Dentro de unos días, María Fernández Prada (Oviedo, 1985) podrá predicar con el ejemplo respecto a la necesidad de que la población se vacune para alcanzar cuanto antes la inmunidad de grupo y que se pueda empezar a derrotar al coronavirus. Integrante del servicio de Medicina Preventiva y Salud Pública del Hospital Vital Álvarez Buylla de Mieres, esta médico recibirá el pinchazo en breve al haberse ya administrado la primera dosis a todos los residentes en centros de mayores y al personal que los atiende en Asturias. Es, con diferencia, la comunidad que más vacunas ha inyectado en las dos primeras semanas.

Interesada por la vacunología desde que hizo la especialidad en el Hospital San Cecilio de Granada, Fernández Prada ha participado en el grupo de trabajo técnico de vacunación covid-19 impulsado por el Ministerio de Sanidad, forma parte del comité asesor de vacunas del Principado de Asturias y pertenece a la junta directiva de la Asociación Española de Vacunología, desde donde está coordinando una encuesta para conocer la aceptación del antídoto por parte de los profesionales sanitarios y sociosanitarios. Amante de los animales, tiene como mascota un perro de la raza Jack Rusell Terrier.

Pregunta.-¿Le parece justificado que, en los primeros 12 días, sólo se haya administrado el 37,4 % de las vacunas recibidas?
Respuesta.-Hay comunidades autónomas, como Asturias, en las que hemos conseguido hacer una adecuada planificación estratégica y de recursos, de manera que hemos sido bastante eficientes en la ejecución del plan inicial y hemos alcanzado la administración del 100 por cien de vacunas recibidas en los primeros envíos. Es cierto que otras llevan un ritmo distinto, quizá porque se hayan podido encontrar con dificultades en el camino que no hubieran contemplado inicialmente. Y eso no es difícil, dado que se trata de una cadena con una cantidad de eslabones que tienen que ir de manera armónica y muy concatenados para que salga todo bien. Seguramente aquellas regiones que no han podido administrar todas las dosis que hubieran querido han identificado aspectos de mejora que podrán ser subsanados en próximas semanas.

¿Plan B? Los ensayos clínicos nos están indicando que la eficacia de las vacunas es elevadísima»

P.-El porcentaje de vacunación está siendo muy dispar entre las comunidades autónomas. ¿No debería el Ministerio de Sanidad implantar un criterio que permita una mayor celeridad en el proceso?
R.-El Ministerio ofreció unas directrices generales que posteriormente tenían que ser adaptadas a cada comunidad autónoma. La capacidad de ejecución o de planificación no depende tanto del Ministerio, sino de la idiosincrasia propia de cada comunidad y de cómo venían trabajando hasta ahora. A veces es difícil que vayamos todos bajo el mismo patrón cuando las particularidades son distintas.

P.-Pero comprenderá que al ciudadano le cause perplejidad el hecho de que, después de esperar durante meses la llegada de la vacuna, en nueve comunidades (Madrid, Cantabria, Extremadura, Comunidad Valenciana, La Rioja, País Vasco, Navarra, Cataluña y Baleares) no se haya administrado ni un tercio de las dosis recibidas.
R.-Habría que conocer los motivos de esas comunidades autónomas para poder saber si era prevenible o no. Estoy segura de que en muchos casos se han encontrado con situaciones que inicialmente no sabían que iban a tenerlas.

P.-¿Qué base tiene el criterio que están siguiendo algunas comunidades de reservar un porcentaje de las dosis para las revacunaciones?
R.-La información que tenemos es que la afluencia de recepción de vacunas iba a poder ser más o menos estable, de ahí que en Asturias hayamos decidido ir a por todas y tratar de inmunizar con esa primera dosis a toda la población susceptible que estaba en el listado de priorización del Ministerio.

P.-¿Es partidaria de implicar a la sanidad privada en el plan de vacunación para acelerar el proceso?
R.-Si fuera necesario, cuantas más manos mejor porque el objetivo es común. En nuestro caso, hemos cumplido muy bien y de una forma muy eficiente con los recursos que tenemos y no ha sido necesario implicar a la sanidad privada.

P.-¿Que la Agencia Europea del Medicamento haya autorizado ya la distribución de la vacuna de Moderna ayudará a recortar de forma significativa los plazos para conseguir la inmunidad de grupo?
R.-Va a ser un alivio, desde luego, para que seamos capaces de planificar con garantía de disponer de un suministro estable de vacunas. Sin duda, va a ser una ayuda y va a tranquilizar mucho la planificación.

Por cómo están creciendo los casos en los últimos días, puede haber problemas mayores de los que ha habido hasta ahora»

P.-¿La vacuna será igual de eficaz ante la nueva cepa británica u otras mutaciones que puedan registrarse?
R.-Hoy por hoy, con los datos que tenemos, debemos estar tranquilos por la cobertura que puede ofrecer la vacuna que tenemos disponible ante la nueva variante británica. Probablemente en el futuro podamos ver alguna cuestión particular que quizá pueda tener o no relevancia, pero por lo que nos tenemos que preocupar ahora es por el coronavirus predominante en España -no el de la variante británica- y que es el que perfectamente cubre la vacuna.

P.-¿Hay ‘plan B’ por si, en la práctica, los antídotos no son tan eficaces como se cree por los resultados que han arrojado los ensayos clínicos?
R.-Lo va a ser, no tiene por qué ser de otra forma.

P.-¿En qué fundamenta su optimismo?
R.-Mi optimismo lo fundamento en que los ensayos clínicos nos están indicando que la eficacia es elevadísima y que las nuevas plataformas de ARN mensajero funcionan muy bien, puesto que tienen una capacidad bastante rápida de producción al no depender de otras materias primas. Que tengamos unas vacunas inactivadas con una eficacia de hasta el 95 % de manera global es un hito y un logro para el mundo de la vacunología moderna.

P.-¿Qué porcentaje de población calculan desde la Asociación Española de Vacunología que será remisa a inmunizarse?
R.-Ahora mismo lo que estamos haciendo desde la Asociación Española de Vacunología es una encuesta que hemos difundido a través de sociedades científicas con las que tenemos convenio relacionada con la aceptación de las vacunas por parte de los profesionales sanitarios, sociosanitarios y de otros ámbitos de la salud para identificar cuáles son las variables que mejor predicen la aceptación o no de cara a establecer algún tipo de estrategia de mejora en caso de que los resultados sean negativos. Quizá el siguiente paso podría ser evaluar la aceptación por parte de los ciudadanos en general, que van a ser los siguientes en recibirlas. Llevamos ya más de 11.000 encuestas realizadas a nivel nacional y esperamos ofrecer los resultados en la segunda quincena de enero.

¿Implicar a la sanidad privada? Si fuera necesario, cuantas más manos mejor porque el objetivo es común»

P.-¿Manejan ya alguna conclusión preliminar?
R.-Los resultados preliminares apuntan a que hay una variabilidad en cuanto a la aceptación. Ni todo el mundo acepta ni todo el mundo rechaza. Sí que vamos a poder identificar seguramente algunos aspectos de mejora.

P.-¿Podría anticipar algunos de los aspectos en los que se podría incidir para vencer la resistencia?
R.-Hay preocupación relacionada con la seguridad de las vacunas, con la eficacia, el tiempo que puede durar esa protección… Todas estas variables que estamos identificando como posibles barreras, que no siempre lo son, se pueden mejorar con información y formación tanto a los profesionales como a la población.

P.-¿Es posible alcanzar la inmunidad de rebaño al final del verano, como sostiene Salvador Illa?
R.-Soy bastante optimista, pero creo que ahora tenemos que centrarnos en ser capaces de desarrollar adecuadamente los planes de inmunización para tener a un porcentaje importante de la ciudadanía correctamente vacunado y posteriormente ver cuál va a ser el impacto sobre la población.

P.-A diferencia de los políticos, la noto muy cauta a la hora de generar una expectativa temporal de cuándo puede estar el 60-70 % de la población inmunizada.
R.-Es que una cosa es lo que planificamos y otra las dificultades que nos encontramos. A lo mejor las comunidades que vamos hoy un poquito mejor nos encontramos con alguna dificultad pasado mañana y no podemos cumplir con esa expectativa. Creo que tenemos que ser cautos con la predicción y centrarnos en cumplir lo que toca ahora y no tanto mirar a futuro, sino desarrollar lo que tenemos que desarrollar en el tiempo que se ha establecido y con la herramienta que tenemos ahora disponible.

P.-La cuestión es que son los políticos los que ponen fechas y generan las expectativas a la población respecto a la inmunidad de grupo.
R.-Sí, pero esas cuestiones son opiniones políticas que quizá a veces no están del todo fundamentadas en criterios técnicos. Hay que saber diferenciar bien los criterios técnicos de las expectativas políticas.

Me parece peligroso que una parte de la población considere que, cuando esté vacunada, tendremos una vida más o menos normal»

P.-En plena pandemia, ¿un ministro de Sanidad puede compaginar este cargo con el de cabeza de cartel en unas elecciones autonómicas?
R.-No sabría muy bien qué responderle. Deben ser los políticos los que evalúen sus ocupaciones. No lo sé.

P.-¿La peor ola de la pandemia, por la relajación de ciertas restricciones durante las fiestas navideñas y la incidencia de la gripe, está por llegar?
R.-Lo que estamos viendo ahora mismo es que el ritmo de crecimiento del número de casos nuevos está siendo mayor que en las ondas epidémicas previas. Estamos a la expectativa de ver cómo evoluciona y de ver si cumplimos con nuestra responsabilidad y somos capaces de interrumpir esa cadena de transmisión, pero sí se prevé que, por cómo vemos en estos últimos días el crecimiento, podemos tener problemas mayores de los que hemos tenido hasta ahora.

P.-El último barómetro del CIS cifra en el 47,6 el porcentaje de la población que cree que, cuando está administrada la vacuna, se podrá hacer todo lo que se hacía antes de la pandemia. ¿Le parece pesimista este porcentaje?
R.-Me parece peligroso ese porcentaje.

P.-¿Por qué?
R.-Me parece peligroso pensar que parte de la población crea que, en el momento en que las vacunas estén administradas, volveremos a tener una vida más o menos normal. La vacunación es una medida fundamental que debe ser complementaria al resto de las que venimos siguiendo hasta ahora. No por habernos vacunado ayer podemos ya retirarnos la mascarilla, dejar de hacer higiene de manos o empezar a hacer reuniones amplias. Debemos ser cautos. Necesitamos que un gran número de ciudadanos esté vacunado para poder tener mayor tranquilidad epidemiológica. Ese 47,6 % me parece preocupante. Nos está indicando que tenemos que lanzar, más aún, mensajes de concienciación y de no confundir cuáles son las medidas que tenemos que llevar a cabo. Estar vacunado no exime de ninguna otra.