Economía

España consolida su liderazgo en desalación respecto a Europa con Acciona, Veolia, Sacyr Agua y Cox como actores clave

La desalación avanza como uno de los segmentos con mayor proyección dentro del sector del agua, impulsando el posicionamiento de grandes grupos industriales y energéticos que ven en este ámbito una palanca de crecimiento vinculada al aumento del estrés hídrico y a la transformación de los sistemas productivos.

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España utiliza ya en torno al 43% de sus recursos disponibles, con una fuerte concentración del consumo en la agricultura, que representa cerca del 80% del total, a lo que se suma el impacto del turismo y determinados usos industriales, según recoge el informe Spanish Water Industry 2050, elaborado por la consultora Arup. Además, el sector arrastra un déficit estructural de inversión superior a los 5.000 millones de euros anuales en el ciclo urbano del agua.

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En este escenario, España es la quinta potencia mundial en desalinización con más de 770 plantas desaladoras, según Adyr, consolidándose como uno de los principales laboratorios de esta tendencia. A nivel global, el mercado de la desalación podría alcanzar los 97.000 millones de euros en 2030, reforzando su atractivo como segmento estratégico.

En este contexto, compañías como Acciona han consolidado una posición de liderazgo en el desarrollo y operación de plantas desaladoras en España, con una fuerte presencia en las principales infraestructuras del arco mediterráneo. La compañía participa en la desaladora de Torrevieja (Alicante), una de las mayores de Europa, así como en instalaciones clave como Valdelentisco y Águilas–Guadalentín (Murcia), además de otras plantas relevantes en la Comunidad Valenciana y el sureste peninsular.

Junto a ella, Veolia gestiona la desaladora de agua de mar (IDAM) de Bahía de Palma de Mallorca y de Andratx, impulsando el liderazgo del archipiélago en implementación de tecnologías de desalinización en el país; así como la desaladora de agua de mar del Campo Dalías, en la provincia de Almería, una de las desaladoras más grandes de Europa.

Por su parte, Sacyr Agua ha reforzado su presencia en el ámbito de la desalación en España, especialmente en el sureste peninsular y en proyectos vinculados al regadío. La compañía participa en infraestructuras como Águilas–Guadalentín (Murcia), uno de sus principales activos, así como en instalaciones relevantes como Carboneras y Bajo Almanzora (Almería), además de proyectos de menor escala como Cuevas del Almanzora.

Además, empresas como Cox están desarrollando modelos que integran infraestructuras de agua y energía. En España, la compañía ha reforzado su presencia en el ámbito de la desalación a través de proyectos como la ampliación de la desaladora de El Cangrejo (El Hierro), y la operación y mantenimiento de la planta de Sagunto (Valencia), una de las principales instalaciones de la Comunidad Valenciana.

El informe de Arup subraya que el reto del agua en España trasciende la disponibilidad tecnológica. La desalación, junto con otras soluciones como la reutilización o la digitalización, se perfila como una pieza clave dentro del mix de soluciones, pero no como una respuesta aislada, en un sistema marcado por la fragmentación territorial, la presión creciente sobre los recursos y la necesidad de avanzar en modelos de gobernanza e incentivos más alineados con la realidad del recurso.

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