La NASA se ha puesto las pilas para llegar a la Luna. Mejor dicho, Donald Trump le ha puesto las pilas a la NASA para volver a la Luna. El anuncio de la agencia de un ambicioso plan de creación de una base lunar mete a EEUU en una carrera espacial con China por la creación y puesta en funcionamiento de la primera colonia humana fuera de la Tierra. 

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Una ambiciosa campaña que pasa por una o dos misiones espaciales a la Luna antes de que termine el mandato el actual presidente. Durante la presentación del ambicioso proyecto un ingeniero con un inglés con marcado acento español ha detallado los pormenores de las fases que pueden llevar a Estados Unidos a ganar la carrera espacial a China en la colonización del satélite. Es Carlos García-Galán (Málaga,1974), subdirector del Programa Gateway de la NASA, un elemento clave de la campaña Artemis de la NASA que permitirá la exploración lunar y sentará las bases para futuras misiones a Marte y que ayer se presentó como “el hombre de la base lunar”.  

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“La visión del presidente Trump para la exploración espacial exige que establezcamos los elementos iniciales de un asentamiento lunar para 2030. Lo que están viendo hoy no son esos elementos iniciales, sino más bien nuestra visión de cómo podría ser en el futuro”, dijo.  “Voy a pedirles varias veces que se transporten mentalmente al futuro y a la superficie lunar. Al mirar esta imagen [la recreación de la base que acompaña este texto] queda muy claro que, para hacer realidad esta visión, vamos a tener que lograr lo casi imposible. Pero esto es lo que hacemos. Somos la NASA”, añadió.

García-Galán llegó a Estados Unidos durante su último año de bachillerato como estudiante de intercambio en Nueva Jersey, desde donde aplicó para sumarse al programa de ciencias espaciales del Instituto Tecnológico de Florida. Allí se graduó con títulos en ciencias espaciales e ingeniería eléctrica.

Hijo de padre piloto y madre azafata, siempre tuvo claro que deseaba ser parte de la NASA. “Es algo que me atrajo desde el principio. Recuerdo escuchar las cuentas atrás del transbordador espacial y ver los lanzamientos por televisión”, ha relatado García-Galán en declaraciones a la agencia espacial.

García-Galán se incorporó a la Oficina del Programa Orión en el Centro Espacial Lyndon B. Johnson de Houston, donde desempeñó distintos cargos técnicos y de gestión. Antes de integrarse en el proyecto Orión, trabajó como controlador de vuelo en la Estación Espacial Internacional (EEI), prestando apoyo tanto a las misiones de ensamblaje del transbordador espacial con la EEI como a las operaciones de incremento, desde los centros de control de misiones en Houston y Korolev, Rusia.

A lo largo de su carrera, García-Galán ha sido distinguido en numerosas ocasiones por su destacada labor en los vuelos espaciales tripulados. Entre los reconocimientos más notables se encuentran el premio al Ingeniero de Sistemas Espaciales del Año de Honeywell (Houston), la Medalla de Plata al Mérito de la NASA y la Medalla al Mérito Excepcional. También ha recibido menciones honoríficas del Director del Centro Espacial Johnson y del Programa Orión, además del emblemático Premio Snoopy de Plata, otorgado por los propios astronautas en señal de agradecimiento por su compromiso con la seguridad y el éxito de las misiones.

El hombre de la base lunar

Su implicación en la causa americana es total, basta con escuchar el entusiasmo con el que el hombre de la base lunar quiere salpicar a todo EEUU de la innovación necesaria para llevar a cabo la empresa que Trump les ha encomendado para dejar atrás a China. 

“Solo podemos lograr esto con una base industrial estadounidense sólida y con nuestros socios internacionales. Además, vamos a aprovechar toda la capacidad de la fuerza laboral de la NASA, desde sus competencias clave hasta sus instalaciones y su ingenio, para asegurarnos de que este sueño se haga realidad”, asegura. “Vamos a garantizar que el liderazgo estadounidense se mantenga tanto en el espacio como en la Tierra, aprovechando y haciendo cosas que hoy parecen ciencia ficción. Parece ciencia ficción, pero ¿adivina qué? Estamos planeando convertirlo en realidad. Y con su ayuda, vamos a inspirar al mundo en el proceso”, añade.

García-Galán ha definido tres grandes fases para levantar su futura base lunar, pero de momento solo ha hecho pública la secuencia, no un calendario cerrado con años concretos para cada etapa. La NASA centrará sus esfuerzos en el polo sur lunar, una zona estratégica por la presencia de hielo, fundamental por la necesidad de agua para hacer sostenible la base. Si nada se tuerce, la base podría estar operativa a finales de la próxima década.