Vida Sana

El infarto nos da menos miedo que el cáncer o el ictus, pero causa más muertes

La encuesta "Salud cardiovascular y estilo de vida de la población española", de Astrazeneca, refleja la falta de sensibilización sobre las enfermedades del corazón y las arterias: la mitad de los infartados deja la medicación al año siguiente.

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El infarto nos da menos miedo que el cáncer o el ictus, pero causa más muertes
El infarto nos da menos miedo que el cáncer o el ictus, pero causa más muertes.

El infarto nos da menos miedo que el cáncer o el ictus, pero causa más muertes. EP

Resumen:

La enfermedad que más miedo nos da es el cáncer. El siguiente temor es a sufrir una enfermedad degenerativa y, el tercero, al ictus.

Hasta el cuarto lugar en las enfermedades que tememos los españoles no aparecen los infartos, aunque sean – las enfermedades cardiovasculares – las que más muertes causan en España.

Los infartos están infravalorados, según la encuesta “Salud cardiovascular y estilo de vida de la población española”, elaborada por Ipsos para Astrazeneca.

Tanto es así, que a los tres meses de haber sufrido un ataque al corazón el 30% deja la medicación (que debería ser crónica). Al año ya la ha abandonado el 50%. Además, el 28% no cambia su estilo de vida tras un episodio de este tipo pese a las recomendaciones de los médicos.

Estos datos chocan con las cifras. Cada año, más de 100.000 personas sufren en España un infarto y un tercio de ellas mueren antes de llegar al hospital. Otro 13% muere en los primeros 28 días tras el evento y alrededor de otro 13% no supera los dos años siguientes, según ha explicado el presidente de la Sociedad Española de Cardiología (SEC), Manuel Anguita: “La incidencia y la mortalidad del infarto, que estaba en línea descendente, está ya aplanándose y aumentará por el envejecimiento de la población”.

La enfermedad que más miedo nos da es el cáncer. El siguiente temor es a sufrir una enfermedad degenerativa y, el tercero, al ictus. Hasta el cuarto lugar en las enfermedades que tememos los españoles no aparecen los infartos, aunque sean – las enfermedades cardiovasculares – las que más muertes causan en España.

Los infartos están infravalorados, según la encuesta “Salud cardiovascular y estilo de vida de la población española”, elaborada por Ipsos para Astrazeneca. Tanto es así, que a los tres meses de haber sufrido un ataque al corazón el 30% deja la medicación (que debería ser crónica). Al año ya la ha abandonado el 50%. Además, el 28% no cambia su estilo de vida tras un episodio de este tipo pese a las recomendaciones de los médicos.

Estos datos chocan con las cifras. Cada año, más de 100.000 personas sufren en España un infarto y un tercio de ellas mueren antes de llegar al hospital. Otro 13% muere en los primeros 28 días tras el evento y alrededor de otro 13% no supera los dos años siguientes, según ha explicado el presidente de la Sociedad Española de Cardiología (SEC), Manuel Anguita: “La incidencia y la mortalidad del infarto, que estaba en línea descendente, está ya aplanándose y aumentará por el envejecimiento de la población”.

Tras la falta de sensibilización con los infartos se sitúa también la falta de información. Según la encuesta, la enfermedad sobre la que se tiene más información es el cáncer, por delante del infarto incluso para aquellos que lo han sufrido en primera persona o en su hogar. Entre los encuestados, población adulta de 35 a 90 años, uno de cada cuatro había sufrido un evento cardiovascular en primera persona o en alguien con quien conviven.

“El infarto no es más que la punta del iceberg de las enfermedades arterioescleróticas que ya acompañarán al paciente durante toda la vida”, ha afirmado Vicente Arrarte, cardiólogo y presidente de la sección de riesgo vascular y rehabilitación cardíaca de la SEC. Sin embargo, el 30% de quienes sufren un infarto ha abandonado la medicación a los tres meses y hasta un 50% lo hace al pasar el primer año. “Detrás de este gran abandono está la falta de informción, de posibilidad de contacto con el médico en consultas que duran cinco minutos y la falta de síntomas en el paciente, además del control del gasto económico”, explica Arrarte.

Anguita ha coincidido en que cuando alguien consigue superar un infarto “el problema no termina, el paciente tiene ya la enfermedad coronaria arterioesclerótica de por vida” y ha asegurado que las consecuencias de dejar la enfermedad, tanto a nivel de reingresos, como de muerte aumentan del 15 al 30%, según los distintos estudios”.