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Comer deprisa es malo para la cintura y para el corazón

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Comer deprisa es malo para la cintura y para el corazón
Comer deprisa es malo para la cintura y para el corazón.

Comer deprisa es malo para la cintura y para el corazón. American Heart Association

Resumen:

Engullir es malo para la salud. Comer deprisa hace más difícil cuidar la línea pero también es un factor de riesgo para desarrollar enfermedades cardiovasculares, según la última investigación de la Asociación Americana del Corazón.

En concreto, la investigación ha concluido que quienes comen deprisa tienen más posibilidades de desarrollar el síndrome metabólico, un grupo de factores de riesgo de cardiopatías, diabetes y accidentes cerebrovasculares.

El llamado síndrome metabólico ocurre cuando una persona tiene cualquiera de los tres factores de riesgo que son obesidad abdominal, azúcar en sangre elevado en ayunas, hipertensión arterial, triglicéridos altos y/o colesterol HDL bajo.

Para la investigación, los miembros de la AHA evaluaron a 642 hombres y 441 mujeres de edad media de 51,2 años y que no tenían síndrome metabólico. Se les dividió en tres grupos en función de su velocidad para comer (autodescrita), rápida, normal o lenta y los siguieron durante cinco años.

Tras ese lustro, se vio que los que comían rápido tenían un 11,6% más de posibilidades de desarrollar síndrome metabólico que los que comían normal (6,5%) o los que comían despacio (2,3% de posibilidades).

 

Engullir es malo para la salud. Comer deprisa hace más difícil cuidar la línea pero también es un factor de riesgo para desarrollar enfermedades cardiovasculares, según la última investigación de la Asociación Americana del Corazón (AHA por sus siglas en inglés) que acaba de presentar la entidad en sus sesiones anuales de 2017.

En concreto, la investigación ha concluido que quienes comen deprisa tienen más posibilidades de desarrollar el síndrome metabólico, un grupo de factores de riesgo de cardiopatías, diabetes y accidentes cerebrovasculares. El llamado síndrome metabólico ocurre cuando una persona tiene cualquiera de los tres factores de riesgo que son obesidad abdominal, azúcar en sangre elevado en ayunas, hipertensión arterial, triglicéridos altos y/o colesterol HDL bajo.

Para la investigación, los miembros de la AHA evaluaron a 642 hombres y 441 mujeres de edad media de 51,2 años y que no tenían síndrome metabólico. Se les dividió en tres grupos en función de su velocidad para comer (autodescrita), rápida, normal o lenta y los siguieron durante cinco años. Tras ese lustro, se vio que los que comían rápido tenían un 11,6% más de posibilidades de desarrollar síndrome metabólico que los que comían normal (6,5%) o los que comían despacio (2,3% de posibilidades).

Además, a mayor velocidad en el comer hubo una mayor proporción de personas con exceso de peso, cintura más grande y glucosa en sangre elevada.

“Comer más lentamente puede ser un cambio de hábito crucial a la hora de evitar el síndrome metabólico” ha afirmado Takayuki Yamaji, autor del estudio y cardiólogo en la Universidad de Hiroshima en Japón. “Cuando las personas comen rápido suelen no sentirse satisfechas y tienen mayores probabilidades de comer de más. Comer rápido causa mayor fluctuación de la glucosa, lo que puede llevar a la resistencia a la insulina”.