. Uno era el idioma. Otro era la complejidad de rodar en sitios reales. Fueron 16 días [rodando] en el centro de Barcelona con toda la ciudad cerrada; rodábamos en fines de semana y horarios intempestivos.
Otra cosa, ya personal, es que yo sufrí un infarto rodando Mi querida señorita; apenas unos meses después estaba rodando Cronos. Mi condición física no era todavía óptima. Fue muy intenso para mí, pero aquí estoy... Todo bien. Todo bien. Rodando Mi querida señorita... Fue muy heavy. Rodé Mi querida señorita en febrero y marzo de 2025, y en junio estaba preparando Cronos. Por circunstancias de subvenciones, económicas, había que rodar; y yo había peleado mucho por hacer Cronos. Estoy estupendo. Pero marcó mucho el rodaje de Cronos; de repente, pero para bien. Te coloca en la vida de otra manera, y está muy bien. Estoy perfecto.
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