El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, advirtió este sábado a Irán de que le quedan 48 horas para que se cumpla el plazo que le dio para llegar a un acuerdo o de lo contrario atacará sus plantas energéticas.
"¿Recuerdan cuando le di a Irán diez días para llegar a un acuerdo o abrir el estrecho de Ormuz? Se acaba el tiempo: quedan 48 horas para que se desate el infierno sobre ellos. ¡Gloria a Dios!", escribió Trump en su red social, Truth Social.
El mandatario extendió hace unos días el ultimátum para que Irán reabra el estrecho de Ormuz hasta el 6 de abril a las 20:00 horas de Washington (00:00 GMT del 7 de abril). De no resolver esta situación antes del plazo fijado por EEUU, Trump se ha comprometido con destruir las centrales eléctricas del régimen ayatolá.
Pese a que el mandatario ya fue preguntado entonces si consideraba volver a extender el plazo y no lo descartó, el mensaje de este sábado sugiere una fecha definitiva. No obstante, este viernes publicó otro mensaje que aludía a que: "Con un poco más de tiempo, podríamos abrir fácilmente el estrecho de Ormuz, hacernos con el petróleo y amasar una fortuna. ¿Sería una 'mina de oro' para el mundo?", afirmó.
Destrucción de infraestructuras estratégicas
Lo cierto es que los ataques a infraestructuras estratégicas no han cesado desde que se inició el conflicto en Oriente Medio. Pirmero, con el cierre del estrecho de Ormuz, por donde transitaba en torno al 20% del petróleo transportado por mar. Y luego con los ataques a enclaves estratégicos, técnicas de guerra que están tensionado aún más el suministro energético global.
No obstante, los ataques contra infraestructuras estratégicas se están dando en ambos lados. Este mismo sábado, el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) confirmó que un proyectil había impactado cerca de las instalaciones de la central nuclear de Bushehr, en el suroeste de Irán, causando un muerto y daños en un edificio de la planta (sin que hasta el momento se registren fugas radiactivas).
Asimismo, el pasado 19 de marzo, Irán atacó Ras Laffan Industrial City en Qatar —el mayor complejo de exportación de gas natural licuado (GNL) del mundo—. Un ataque con el que se destruyó el 17% de su capacidad productiva y cuyas reparaciones podrían prolongarse entre tres y cinco años, según señaló el consejero delegado de la compañía, Saad al Kaabi.
Así las cosas, el deterioro de las infraestructuras energéticas y la escalada del conflicto empiezan a dibujar un escenario cada vez más complejo. La presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde advertía de que los daños sobre la capacidad de producción energética "ya son demasiado importantes" y que "es imposible que se pueda restablecer todo en cuestión de meses". Una valoración que apunta a un impacto más persistente de lo inicialmente previsto por los organismos internacionales y que aleja el escenario de una rápida normalización, en la medida en que cada nuevo ataque amplía los costes económicos y prolonga los tiempos de recuperación.
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