Salud

La vacuna que promete ser un escudo contra el infarto y las demencias como el alzhéimer (y tienes en tu centro de salud)

Micrografía electrónica en la que se ven varios miembros de la familia Herpesviridae, entre ellos el virus varicela-zóster y los virus del herpes simple de tipo 1 y de tipo 2 (HSV-1 y HSV-2).
Micrografía electrónica en la que se ven varios miembros de la familia Herpesviridae, entre ellos el virus varicela-zóster y los virus del herpes simple de tipo 1 y de tipo 2 (HSV-1 y HSV-2).

Lo que comenzó como una medida de prevención contra una dolorosa erupción cutánea apunta a ser una de las herramientas de salud pública más versátiles de los últimos años. Según un estudio de gran escala presentado en la Sesión Científica Anual del American College of Cardiology, la vacuna contra el herpes zóster reduce drásticamente el riesgo de eventos cardíacos graves. Un beneficio que se suma a su capacidad para frenar el deterioro cognitivo.

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El estudio, liderado por Robert Nguyen de la Universidad de California, analizó los registros de más de 246.000 adultos con enfermedades cardíacas preexistentes. Los resultados muestran que aquellos vacunados tenían casi la mitad de probabilidades de sufrir complicaciones cardíacas serias un año después.

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Erupción por herpes zóster
Erupción por herpes zóster

La culebrilla que vive con nosotros

El herpes zóster, conocido comúnmente como culebrilla, se origina por la reactivación del virus de la varicela-zóster (VZV). Este virus puede permanecer inactivo durante años en el sistema nervioso después de una infección de varicela en la infancia y reactivarse tiempo después, provocando una erupción dolorosa. 

Entre los datos más destacados tras la vacunación, se observó una reducción de un 32% menos de probabilidades de sufrir un infarto de miocardio y un 25% menos de riesgo de accidentes cerebrovasculares (ictus) e insuficiencia cardíaca. Además, se observó un 66% en el riesgo de muerte por cualquier causa entre los vacunados.

"Estos niveles de reducción de riesgo son sustanciales, comparables a los que se esperarían al dejar de fumar", afirma el doctor Nguyen. La teoría principal es que, al prevenir la infección por el virus del herpes zóster, se evita la formación de coágulos sanguíneos que suelen aparecer alrededor del cerebro y el corazón tras la reactivación del virus.

Contra la demencia

Este estudio se suma a otras evidencias que vinculan esta vacuna con la salud cerebral. Investigaciones previas ya habían sugerido que la vacuna contra el herpes zóster podría estar asociada con una reducción significativa en el riesgo de desarrollar demencias como la más común que es la enfermedad de alzhéimer.

Una investigación publicada en la revista Nature Communications, señala que la administración de la vacuna recombinante -comercialmente conocida como Shingrix- reduce drásticamente el riesgo de desarrollar demencia en adultos mayores. Investigadores de Kaiser Permanente Southern California (KPSC), analizaron los datos de 65.800 personas que completaron la pauta de dos dosis de la vacuna y los compararon con 263.200 individuos no vacunados de características similares. Los resultados establecen una correlación clara: quienes recibieron la vacuna presentaron un riesgo un 51% menor de ser diagnosticados con demencia durante el periodo de seguimiento.

Científicos sostienen que la inflamación crónica y la activación viral en el sistema nervioso podrían ser catalizadores del deterioro cognitivo. Al mantener el virus en estado latente, la vacuna no solo protege los vasos sanguíneos, sino que podría estar preservando la integridad de las neuronas. Algunos estudios observacionales han cuantificado esta protección en hasta un 20-30% de reducción del riesgo de demencia en poblaciones vacunadas a largo plazo.

"Esta vacuna ha demostrado una y otra vez efectos cardioprotectores y neuroprotectores. Proporciona una razón adicional de peso para que los adultos mayores de 50 años opten por inmunizarse", señala Nguyen.

Diversos estudios recientes han encontrado una asociación llamativa entre la vacuna contra el herpes zóster y un menor riesgo de desarrollar demencia, incluido el Alzheimer. Investigaciones publicadas en revistas como Nature, JAMA o Nature Medicine apuntan a reducciones de riesgo que oscilan entre el 17% y el 50%, dependiendo del diseño del estudio y la población analizada.

Algunos de los trabajos más sólidos, basados en “experimentos naturales” que aprovechan cambios en los programas de vacunación, sugieren incluso una posible relación causal. Además, análisis más recientes han observado que el efecto protector también se extiende específicamente a la enfermedad de Alzheimer. Sin embargo, los expertos advierten de que la evidencia aún no es definitiva: la mayoría de los estudios son observacionales y todavía faltan ensayos clínicos aleatorizados que confirmen si la vacuna tiene un efecto directo en la prevención de la demencia.

Recomendaciones actuales

Pero la vacuna, de momento sólo se usa para lo que se creó, esto es, combatir el herpes zóster. Según el Calendario de Vacunación e Inmunización para toda la vida, actualmente la Comunidad de Madrid, por ejemplo, se ofrece la vacunación sistemática a todas las personas entre 65 y 84 años y a las personas adultas con condiciones de riesgo o inmunosupresión conforme a las indicaciones técnicas. “La previsión es continuar ampliando progresivamente las cohortes por edad en sucesivos años, en el marco del calendario de vacunación a lo largo de la vida”, explica a El Independiente Elena Andradas, directora general de Salud Pública de la Comunidad de Madrid. 

La vacunación actual no tiene en cuenta los beneficios que está revelando la literatura médica contra la demencia, alzhéimer y reducción de infartos. “Las decisiones iniciales del programa de vacunación frente a herpes zóster se fundamentan en la evidencia disponible sobre los beneficios directos de la vacuna en la prevención del zóster y de sus complicaciones, especialmente la neuralgia postherpética, así como en criterios de edad y condiciones de riesgo. No obstante, la Dirección General de Salud Pública sigue con atención las  novedades científicas que puedan aportar evidencia adicional sobre otros potenciales beneficios, que serán valoradas en futuras actualizaciones del calendario”, asegura Andradas.

“Es alentador ver el creciente cuerpo de evidencia que sugiere que la vacunación frente al herpes zóster podría estar relacionada con una posible reducción en el riesgo de demencia y eventos cardiovasculares, incluidos el accidente cerebrovascular (ictus) y el infarto de miocardio”, aseguran desde GSK, fabricante de la vacuna. “Sin embargo, sigue siendo necesaria más investigación y GSK está llevando a cabo varios estudios para comprender mejor esta asociación y el posible mecanismo de acción”, añaden.

De verificarse los beneficios de la vacuna los expertos de Salud Pública harán sus cálculos. “Los criterios de coste‑efectividad forman siempre parte del proceso de toma de decisiones en salud pública y en los programas de vacunación. La Comunidad de Madrid es una comunidad pionera en la implantación de la vacuna frente al herpes zóster y continúa valorando su impacto, cobertura y beneficios en salud pública. Cualquier ampliación futura se abordará conforme a las recomendaciones nacionales y a la disponibilidad de nueva evidencia”, señala Andradas. “Cabe destacar que el calendario de vacunación a lo largo de la vida tiene como objetivo no solo la prevención de enfermedades concretas, sino también contribuir a la calidad de vida y a la funcionalidad de las personas mayores, constituyendo un pilar fundamental del envejecimiento activo y saludable”, concluye la responsable sanitaria madrileña.

1 Comentarios

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  1. Ojo.
    Por lo que leo parece un estudio de correlación. Pero no se prueba la causalidad.

    Si los ancianitos que están malos no se vacunan estamos metiendo un sesgo de entrada importante.
    A lo mejor solo se vacunan los ancianos que son capaces de ir o de informarse, que están en mejor estado que los otros.

    Para que el estudio fuera correcto habría que vacunar a un grupo y al otro ponerles un placebo.

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