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El 'modelo Princesa': la unidad pionera en España que resuelve los dilemas éticos de los sanitarios

Los integrantes de la Interconsulta de Ética Clínica del Hospital de La Princesa de Madrid.

Los integrantes de la Interconsulta de Ética Clínica del Hospital de La Princesa de Madrid.

Imagine que un médico quiere intubar a un paciente ingresado con coronavirus y éste se niega. El doctor sabe que el tratamiento aumentaría la esperanza de vida del enfermo, pero también es consciente de que tiene que respetar su voluntad. El sanitario se angustia, no sabe qué hacer y tiene poco tiempo para reaccionar. Este conflicto ético podría ser uno de los casos que recibe la Interconsulta de Ética Clínica del Hospital de La Princesa de Madrid. Este servicio pionero trata de resolver a contrarreloj los dilemas morales que le surgen a los sanitarios en su día a día.

El equipo se fundó en 2019. Diego Real de Azúa, uno de sus integrantes, se había especializado en ética clínica en el Weill Cornell Medical College de Nueva York. Regresó con la idea de ponerlo en práctica en La Princesa. En España ya existen comités de ética asistencial (CEAS), pero tienen un problema: son órganos de unas veinte personas que no pueden resolver los conflictos éticos en tiempo real. Y en ocasiones, los sanitarios consideran que su consulta no tiene la envergadura suficiente como para llevarla al comité.

Las grupo ético ha recibido consultas sobre problemas con el final de la vida, desacuerdos con familias o con el paciente y su tratamiento

El CEAS del hospital madrileño puso en marcha el servicio de Interconsulta de Ética Clínica, al que apodan como el ‘modelo Princesa’. Además de Diego, el grupo lo forman Julia Fernández, de cuidados paliativos, José María ‘Chema’ Galván, de medicina interna, Fernando Casals, de aparato digestivo, e Íñigo García, de cirugía general. Ninguno de ellos se dedica exclusivamente a atender consultas éticas. Más bien rascan tiempo de donde pueden para prestar este servicio.

Si hoy forman parte de este grupo es, precisamente, porque ellos, como médicos, también se cruzan con los mismos problemas éticos. Por ahora, el servicio sólo atiende las consultas de los sanitarios. Pero en un futuro quieren extenderlo a pacientes y familiares. Pese al poco tiempo que lleva en marcha, la Interconsulta ha hecho consciente al hospital de que hay «muchos más problemas» de los cuatro o seis que recibe al año el CEAS, dice Julia.

La alerta con la consulta ética puede llegar a cualquier hora de los siete días de la semana. Normalmente el que lleva el busca encima se convierte en el primer responsable del caso. En los meses que llevan activos, han recibido preguntas de sanitarios con problemas éticos sobre pacientes al final de la vida. Otros surgen cuando un enfermo no está de acuerdo con el tratamiento al que le quiere someter el hospital.

También se dan mucho los dilemas éticos cuando hay decisiones por representación de por medio, es decir, cuando el paciente es incapaz de decidir por sí mismo y otra persona cercana responde en su nombre. Luego están las dudas que le surgen a los sanitarios del hospital sobre su profesionalismo o los desacuerdos con los familiares o con el criterio de otros médicos o enfermeros.

Los cinco eticistas acuden cada mañana a La Princesa para dedicarse a sus especialidades médicas. Uno puede estar en quirófano, otro visitando a pacientes en planta y el resto más o menos liberado. Julia, Chema, Fernando, Diego e Íñigo se coordinan por un grupo de WhatsApp. Saben que cuando suena el busca o el teléfono es porque la consulta puede ser urgente. Y saben que quien les pide ayuda tendrá muy en cuenta su consejo.

Las consultas se han multiplicado por 10. Si te acercas al profesional y a la cabecera del paciente, eres mucho más resolutivo»

jULIA FERNÁNDEZ, MIEMBRO DE la Interconsulta de Ética Clínica del Hospital de La Princesa

Lo ideal es que en cada caso participe el mayor número de eticistas posible. «En un conflicto ético, el que vayamos varios es muy enriquecedor para conseguir la mejor solución del problema que nos están planteando», asegura Fernando. Aunque no siempre es posible.

El método de ‘modelo Princesa’ busca encontrar una solución a un problema en el menor tiempo posible. Lo primero que hacen es reunirse con la persona que tiene el conflicto ético. El grupo identifica el tipo de problema y a todos los implicados: otros sanitarios, el paciente, los familiares… Intentan escuchar todas las versiones en reuniones a las que acuden vestidos de calle. «No vamos de parte de nadie. No vamos en calidad de médicos, vamos como eticistas», explica Chema.

Una vez hecho el trabajo de campo, el grupo se reúne y analiza los puntos clave. Si no encuentran una solución al conflicto, ponen sobre la mesa las cuestiones en las que han logrado consenso y en las que no. Y a seguir trabajando. El éxito lo alcanzan si logran desencallar el dilema moral que está entorpeciendo el tratamiento de un paciente. Encontrar consensos que permitan tomar decisiones. Todo este camino de deliberación deben reflejarlo por escrito y consultarlo siempre con el CEAS. Según la Comunidad de Madrid, se trata de un servicio pionero entre los hospitales de toda España.

«El agradecimiento que te transmite el compañero que lo está pasando mal es de un nivel superior. Esto es lo que te anima a decir: ‘Vamos a seguir porque estoy viendo día a día que estoy generando un beneficio a un compañero’. Y eso te motiva a seguir haciéndolo. Es un poco lo que nos tiene enganchados», señala Fernando. «No sólo ayudas de forma directa, [el trabajo de la Interconsulta] puedes compartirlo, es más transparente», añade Chema.

Aunque la unidad sólo lleve abierta desde 2019, cada mes reciben más consultas que el anterior. De momento, sus integrantes están a la espera de cómo evolucione el proyecto y desconocen cuál será su techo. Pero intuyen que el número de consultas irá a más. «Desde el primer año las hemos multiplicado prácticamente por 10. Nos ha dado la razón de que si te acercas al profesional y a la cabecera del paciente, eres mucho más resolutivo», sostiene Julia.

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