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Dos de cada tres panes integrales no cumplirían la nueva normativa

La nueva normativa endurecerá los requisitos y se exigirá que la harina sea 100% integral. Un estudio ha confirmado que sólo uno de cada tres panes que se venden actualmente quedarían dentro de la norma.

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Dos de cada tres panes integrales no cumplirían la nueva normativa
La nueva normativa sobre pan integral deja fuera a dos de cada tres panes que se venden como tales en el mercado.

La nueva normativa sobre pan integral deja fuera a dos de cada tres panes que se venden como tales en el mercado. Pan cada día

Resumen:

Los nutricionistas llevan tiempo reclamando una nueva normativa que cubra los huecos por los que actualmente escapan las empresas que etiquetan como integrales panes que realmente tienen apenas un pequeño porcentaje de harina integral en su composición.

Una reivindicación cuya respuesta se espera que llegue este año, con la aprobación de una nueva ley para sustituir a la actual, de 1984, que endurecerá los requisitos y exigirá que la harina utilizada sea integral en su totalidad.

La nueva norma dejará fuera a dos de cada tres panes que actualmente se venden como integrales en el mercado. Así, las empresas tendrán que quitar el apelativo de integral o utilizarlo con la especificación del porcentaje de harina integral que contienen, así como el de refinada.

Gómez Pallarés ha dirigido el estudio que ha analizado 75 panes integrales del mercado y que ha concluido que sólo el 35% de los panes que actualmente se venden como integrales realmente no tienen harinas refinadas.

Es más, un 15% incumple la actual normativa ya que no contiene nada de harina integral, tan sólo harinas refinadas y salvado.

Más de la mitad es mezcla de harinas integrales y refinadas y en el 14% predominan las blancas.

Los nutricionistas llevan tiempo reclamando una nueva normativa que cubra los huecos por los que actualmente escapan las empresas que etiquetan como integrales panes que realmente tienen apenas un pequeño porcentaje de harina integral en su composición. Una reivindicación cuya respuesta se espera que llegue este año, con la aprobación de una nueva normativa para sustituir a la actual, de 1984, que endurecerá los requisitos y exigirá que la harina utilizada sea integral en su totalidad.

Un 15% de los panes integrales analizados incumple la normativa actual porque no contiene nada de harina integral

La nueva “norma de calidad para el pan y panes especiales” dejará fuera a dos de cada tres panes que actualmente se venden como integrales en el mercado. Así, las empresas tendrán que quitar el apelativo de integral o utilizarlo con la especificación del porcentaje de harina integral que contienen, así como el de refinada. “La nueva normativa mejora la actual porque es mucho más clara aunque también se deben incrementar los controles por parte de la Administración para garantizar que se cumpla”, afirma Manuel Gómez Pallarés, catedrático de la Universidad de Valladolid.

Gómez Pallarés ha dirigido el estudio que ha analizado 75 panes integrales del mercado y que ha concluido que sólo el 35% de los panes que actualmente se venden como integrales realmente no tienen harinas refinadas. Es más, un 15% incumple la actual normativa ya que no contiene nada de harina integral, tan sólo harinas refinadas y salvado. Más de la mitad es mezcla de harinas integrales y refinadas y en el 14% predominan las blancas.

El incumplimiento más grave, en los colines

Los panes tipo colines, picos y rosquilletas son los que incumplen de modo más grave la normativa, ya que más de la mitad carece de harina integral en su composición e incumple, por tanto, la ley actual. Además, sólo en uno de cada cuatro casos están elaborados con harina integral en su totalidad.

En el caso de los panes tostados, también se reducen a uno de cada cuatro los elaborados exclusivamente con harina integral, un porcentaje mayor para los panes frescos (barras y de molde), donde el porcentaje sube al 52%.

Los beneficios del integral

“Sabemos que tomar pan integral reduce el riesgo de enfermedades cardiovasculares y de cáncer de colon, además de ser efectivo para combatir el estreñimiento”, asegura Gómez Pallarés, que explica que a la harina de trigo, al molerla, se le quita aproximadamente un 25% del grano, sobre todo el salvado y germen, componentes muy ricos en vitaminas, minerales, fibra y antioxidantes. “Lo que queda es básicamente almidón y proteínas. Se quita la fibra, que se une al descenso generalizado del consumo porque ya no se toman tantos alimentos ricos en fibra natural como la fruta con piel”, subraya el experto, que aboga por “medidas que mejoren la confianza en el consumidor para potenciar el consumo”.

Entre las medidas que propone Gómez Pallarés está la intensificación del control sobre al normativa, que según él debería ser común en toda la Unión Europea para poder “conseguir una alegación nutricional genérica para los productos integrales” así como una reducción del IVA de los panes integrales, que actualmente tributan al 10% en lugar de disfrutar del IVA superreducido (4%) que se aplica al pan. “Parece poco lógico que un pan elaborado con harinas integrales, en las que el producto de partida se aprovecha en su totalidad y con mejores propiedades nutricionales que el pan elaborado con harinas refinadas, tenga un impuesto más alto”, asegura el catedrático.

Alerta con los “sin gluten”

Gómez Pallarés advierte que algunos productos, como los panes sin gluten, no quedarán bien definidos tampoco en la nueva normativa. “No queda claro si los almidones utilizados deben considerarse dentro de la harina o no, es decir si se puede elaborar un pan integral con 90 partes de almidón y 10 de harina sin gluten integral o solo sería posible utilizando únicamente harina integral, sin incorporar almidón. Esto es importante porque la harina de trigo suele sustituirse por mezclas de almidones y harinas sin gluten, y en general predomina la presencia de almidones frente a la de las harinas, con la consiguiente pérdida nutricional”, explica el experto.

La normativa también establece otros requisitos para productos como el pan de leche, que deberá llevar al menos 50 gramos de leche en polvo por cada kilo y establece los porcentajes mínimos de cereal para los que se pueda denominar el pan de dicho cereal. En el caso del trigo espelta, centeno, triticale o tritordeum (estos dos últimos han sido desarrollados por el hombre) el porcentaje ha de ser mayor del 50%. En el caso de la avena, cebada, maíz, arroz, sorgo, teff, quinoa, trigo sarraceno u otras, el porcentaje debe ser igual o mayor al 20%.