Lote de vacunas envasadas. EP

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"No habrá para todos": los criterios para distribuir la vacuna en España

Salud | Vida Sana

"No habrá para todos": los criterios para distribuir la vacuna en España

La escasez que habrá de la vacuna y la diferenciación de los grupos de riesgo marcarán el reparto | "Cuanta más gente se vacune, más posibilidades habrá de efectos adversos", advierte Cristina Guillem, catedrática de Epidemiología

La pregunta del millón, cuándo estará disponible la vacuna para el coronavirus, todavía no tiene una respuesta concreta. Los más optimistas hablan incluso de 2020, mientras que los más pesimistas retrasan la inyección varios años. Pero una vez descubierta la fórmula, llegará un momento especialmente delicado que requerirá decisiones complicadas.

A la gente se le está transmitiendo un mensaje erróneo: no se debe pretender una vacunación masiva»

Cristina Guillem

¿A quién administrársela entonces primero? ¿Cómo evitar que se convierta en un producto de lujo? ¿Por qué no llegará a todos los sectores de la población? Aunque la vacuna se produzca en grandes cantidades, no se podrá abastecer de inmediato a todos los grupos de riesgo y los expertos advierten de que puede ser contraproducente vacunar a todas las personas.

Así que un joven de entre 15 y 30 años que no tiene patologías ni problemas de salud puede esperar varios lustros o décadas en que le administren la vacuna. «Incluso puede que nunca le vacunen», señala a El Independiente el director Vicente Larraga, investigador del Laboratorio de Parasitología Molecular del Centro de Investigaciones Biológicas Margarita Salas.

«A la gente se le está transmitiendo un mensaje erróneo», añade Cristina Guillem, catedrática en Epidemiología por la Universidad Europea de Valencia. «Las vacunas deben ir enfocadas a determinados grupos y no se debe pretender una vacunación masiva».

La doctora Rosa Arroyo, vicesecretaria de la Organización Médica Colegial, asegura que la clave será «priorizar». «Al principio no va a haber vacunas para todo el mundo que las necesita. No se va a poder establecer una vacuna universal de entrada, por lo que hay que priorizar en función de lo que reporte mayor beneficio para la salud y para la población vulnerable».

Oxford y la importancia de una vacuna española

En los últimos días el proyecto de la Universidad de Oxford ha ocupado grandes espacios en los medios internacionales. Junto al proyecto de Moderna y el del ejército chino, es la gran esperanza para encontrar una vacuna rápida, y los resultados obtenidos hasta el momento son muy prometedores. Si finalmente supera la Fase III, la más crítica de todas, se podrá decir que habrá vacuna. «Pero hay que ser cautelosos», advierte Vicente Larraga. «Hay muchísimos proyectos que se han caído después de la Fase II. Es una condición necesaria, pero no es suficiente».

Tenemos la capacidad tecnológica para fabricar una vacuna y eso significa que podemos no depender de terceros»

Vicente Larraga

Si Oxford da en el clavo, muchos igual piensan que no tendría sentido seguir investigando e invirtiendo dinero en encontrar otra vacuna en España. «Ni mucho menos: tiene todo el sentido del mundo. En España tenemos la capacidad tecnológica para desarrollar una vacuna o dos», asegura Vicente Larraga, cuyo proyecto es uno de los más avanzados en nuestro país. Calcula que podrían tener la vacuna para el inicio del verano 2021.

Este investigador pone como ejemplo las dificultades que encontró España cuando salió al mercado internacional en busca de material sanitario al inicio de la pandemia. «A mí me daba tristeza ver a políticos hacerse una foto con un avión lleno de mascarillas. Y sería muy triste que pasara lo mismo con las vacunas. Porque tenemos la capacidad tecnológica y eso significa que podemos no depender de terceros».

Cuando haya una vacuna, la demanda y la competencia serán todavía mayores en el mercado internacional. Algo elemental en la economía: cuando un producto tiene una gran demanda y es escaso, el precio sube. Por eso, la Unión Europea ya ha llegado a un acuerdo con la farmacéutica Astra Zeneca para que 700 millones de dosis de las primeras que se envasen lleguen en poco tiempo a la población de riesgo de sus países a bajo coste. «Con toda la presión pública y político-social que hay ahora mismo, no puede ser que la vacuna sea un producto de lujo. Hay una pandemia mundial y no puede haber un precio de salida alto», argumenta Cristina Guillem.

¿Cómo distribuirlas en la población?

Una vez que lleguen las primeras dosis a nuestro país, el Ministerio de Sanidad será el encargado de repartirlas entre la población. Aunque no hay un protocolo escrito que haya que seguir a rajatabla, la comunidad científica sí recomienda qué es lo mejor desde el punto de vista sanitario y epidemiológico.

Si con la vacuna hay efectos adversos muy graves, se puede llegar a retirar del mercado»

Cristina Guillem

«Lo lógico es que estas cuestiones ya se estén trabajando en la Comisión de Salud Pública del Ministerio», explica Ildefonso Hernández, catedrático de Salud Pública. «Se tiene que hacer un informe técnico en el que haya un objetivo. Por ejemplo, vacunar a diez millones de personas. Lo que tienen que decidir entonces es qué hacer si se tiene sólo un millón de vacunas».

Ahí es donde cobra fuerza la palabra «priorizar». Los grupos de riesgo serían los primeros en recibir la vacuna: es decir, la tercera edad y personas con patologías cardiovasculares. «Además, los que formamos parte del personal sanitario también deberíamos recibir pronto la vacuna porque trabajamos con esos grupos de riesgo y podemos actuar como transmisores», expone la doctora Rosa Arroyo.

Las vacunas no se administran a todos

«Esto es un criterio científico universal, qué personas son susceptibles de vacunarse en un primer momento», continúa. «Aunque se da por sentado que la indicación será muy extensiva, al igual que la gripe, algunas personas no podrán ponerse la vacuna. Primero porque la producción será limitada y segundo porque las vacunas no se ponen de forma indiscriminada».

De hecho, no hay ninguna vacuna que se haya puesto a toda la población porque influyen mucho las condiciones de edad y fisiológicas de cada grupo de población. «Cuanta más gente se vacune, más posibilidades habrá de efectos adversos», dice Cristina Guillem. Ocurre como con cualquier medicamento: si se abre el prospecto, hasta la aspirina tiene efectos adversos. «Y si con la vacuna hay efectos adversos muy graves aunque sea en un porcentaje pequeño de gente, se puede llegar a retirar del mercado, como ha pasado con algunos medicamentos».

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