Opinión

EL GOLPE

Aitor Esteban en la piscina (y Sánchez en la Moncloa)

Aitor Esteban en la piscina (y Sánchez en la Moncloa)
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez (d), y el presidente del PNV, Aitor Esteban | Europa Press
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En nuestra política, bastante indecente, resulta que lo más indecente en realidad es poner a un político tirándose a una piscina como un jubilado, un guiri o un padrino de boda. A Aitor Esteban, que a lo mejor ya era un poco jubilado, un poco guiri y un poco padrino, le han hecho los socialistas vascos un meme justo así, tirándose a la piscina con el traje de padrino, la inconsciencia del guiri y la moral del jubilado, y el PNV lo ha tachado de “indecente”. El partido jeltzale incluso ha anulado una reunión prevista en la Moncloa como reacción a esta afrenta que parece una afrenta a Lady Di, como si hubieran sacado en tetas principescas y morbosas a Esteban, degradándolo no a él sino a la solemnidad de la patria y de sus símbolos. Es verdad que las redes de los partidos no sabe uno muy bien si las maneja un publicista, un sobrino o un infiltrado, pero yo diría que el PNV no sabe cómo fingir que rompe con Sánchez y ya se está haciendo el ofendido por cualquier cosa. De todo lo que ha pasado con Sánchez y alrededor de Sánchez, el PNV se planta por un meme de IA donde a Esteban ni siquiera le han puesto bikini ni flotador de patito, sino que le han respetado hasta el look institucional. Lo han sacado pulcro pero desenfadado y hasta molón, como un papa tirándose a una piscina, que yo diría que es casi propaganda apostólica.

El PNV está molesto con esto del meme aunque Esteban haya salido favorecido, olímpico y casi superheroico, un poco a lo Superman, volando todavía con el traje, o un poco a lo Aquaman, en ese salto que hay entre el príncipe atlante y el humano. El PNV está molesto o eso dice, porque no sé si es postureo, si en realidad se sienten más bien aliviados. No estaban muy seguros ellos de estar molestos con Sánchez, o de cómo estar molestos con Sánchez, hasta que el sobrino, el publicista o el infiltrado allí en el País Vasco les ha salido con un insulto que no es político sino de protocolo. El meme es una especie de broma local sobre las negociaciones de un nuevo Estatuto vasco, sobre tirarse donde hay o no hay agua (yo creo que las pretensiones identitarias siempre encuentran su río sagrado o al menos su piscina de riñón). Las coaliciones de Sánchez sabemos que no van bien ni en Madrid ni en Euskadi, pero eso no es lo mismo que romperlas, como sabe Yolanda y como creo que también sabe Esteban. Estas tensiones entre la ruptura, el ninguneo, el mosqueo, el diálogo y la putadita son parte del juego, haya piscina o haya sólo mesa de ping-pong, así que uno no se cree ni los ataques de dignidad, que parecen de asma, ni los ataques de vergüenza, que parecen de marquesita.

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Para el PNV es más útil montar un pollo que montar una moción de censura, siquiera instrumental, que sería algo engorroso y hasta peligroso, casi como otra fiesta de piscina

Ya no sabe uno la cantidad de veces que el PNV, igual que Junts, ha dado por finiquitada la legislatura, los dos siempre solemne pero inmaterialmente, como apariciones de robledal en ese robledal que parece a veces el Congreso. El meme, casi vacacional, y el mosqueo por el meme, casi infantil, coinciden con una nueva declaración grave y hueca del PNV sobre la imposibilidad de esta legislatura, que a pesar de todo sigue adelante, sin mayoría, sin presupuestos y sin pudor. A Sánchez le ha preguntado el PNV cómo piensa gobernar con esta “aritmética negativa”, y seguro que Sánchez habrá pensado, por dentro de su pellejo que transparenta ya sus pensamientos, que, ni más ni menos, exactamente igual que hasta ahora. El PNV se abstiene en la convalidación del decreto sobre vivienda, mientras Junts sigue diciendo que no con su cabeza o su mano como de gato chino, de dorados, zarpas y paciencia infinitos, y pide elecciones no sabemos a quién, porque Sánchez no va a convocarlas. Para exhibir tanta acumulación de hartura, razones y agravios, PNV y Junts manifiestan muy pocas ganas de que llegue el descanso, de que vuelva la razón y de que se ejecuten sus venganzas.

La verdad es que el PNV, como Junts, como Sumar, no va a romper nada, o sea no va a echar a Sánchez de la Moncloa ni de la colchoneta. Sólo escenifican enfadinas levemente diplomáticas, con palacios y chambelanes negando a otros palacios y chambelanes, o enfadinas puramente escolares, eso de no entrar en los decretos, en el Consejo de ministros o en el atrio de la Moncloa como no entrar en la fiesta del amiguito después de una broma de piscina, de una aguadilla a ese Aitor Esteban todo seriedad y secano (Aitor el del tractor, recuerden). Tiene que parecer, cuando termine el sanchismo, que ellos nunca estuvieron en la piscina ni en el banquete, sino enfadados en el Congreso y en su provincia, como esa gente enfadada en su porche, con mecedora y mal de ojo. El PNV ya casi no sabía como hacerlo, menos mal que llegó el sobrino o el infiltrado con el meme, con el insulto supremo, con la pedorreta de piscina o el globazo de globito de agua, que proporciona una indignación más creíble que el desgobierno, el caos y la corrupción del sanchismo, con la que han convivido bastante tranquilamente, como bajo la sombrillita, hasta ahora.

Al PNV, ya ven, le ha parecido “indecente” y “una falta de respeto” el meme piscinero, y eso que a Esteban no lo han puesto con flotador de flamenco, ni con aleta de tiburón, ni con mamachichos como Jesús Gil, ni con Koldo en una alberca, ni con David Hasselhoff en calzonas, ni con el Fary en tanga, ni con tabla embustera de Titanic. Yo creo que este meme, sin duda, es lo más indecente que ha visto el PNV en Sánchez y en su PSOE, pero tampoco van a hacer nada. O sea, que Aitor Esteban va a seguir en la piscina y Sánchez en la Moncloa. Lo único para acabar con los desprecios, incumplimientos y vaciles de Sánchez, y con la picazón en la ideología, la moral, el honor y la fina piel de los socios ninguneados, burlados y dignísimos, sería la moción de censura. Pero para el PNV es más útil montar un pollo que montar una moción de censura, siquiera instrumental, que sería algo engorroso, humillante, descocado y hasta peligroso, casi como otra fiesta de piscina. De todas formas, yo diría que esto Sánchez lo arregla con otro meme más noble y menos mojado. Quizá de Aitor Esteban como papa vasco en tractor, entre la tierra sequiza y los cielos nacionalistas de pedernal, entre la teología y el imperio, entre el bonete y la boina, entre el árbol y las nueces.

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