El café es uno de los alimentos que ha conseguido un “lavado de cara” en los últimos años. Mientras que desde los años setenta su consumo había estado ligado a un mayor riesgo cardiovascular o de determinados tipos de cáncer, los últimos estudios han dado la vuelta a esa creencia. En junio de 2016, la Organización Mundial de la Salud (OMS) se desdijo de su posición anterior y afirmó que no hay evidencias de que provoque cáncer; más aún, lo relacionó con un menor riesgo de cáncer de útero o hígado (solamente indicaba un riesgo de cáncer en las bebidas, tanto café como té y mate, si se toman “muy calientes”).

Según un nuevo estudio, una taza de café al día reduce el riesgo de mortalidad prematura un 12%

Ahora dos nuevos estudios, en Estados Unidos y en Europa, van más allá y sitúan al café como un “elixir”. Una de las investigaciones es la realizada por la Escuela de Medicina Keck de la Universidad del Sur de California que ha analizado los datos de más de 180.000 personas a través del estudio multiétnico en marcha desde 1993. Según esta, el riesgo de mortalidad prematura se reduce un 12% si se toma una taza diaria de café y hasta un 18% si se toman entre dos y tres. La investigación ha sido publicada en Annals of Internal Medicine junto a otra que de la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC) con el Imperial College de Londres, que coincide en que el café reduce el riesgo de muerte por múltiples causas, estudiado en 10 países europeos.

El estudio de la Escuela de Medicina Keck apunta a que la gente que bebe habitualmente café vive más. En concreto, los consumidores de una taza diaria tienen un 12% menos de riesgo de morir que los que no lo consumen, un porcentaje que aumenta al 18% entre los que toman dos o tres tazas diarias. El menor riesgo se da, según el estudio, por enfermedades cardiovasculares, cáncer, diabetes, enfermedades respiratorias y del hígado, para todas las etnias.

Café con o sin cafeína, mismos beneficios

El estudio, de carácter epidemiológico, no sitúa el origen de estos beneficios aunque, al darse la menor mortalidad tanto en quienes bebían café regular como en los que tomaban descafeinado, la asociación “no parece tener que ver con la cafeína”, ha afirmado Veronica W. Setiawan, directora del estudio y profesora asociada de medicina preventiva en la Escuela de Medicina Keck de la Universidad del Sur de California. “No podemos decir que beber café te alargue la vida, pero vemos una asociación. Si te gusta el café, bébelo. Si no lo haces, considera si deberías empezar”, ha asegurado la investigadora.

“Si no bebes café, considera si deberías empezar”, dice una investigadora

Parte de la importancia del estudio reside en que se ha contado con la participación de más de 180.000 personas de cinco etnias (afroamericanos, americanos japoneses, hawaianos nativos, latinos y blancos), todos adultos entre 34 y 75 años. “Hasta ahora, había pocos datos disponibles sobre la relación entre el consumo de café y la mortalidad prematura entre personas de razas distintas a la blanca”, dice el estudio. “Las investigaciones son importantes porque los estilos de vida y factores de riesgo varían sustancialmente entre distintas etnias y lo que es válido para un grupo puede no serlo para otro”.

Tres tazas de café al día

El estudio de la IARC se centra en los consumidores de tres tazas de café diarias y asegura que en esa cantidad se reduce el riesgo de muerte por todas las causas, especialmente las cardiovasculares y digestivas. Según Marc Gunter, autor principal del IARC, “es importante destacar que estos resultados fueron similares en todos los 10 países europeos, con distintos hábitos de consumo café”.

Los resultados fueron iguales para consumidores de café normal y descafeinado

El estudio ha utilizado los datos de EPIC (Investigación prospectiva europea sobre cáncer y nutrición), que analiza más de medio millón de adultos en 10 países de la UE. Con el análisis de seguimiento a través de 16 años, el estudio ha concluido que los consumidores de café, tanto descafeinado como regular, reducía los riesgos de distintas enfermedades. “Encontramos que beber más café estaba asociado con un perfil de función hepática y una respuesta inmune más favorables”, explica Gunter.

Desmitificando una bebida

Independientemente de los estudios científicos que puedan complementar las conclusiones de este estudio epidemiológico, la Fundación Española de Nutrición (FEN) coincide en que las creencias negativas del café se han ido desmitificando en los últimos años y que actualmente es una bebida idónea para cualquier dieta saludable.

La Fundación Española de Nutrición dice que, para bien o para mal, el café tiene poco valor nutricional

“Hay que tener en cuenta, tanto para sus beneficios como para sus perjuicios, que el café es la infusión de un fruto, por lo que en una taza tomamos una cantidad pequeñísima de nutrientes, prácticamente son trazas y tiene muy poco valor nutricional”, afirma Emma Ruiz, dietista nutricionista de la FEN. No obstante, Ruiz explica que el café es rico, especialmente, en magnesio, potasio, vitamina B3 (niacina), así como antioxidantes fenoles y taninos, componentes estos últimos relacionados con la prevención del cáncer.

¿Cuántas tazas se pueden tomar?

Según un estudio del Centro de Información Café y Salud elaborado por Quota Research en 2011, al 85% de los españoles les gusta mucho o bastante el café y nueve de cada 10 personas lo beben habitualmente, ocho de ellas a diario. Una bebida muy asentada en la cultura mediterránea que, contra lo que solía creerse, sigue siendo saludable hasta las tres o cuatro tazas diarias.

“El factor limitante del café está en la cafeína, aunque según las recomendaciones que actualizó en 2015 la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), se pueden tomar 400 miligramos de cafeína al día, una cantidad que en café supondría, de media, unas cuatro tazas”, explica Ruiz. Esta cantidad se reduce a la mitad en mujeres embarazadas o en período de lactancia y no está especificada para el caso de niños y adolescentes.

“El factor limitante del café está en la cafeína pero pueden tomarse unas cuatro tazas diarias”

“En todo caso, y aunque el café es una bebida que puede perfectamente formar parte de una dieta saludable, es por sus características una bebida que sienta de forma diferente a distintas personas. Mientras que a unos puede despertarles, a otros puede provocarles hiperactividad o sentarles mal al estómago”, explica la nutricionista, que en este sentido deja en manos de cada uno estimar qué cantidad tomar en función de los efectos personales sobre el cuerpo.

“Un mito que hay que deshechar del café es que deshidrata. Es falso, el café es 99% agua y aunque sea diurético es una gran fuente de hidratación”, añade Ruiz.