Hasta 31 diputados perderían solo el PSOE y Sumar, la coalición de Gobierno, de celebrarse este mes de junio las elecciones generales, a un año de que si se quiere agotar el mandato como insiste el presidente, los comicios ya tengan que tener fecha. Socialistas y magentas tienen actualmente un grueso de 147 diputados después de que la salida de Podemos de la confluencia de izquierdas mermase en cuatro escaños la alianza directa. Cinco, si se suma a Àgueda Micó, de Compromís, ahora en el Grupo Mixto. Ahora, tanto los de Pedro Sánchez como los de Yolanda Díaz, pendiente de relevo al frente de su espacio, quedarían con 116 escaños. Son cinco menos que los logrados en 2023 por el PSOE únicamente. Entonces, la candidatura de Sánchez se hizo con 121, por los 31 de Sumar.
Así lo determinan la media de las últimas seis encuestas publicadas entre el cierre de mayo y este inicio de junio, de GAD3, NC Report, Sociométrica, DYM, Target Point y EM Analytics. En concreto, el PSOE quedaría en 106 y Sumar en 9 escaños de media individualmente. Sánchez se deja 15 en la legislatura, frente a los 17 de Sumar. A ese desgaste se suma el distanciamiento de Sánchez con algunos de los socios externos, que piden elecciones. Si se tienen en cuenta en esas previsiones en los sondeos -con las atribuciones estimadas, no las actuales- a Junts (6), PNV (5), Podemos (2) y Coalición Canaria (1), quien más se vienen desmarcando del Gobierno en diferentes grados, los dos socios del Gobierno se quedarían a 43 escaños de la mayoría absoluta tras unos comicios.
No hay ninguna de las demoscópicas mencionadas que no den mayoría absoluta a PP y Vox en estos momentos, por encima de los 200 escaños y con un máximo de 211. Esa caída del Gobierno se profundiza si comparamos esta media con la de finales de 2025 realizada por El Independiente, cuando el PSOE se ubicaba en 109 escaños y Sumar ya quedaba reducido a esos 9 representantes que se mantienen todavía. Entonces solo Junts se mostraba completamente al margen del Ejecutivo.
En plena sucesión de escándalos
Las cifras llegan en el peor momento de la legislatura para Sánchez y los suyos, con incapacidad legislativa, desligado de socios cruciales como Carles Puigdemont, con Coalición Canaria dispuesta a apoyar una moción de censura de la derecha, con Podemos agitando para otro 15-M sin que ello le brinde votos por ahora, y con el PNV evidenciando sus dudas con el PSOE sin terminar de romper por sus propios intereses en Euskadi. Mayoritariamente, una falta de confianza acrecentada por las investigaciones judiciales que desde el 'caso Koldo', con José Luis Ábalos en prisión provisional por corrupción, entre otros, y la imputación de Begoña Gómez a principios de 2024 vienen sucediéndose. Esa oleada de investigaciones impide crecer a la izquierda.
La imputación de José Luis Rodríguez Zapatero, de quien se aprecia tráfico de influencias o blanqueo de capitales, y las nuevas pesquisas sobre Leire Díez, entre las que está el presunto establecimiento de una "organización criminal" –según la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil y el auto judicial– tutelado por Santos Cerdán y destinado a perseguir a fiscales, jueces, periodistas y mandos policiales. Policías para perseguir a policías. Se documentan reuniones con la propia directora general de la Guardia Civil. Encuentros negados hace semanas y que ahora desde Interior se confirman aunque matizan. Ninguna conversación radicó en "nada relacionado con la trama", dijo el ministro Fernando Grande-Marlaska.
Estos asuntos inquietan a los socios de la izquierda. A los nacionalistas y soberanistas, pero especialmente al aliado principal de coalición, a Sumar. Los magentas reman para mantener activo el Ejecutivo con fines como la intervención de la vivienda y evitar que haya un vuelco a la derecha antes de tiempo, pero a la vez resisten junto a Sánchez, preocupados por la presunta "corrupción" y malas prácticas que orbitan en torno al PSOE, por atravesar actualmente una refundación sin avances públicos. Una convocatoria electoral en estos momentos pillaría sin estructura a Movimiento Sumar, IU, Más Madrid y Comuns, más con debates aún por pulir, como el papel de Gabriel Rufián y quien debe liderar a la izquierda así como el método. Se limitan, por ahora, a referirse a una hipotética "financiación irregular" como la "línea roja" para romper con el PSOE.

Sánchez, sin una izquierda fuerte
La crisis del Gobierno es una crisis de la izquierda estatal, no de la nacionalista. En esa media de encuestas, la candidatura de Sánchez resiste por encima del centenar de asientos principalmente porque desde hace más de un año y medio consigue capitalizar más de un 20% aproximadamente del voto a Díaz en 2023, ante la crisis existencial que atraviesa la marca Sumar. Sánchez, que según algunas demoscópicas habría perdido alrededor de 700.000 votantes hacia el PP, sumado ello a los que se declaran abstencionistas o indecisos, amortigua esa caída con perfiles de izquierda que le ven más combativo que a Sumar en estos momentos. En los sucesivos estudios, el perfil de Sánchez es muy valorado entre los votantes magentas.
El declive del Ejecutivo en escaños principalmente se da por el desplome de Sumar, que pierde un tercio de sus escaños y también paga la factura de la división con Podemos. La falta de unidad lastra más a la izquierda alternativa, y según fuentes del espacio es completamente "insalvable". Que otras formaciones como Adelante Andalucía busquen suerte individualmente en 2027 para las generales deja expuesto el segundo territorio que más votos da a Sumar -a través de la implantación de IU- tras Cataluña.
Desde que los magentas anunciaron la renovación o desde el paso atrás de Díaz, no ha habido ningún giro en los sondeos para ellos. Internamente creen que con un líder visible y un nuevo nombre ya público, el asunto cambiará, pero los resultados críticos en Castilla y León, Aragón y Andalucía -donde se resiste en escaños perdiendo votos- no deja buenas sensaciones. Hay quien compara la situación con la de mayo-junio de 2022, de desmovilización previa a que se visualicen las generales -hay más participación que en autonómicas-.
28 escaños menos se llevaba la izquierda en las encuestas en 2022, a un año de las generales
Si se toma esa referencia, en noviembre de 2019, el PSOE logró 120 escaños y Unidas Podemos, el antecesor de Sumar, 35, por estas fechas, a un año del adelanto de generales, el balance era de 96 escaños de media para Sánchez y de 28 para el espacio de las izquierdas plurales. La suma de 124 diputados conjuntos previsto en esos sondeos –40dB, KeyData, Sigma Dos, GESOP o Sociométrica– dista en 28 escaños de lo que finalmente se logró, la misma distancia prácticamente que la actual.
Será determinante la movilización que se consiga desde todo el arco de la izquierda y la colaboración entre las mismas. También el conocimiento de novedades sobre las investigaciones en curso que sean contundentes. Sobre lo primero, la diferencia sustancial es el estado que atraviesa la izquierda. Hay una sensación de incapacidad política en torno a Sumar que no había con Unidas Podemos. Tampoco hay como tal un liderazgo político que movilice y genere ilusión como entonces Díaz, considerada un "mirlo blanco". Está Rufián, pero ni si quiera convence a todos los miembros de esa izquierda plural
Además de la movilización en las próximas generales de esa izquierda descontenta, tendrá un componente decisivo lo que se vaya conociendo de esas investigaciones judiciales y del papel de Rufián para movilizar a ese votante alternativo. Sánchez, ante la adversidad, busca remar para recuperar el relato con anuncios como el del intento de los Presupuestos Generales del Estado de 2027, que partidos como el PP ven improbables, una cortina de humo y un compromiso que quedará en "un PDF" de cifras sin materializar en nada. Desde Vox se alerta públicamente: "Que el PP no se confíe, Sánchez puede volver a gobernar".
Agotar el mandato y rearmarse
En su visita a una cumbre europea en Montenegro, Sánchez mostró compromiso por rearmarse dentro del Gobierno de la mejor forma posible para afrontar los comicios. Confirma que estarán desligados de las municipales y el ciclo restante de autonómicas, y que serán después. Hasta llegar a esas generales, el presidente busca dejar buen sabor de boca en lo político con, al menos, un intento de presentar cuentas públicas. Al menos el gesto y ese compromiso ha hecho al PNV rebajar el tono y avalar la intención. La máxima es, en ese final de mandato, intentar limar asperezas con Junts y reconducir la relación. Ello, después de que ambas fuerzas hayan rechazado ir de la mano del PP para una moción de censura. Costará con Junts.
La reacción de los socios no se ha hecho esperar. Aitor Esteban compareció el jueves junto a Eneko Andueza, líder del PSE-EE, en el contexto autonómico dejando constancia de la buena sintonía que hay con sus socios de gobierno y vetó cualquier colaboración para una moción. EH Bildu, por su parte, se ha mostrado bastante al margen de la oleada informativa sobre el PSOE a la espera de que haya pronunciamientos judiciales firmes. Y este viernes, Oriol Junqueras, de ERC, abrió la puerta a apoyar esas cuentas, advirtiendo de la posible revitalización de la legislatura. Captar a Junts será esencial, y la presión puede ser un factor para que puntualmente apoye al PSOE. Podemos no puede permitirse, pese a sus críticas, quedar aislado.
Además de lo político, Sánchez insistió en desvincularse de todo lo relacionado con Leire Díez o su exsecretario de Organización, Cerdán, para intentar pulir su imagen frente al electorado. Entre la izquierda se confía en mantener la coalición llegada la hora de la verdad. Creen que el mejor movilizador los descontentos van a ser las políticas que PP y Vox van a impulsar en los territorios, como la prioridad nacional. Hay datos clave. El desgaste de la izquierda ya se escenificó el 28 de mayo en las municipales y autonómicas y pese a ello se sumó con el resto de fuerzas nacionalistas.
Se apunta a que la competencia por la tercera fuerza puede mermar a Vox llegado el caso si se presenta una izquierda fortalecida. Se confía en que los trasvases se limiten en la derecha y eso acabe perjudicando a Feijóo en añadido. Por último, se mira a las previsiones previas a 2023. Un año antes, como ahora, y en los días previos a las urnas. En el primer caso, el PP obtenía 133 diputados y Vox una media de 50. En las semanas previas, Feijóo rondaba los 150 frente a los 137 conseguidos finalmente. Con Vox hubo mayor precisión y cercanía a esos definitivos 33 escaños. Hay 20 escaños que pueden bailar en los sondeos y en la izquierda se aferran a la importancia de la movilización -ahora baja, lo que dispara a la derecha por encima de 200 diputados- para considerar que si se encauza la legislatura, aún puede haber partido.
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