Mientras que sociedad parece ver la luz al final del túnel, los médicos españoles, con la tasa de contagios más elevada del mundo, sienten más preocupación que optimismo en una fase «muy delicada». En las últimas dos semanas el número de infecciones registradas en el personal sanitario se ha disparado, ya son cerca de 50.000 los que han dado positivo y la tasa entre profesionales crece a más velocidad que en la población general. Una parte, reconocen, se debe al aumento de pruebas diagnósticas, pero las cifras son también el reflejo de por qué se han convertido en un talón de aquiles para la gestión de la crisis en España y por qué el Sistema puede tener dificultades en la siguiente fase.

«Que parte de los positivos respondan a infecciones ya pasadas demuestra hasta qué punto ha penetrado el virus en los profesionales y para nosotros, además, significa que quizás no nos hicieron más pruebas antes porque no se atrevían. Porque si salían tantos positivos corrían el riesgo de quedarse sin suficientes sanitarios», afirma Ángela Hernández, portavoz del sindicato médico AMYTS.

La falta de personal

La falta de personal es uno de los principales temores de los médicos ahora que la epidemia entra en la siguiente fase. «Las tasas de contagio entre los profesionales van a mantenerse altas. Los centros de salud han estado a medio gas, casi cerrados, pero ahora que la gente vuelve a salir el riesgo de contagio en ellos será importante y si no se hace con rigurosas medidas de seguridad pueden convertirse en un gran foco de infección», explica Salvador Casado, médico de familia y coautor de un documento de propuestas para la desescalada en atención primaria en Madrid.

Desde Comisiones Obreras cifran la necesidad de aumentar las plantillas «con hasta un 20% más de personal en atención primaria para poder realizar el seguimiento del COVID-19 y recuperar la atención», afirma el secretario general de la Federación de Sanidad, Antonio Cabrera. El sindicalista incide en el «caos» que han sufrido los profesionales «no solo por la falta de EPIS, luego fue el material defectuoso, se han visto sometidos a una sobrecarga física y psicológica brutal, han doblado muchísimos turnos y ahora también hay que permitirles el descanso».

Suficiente reserva de EPIS

Aunque ahora la mayoría de centros cuenta con equipos de protección adecuados, Hernández subraya que la situación aún «no es óptima porque en muchos sitios el material se está reutilizando. En vez de medicina basada en la evidencia se está haciendo medicina basada en la escasez».

Por ello, Tomás Cobo, vicepresidente de la Organización Médica Colegial (OMC), advierte especialmente de que para garantizar la seguridad ante posibles rebrotes «es necesario hacer una reserva y no está siendo así. Hay que garantizar stocks, porque con lo que tenemos nos manejamos si las cosas siguen a bien, pero si nos vemos en la misma situación que hemos estado, no estamos preparados».

Estrategia de diagnóstico

Detrás del elevado número de contagios está también la falta de pruebas diagnósticas. «Los test nos han faltado. Han llegado muy tarde y además con mucha confusión epidemiológica», afirma Cobo, «cada test ha demostrado sus problemas, los test rápidos tienen una fiabilidad pequeña y variable; los PCR solo miden la infección activa… Además de que han llegado tarde tampoco hemos sabido qué test hacer. Y eso se está viendo poco a poco».

Casado incide en que la falta de pruebas diagnósticas ha dejado a los profesionales «a ciegas». «En mi centro nos han hecho esta semana las pruebas, ha sido un despropósito». En cuanto a la utilización de tests para la población en próxima fase, Casado opina también que «son como las medicinas. Tienen sus efectos secundarios, son muy variables y según en qué momento se hagan pueden llevar a engaño o enredar más que solucionar; es necesaria una estrategia para que se hagan bajo algún criterio concreto, por ejemplo, en manos de la atención primaria».

Para que realmente sean de utilidad en el seguimiento de la situación de los profesionales, Hernández ve imprescindible «que se haga un seguimiento y una trazabilidad. Hemos escuchado que a los futbolistas se les harían tests seriados y periódicos. No nos parece mal que se lo hagan a ellos, pero desde luego echamos de menos algo así también para los sanitarios».

Información y diálogo

Los profesionales creen que la falta de información y diálogo con los profesionales en primera línea ha sido otro de los fallos en la gestión de la epidemia. «En marzo, cuando se cerraron los colegios, los centros no habíamos recibido notificación alguna sobre la situación. Nos llegó el primer aluvión de pacientes sin que tuviéramos los información real, tuvimos que improvisar», reconoce el jefe de servicio de Anestesia y Reanimación del Hospital Quirón Sur de Alcorcón, Alfonso Vidal.

Casado también cree que las administraciones sanitarias han fallado en transparencia con sus profesionales: «Hemos sido bombardeados con protocolos e informes pero han faltado fuentes unificadas y datos un poquito más puros. Esto no es nuevo, venimos de una cultura de instituciones demasiado opacas».

Organización de la desescalada

Si durante la explosión de la epidemia las circunstancias impidieron una correcta planificación, los profesionales creen que ahora no debe haber excusas. «Lo que no puede ser es que el Boletín Oficial del Estado publique que el lunes hay que hacer PCR en 24 horas a todos los enfermos leves y el viernes anterior el material para las pruebas no haya llegado a los centros de Salud en Madrid», afirma Casado ante la situación que se vive en su centro de sadud de la Comunidad de Madrid.

Se une Hernández, cuyo sindicato considera que «sigue sin escucharse a los profesionales que están en la primera línea». «Lo que más miedo nos da es que entramos en la epidemia sin planificación y vayamos a salir de ella también sin coordinación suficiente», denuncia y pone el ejemplo en que los protocolos de pruebas a sanitarios que está haciendo Madrid en cinco hospitales está utilizando tipos de tests distintos: «Es tremendo, se pretende estimar la población contagiada con metodologías diferentes, ¿cómo se van a sacar conclusiones?»

Desde un hospital de la Comunidad Valenciana donde la carga asistencial del coronavirus ha estado mucho más controlada, una médica expresa su temor por el desgaste de los profesionales para la siguiente fase: «Los que no estamos en primera línea del COVID-19 prácticamente no tenemos trabajo porque la atención aún no se puede retomar, pero sin embargo nos han recortado los descansos, seguimos desgastándonos y ahora nos han comunicado que hay que garantizar la disponibilidad del 70% de las plantillas durante todo el verano por posibles rebrotes, no es sostenible. Durante la crisis hemos respondido y nos hemos dejado la piel, pero ya se acabó la broma».

Planificación de la nueva normalidad

Tras dos meses de epidemia que ha estado al borde de colapsar el sistema en muchos territorios, una oleada de enfermos graves ha quedado oculta y se plantea ahora como el principal reto para una atención que no podrá volver en las mismas condiciones en las que se fue. «Lo que no nos podemos permitir es volver a atestar de gente las salas de espera, hay que planificar la atención para conseguir que sea segura, habrá que eliminar sillas y ajustar agendas», indica Casado.

«Esto va a ser muy complicado. En mi servicio llevamos desbordados cuatro años, las listas de espera para algunas pruebas son de dos años más tres meses de demora de informe, imagínate como van a llegar después de meses de parón», denuncia la médica valenciana.

Con la incertidumbre sobre cuándo llegará la vacuna – Fernando Simón aseguraba recientemente que no se debe basar en ella la estrategia de control del COVID-19 -, sindicatos y profesionales imploran porque se establezcan circuitos bien definidos y separados que eviten la contaminación de pacientes, especialmente los ya enfermos. «Para esto es necesaria una mayor planificación. Hay muchas carencias, estamos viendo por ejemplo que no han llegado directrices definidas sobre el control a realizar a los pacientes antes de intervenciones quirúrgicas», denuncia Hernández.

Responsabilidad individual

Más allá de sus demandas al sistema, los médicos tienen una petición tan importante como las anteriores. «Da igual que tengamos el plan de desescalada ideal si la gente no lo cumple. Nos la estamos jugando aquí, esta fase es muy delicada y no todo el mundo lo está entendiendo. Como corramos más de la cuenta ahora nos vamos a estrellar», apunta Casado.

«Los datos de estos días en Madrid y Barcelona nos asustan muchísimo, los médicos tenemos mucha preocupación, porque las medidas de confinamiento son muy efectivas pero no se pueden mantener y por tanto hay que aprender a vivir con ello. Y alguna gente no está concienciada», lamenta el vicepresidente de la OMC.

Casado espera que quienes no han estado en contacto cercano con los efectos del virus, no caigan en el error de «olvidar demasiado rápido»: «Nosotros hemos visto una avalancha de sufrimiento social como nunca antes, yo he visto morir estos dos meses más gente que en 10 años, esto no puede repetirse».