Irán ha confirmado este martes la muerte de Ali Larijani, una de las figuras más influyentes del aparato político y de seguridad de la República Islámica, en un ataque aéreo atribuido a Israel en plena escalada del conflicto regional. Su fallecimiento supone el golpe más significativo a la cúpula iraní desde el inicio de la guerra y marca un punto de inflexión en la cadena de mando del régimen.

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Según fuentes oficiales iraníes, Larijani murió junto a su hijo, su adjunto y un grupo de escoltas, lo que apunta a una operación de alta precisión dirigida no solo contra el dirigente sino también contra su núcleo operativo más cercano. La magnitud del ataque sugiere una acción cuidadosamente planificada para desarticular su estructura inmediata de poder.

Larijani desempeñaba un papel central en el engranaje del Estado iraní. Como figura clave del Consejo Supremo de Seguridad Nacional y considerado en las últimas semanas un líder de facto en la sombra, había asumido funciones esenciales en la coordinación de la respuesta militar y política de Teherán, así como en la gestión de los equilibrios entre las distintas facciones del régimen.

Su muerte se produce en un contexto de máxima tensión, con el conflicto entre Irán e Israel en plena intensificación y con implicaciones directas para la seguridad regional y el mercado energético global. La desaparición de un dirigente con capacidad tanto operativa como negociadora abre un escenario de incertidumbre en Teherán, donde, aunque el sistema ha demostrado resiliencia, la sustitución de figuras de este calibre no resulta inmediata ni exenta de fricciones internas.

Irán clama venganza

Autoridades políticas y militares de Irán clamaron este miércoles venganza por la muerte del secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, Alí Lariyani, en un bombardeo de Israel.

"La Guardia Revolucionaria no olvidará jamás la sed de sangre de este gran mártir ni la de otros mártires", advirtió en un mensaje publicado por la agencia iraní Fars el cuerpo militar de élite.

Según el texto, que cita Efe, la muerte de Lariyani y de otros dirigentes del país será "fuente de honor, fortaleza y despertar nacional contra la arrogancia global (Estados Unidos) y el frente sionista internacional".

Por su parte, el presidente iraní, Masud Pezeshkian, afirmó en un comunicado que "no cabe duda de que una severa venganza aguarda a los terroristas criminales que mancharon sus sucias manos con la sangre de los oprimidos, pero sabios y firmes mártires de la tierra santa de Irán".

"La pérdida del querido Lariyani es dolorosa y lamentable, pero la perseverancia del pueblo iraní y el logro de la victoria final harán aún más amargo el paladar de los criminales sionistas (Israel)", agregó.

El presidente alabó la trayectoria de Lariyani y expresó su más sentido pésame por su fallecimiento, al igual que otras figuras destacadas como el presidente del Parlamento, Mohamad Baqer Qalibaf, y el jefe del Poder Judicial, Golamhosein Mohseni Eyei.

La muerte del secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán fue confirmada este martes por las autoridades iraníes, después de que Israel anunciara haberlo matado en un bombardeo anoche en Teherán.

Además de Lariyani, también murieron en el ataque su hijo, uno de sus adjuntos y varios guardaespaldas, según confirmó el propio Consejo Supremo de Seguridad Nacional.

Lariyani (Irak, 1958) era considerado una de las figuras políticas más influyentes del régimen iraní, ya que había sido desde comandante de la Guardia Revolucionaria a presidente del Parlamento iraní durante más de una década.

La última vez que apareció en público fue el pasado viernes, cuando participó junto a otros responsables y miles de personas en una marcha en Teherán para desafiar las amenazas a Irán y manifestar su rechazo a la guerra contra su país.