Salud

La culpabilidad machaca a los afectados de iDental: "¿Cómo me he dejado engañar así?"

Luis Vila, psicoterapeuta en la asociación Actora Consumo en Zaragoza, trabaja con víctimas del fraude de la cadena dental en terapia individual y de grupo. Ha atendido dos intentos de suicidio y asegura que la mayoría están diagnosticados con depresión.

logo
La culpabilidad machaca a los afectados de iDental: "¿Cómo me he dejado engañar así?"

Imagen de la manifestación de afectados de iDental en la manifestación frente al Ministerio de Sanidad. C.C.

Resumen:

«¿Cómo he sido tan inútil? ¿Cómo me he dejado engañar así?» A las consecuencias físicas de tratamientos dentales inacabados y en muchos casos mal hechos, la mayoría de los afectados por el fraude de iDental arrastran consecuencias psíquicas y comparten un sentimiento común, se sienten culpables en lugar de víctimas. «Es una de las ideas que comparten y lo que más tengo que trabajar con ellos, conseguir quitarles el sentimiento de culpa, sienten que debieron haber visto las señales cuando les perdían las medidas de los implantes o les dejaban esperando horas», explica Luis Vila, sociólogo y psicoterapeuta voluntario en la asociación Actora Consumo en Zaragoza, donde ha atendido ya a más de 30 víctimas del fraude de las cadenas dentales.

Vila lleva más de un año escuchando las historias de los afectados, al principio en sesiones individuales y ahora también en terapia de grupo. Asegura que nunca había visto un grupo de personas numeroso con un trauma tan importante, y que a nivel social la situación le recuerda «a la de las víctimas del aceite de colza».

Lo peor para Vila, no obstante, han sido los dos intentos de suicidio que ha vivido. «En los dos casos el problema se agravó porque se aislaron radicalmente, incluso de los propios grupos de afectados. En uno de los casos la persona desapareció unas horas de su casa y se activó la alarma y su búsqueda. El detonante había sido un comentario negativo sobre su imagen. Su percepción de la realidad está tan distorsionada que cualquier palabra en un momento determinado les puede afectar de forma inesperada», indica el terapeuta.

Aparte de los casos extremos, Vila afirma que todas las víctimas se van aislando en mayor o menor medida. «A nivel social, a nivel familiar y a nivel laboral… se podría decir que un tsunami ha pasado sobre ellos y las consecuencias son enormes», afirma el terapeuta, «muchos de ellos perdieron el trabajo por las interminables jornadas de espera en las clínicas, otros si trabajaban cara al público al quedarse sin dientes». Tener la boca llena de agujeros ha provocado también que algunos de ellos hayan perdido a sus parejas o las relaciones con amigos: «Me dicen, ¿a dónde voy yo si dientes?»

La fobia a las fotos – porque se ha destrozado su imagen – y al teléfono – porque «reciben llamadas intempestivas de las financieras a cualquier hora» – son otros de los problemas que Vila trata de solucionar en las sesiones con los afectados, como Gloria, de 68 años, que valoran la terapia porque sin ella «no sabría cómo seguir». «Al principio atendía solo de forma individual, pero estaba desbordado y empecé a organizar terapia grupal y los resultados están siendo muy buenos», asegura, «el apoyo que se dan entre ellos es muy importante».

Tanto necesitan los afectados el apoyo que Vila decidió dejarles también su número para que pudieran escribirle vía whatsapp: «Me llegan mensajes de todo tipo, a veces diciéndome que no se han podido levantar, o que no han acudido a la oficina de empleo, porque yo les doy instrucciones para que retomen su día a día». Vila también les incita a volver a relacionarse, a veces les pide que acudan a las sesiones individuales con algún amigo o familiar para motivarles.

En las sesiones individuales, Vila afirma que sobre todo les escucha y reconoce que lo más duro son las frases en las que le transmiten «falta de ganas de vivir» y otras «irreproducibles contra los gestores de iDental». «Algunos habían pasado por psicólogos o psiquiatras que no habían llegado a empatizar con ellos. Luego trabajamos cuestiones muy básicas, es casi más una labor psicoeducativa que una terapia», afirma Vila, que considera las víctimas de iDental comparten «una trayectoria vital descendente, han ido perdiendo redes, el trabajo, hasta llegar a situaciones verdaderamente impactantes».

Una situación a la que no ha ayudado un punto de partida con cierta inestabilidad, «son gente que se mantenía en el día a día, había de todo pero en general no tenían sueldos o contratos demasiado buenos», que contribuyó a que terminaran en la clínica: «Les convencieron no tanto por el presupuesto en sí como por las facilidades de pago, que les permitía acceder a tratamientos que no hubieran pensado que podían acceder».

Vila augura que los tratamientos «van para largo». «Aun si consiguieran arreglar la boca, podrían recuperar la autoestima y su recuperación iría más rápido, pero tal como están las cosas hay mucho trabajo por delante hasta que puedan recuperarse».