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José María Calleja: "España tiene motivos de orgullo, sobre todo en su historia reciente"

El periodista presenta su nuevo libro, 'Lo bueno de España', en el que reflexiona acerca de los estandartes de la historia reciente de nuestro país

El autor de 'Lo bueno de España', José María Calleja. Mariano Gómez Isern

José María Calleja (Ponferrada, 1955) ha vivido en primera persona los años finales de la dictadura franquista, como preso político entre 1973 y 1974, y la sangrienta era con la que ETA trató de manchar la democracia española, en la que el periodista comenzó a vivir con escolta. Es una de las personas más oportunas para repasar todo lo malo que ha ocurrido en las últimas décadas en nuestro país, pero, en lugar de darse al pesimismo como fórmula de sus ensayos, ha preferido reflejar Lo bueno de España (Editorial Planeta) en su nuevo libro.

Según afirma en una entrevista para El Independiente, España «tiene motivos de orgullo, sobre todo en su historia reciente», entre los que se encuentran «la forma en que se ha hecho un tránsito de una dictadura de 30 años a un sistema democrático avanzado, con una sanidad y una educación públicas de calidad, y con una convivencia razonable».

Una convivencia que peligró desde la primera ejecución de una banda terrorista que se acostumbró a matar de la misma forma en la que asesinó a su primera víctima, el guardia civil José Antonio Pardines: con un tiro por la espalda. Es uno de los más claros ejemplos de cómo eran sus letales acciones, basadas en su mayoría en la premeditación, la alevosía y la nocturnidad -aunque no siempre ejecutadas de noche-. «ETA era una maquinaria con una capacidad mortífera brutal».

ETA era una maquinaria con una capacidad mortífera brutal

Entre 1968 y 1992, cuando Calleja afirma que empieza «el declive» de ETA gracias a la «eficacia policial», el grupo terrorista acaparaba la «agenda mediática y política». Dentro del País Vasco, Euskadi Ta Askatasuna tenía un refugio basado en el apoyo popular que recibieron, en gran medida, gracias al asesinato de Carrero Blanco en 1973. Este atentado fue celebrado «por el nacionalismo vasco y por buena parte de la izquierda vasca y española», por percibirse que matar a «alguien que era ‘malo’ no podía ser otra cosa que algo ‘bueno'», como afirma el propio autor en su nuevo libro.

Y así, en medio de ese ambiente de aceptación y de vista gorda de «una jerarquía de la Iglesia vasca que olvidó el ‘No matarás’, de sectores nacionalistas que vieron que estas acciones podrían permitirles sacar cosas del Estado y de una parte de la población», muchos vivieron «muy confortablemente» en Euskadi y ETA escribió a base de epitafios sus décadas inolvidables. «En el País Vasco, había gente que sentía más odio por las víctimas que por los victimarios. Tuvieron que pasar muchos asesinatos para que nos pusiéramos -muy pocos- en contra del terrorismo».

La forma en que han tratado a Alfonso Alonso es inapropiada. No se puede echar con cajas destempladas a un superviviente del terrorismo

Esos pocos detractores, Calleja entre ellos, fueron perseguidos y amenazados de muerte. Muchos vieron cumplidas esas amenazas: Gregorio Ordóñez, el 23 de enero de 1995; Francisco Tomás y Valiente, el 14 de febrero de 1996; Miguel Ángel Blanco, asesinado el 12 de julio de 1997 tras haber sido secuestrado 48 horas antes. Otros, como Alfonso Alonso, sobrevivieron.

José María Calleja se muestra especialmente «dolido» con el trato que ha recibido el que hasta hace unos días era el candidato a lehendakari por el PP de cara alas elecciones autonómicas del 5 de abril. «Es una de las personas del PP que se han estado jugando la vida en el País Vasco por la libertad y por la democracia. La forma en la que la dirección del PP ha tratado a Alfonso Alonso me parece que es inapropiada. No se puede echar con cajas destempladas a alguien que es un superviviente del terrorismo».

Este movimiento de la cúpula del PP «puede acabar volviéndose en contra de Casado», reflexiona Calleja, «primero, porque electoralmente no creo que vaya a dar buen resultado el cambio y, segundo, porque hemos visto cómo Feijóo ha reaccionado dolido con el cese de Alonso».

Calleja destaca como «un gran triunfo de la democracia española» el hecho de haber podido «derrotar a ETA sin que ellos cumpliesen ni uno solo de sus objetivos». Era algo que «no estaba claro en los 90, cuando parecía que, a base de apilar muertos, iban a derribar el Estado». Pero gracias a la «eficacia policial, a la política, a la actitud de una parte de la ciudadanía vasca, a algunos jueces y periodistas» se consiguió cerrar una de las etapas más oscuras de la historia moderna de nuestro país.

El otro gran episodio que hizo mella en nuestra memoria como nación y que marcó a quienes lo vivieron en sus carnes fue el franquismo. «Franco nos estigmatizó a los que luchábamos contra la dictadura, porque perdíamos la condición de ser españoles. Él consiguió que la única forma de ser español fuese ser franquista. Y eso todavía trae cola».

Franco nos estigmatizó a los que luchábamos contra la dictadura; perdíamos la condición de ser españoles

Afirma que «España ha derrotado a la ultraderecha golpista», aunque avisa de que existe cierto peligro en el surgimiento de «partidos de carácter muy radical de derechas que pueden llegar a poner en cuestión el tapete constitucional que hemos tenido hasta este momento». Y recalca que existe un cierto peligro de que los «sectores radicales de la derecha más extrema» impulsen «discursos nacionalistas que pongan en jaque el sistema autonómico que ha estado vigente todos estos años».

Partidos como Vox promueven un mensaje «contradictorio» de tentativa de supresión de las autonomías, ya que «ponen en cuestión este sistema, pero están en los parlamentos autonómicos, después de que algunos de sus dirigentes se hayan beneficiado» del mismo, como ha ocurrido, por ejemplo, «con el propio Santiago Abascal«.

La Ley de Violencia de Género es un motivo de orgullo democrático

Otro aspecto por el que este sector de la derecha nacionalista española ha creado polémica es la forma en la que se refiere a la violencia machista. José María Calleja dice que «es insoportable pensar que vamos a llegar a final de año con 40 o 50 mujeres asesinadas». Ante una realidad tan demoledora, Calleja propone instaurar un discurso de «desprestigio del machismo», para reducir las muertes que éste provoca «de manera sistemática». Este tipo de asesinatos provienen de un «concepto de propiedad y dominación hacia las mujeres» por parte de los hombres, recuerda.

«Es un motivo de orgullo democrático». Así define el periodista la Ley de Violencia de Género, aprobada durante el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. En su opinión, esta norma fue «revolucionaria», porque «no había nada parecido» en España y porque permitió que nosotros, «que siempre mirábamos al resto de países de abajo a arriba», empezásemos a ser un modelo a seguir para el resto de Estados y se convirtió en emblema nacional.

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