Belfast vivió la noche del martes unos disturbios que recordaban sus peores días del pasado. El detonante ha sido el ataque de un refugiado sudanés contra un hombre, que ha perdido su ojo izquierdo y aún está muy grave en el hospital. Los ultras británicos, aplaudidos por figuras como Elon Musk, atizaron el odio al migrante. Grupos de radicales sembraron el caos en barrios donde viven inmigrantes. La familia de la víctima, Stephen Ogilvie, de 40 años, ha pedido que no se instrumentalice su tragedia.

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Hadi Alodid, un sudanés de 30 años, ha comparecido este miércoles ante el Juzgado de Primera Instancia de Belfast acusado de intentar asesinar a Ogilvie, de amenazar de muerte a un técnico de radiología del Servicio Nacional de Salud ese mismo día y de posesión de un cuchillo. En imágenes divulgadas por los ultras se ve a quien podría ser el atacante simulando una decapitación.

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A Alodid se le concedió un permiso de residencia de cinco años en el Reino Unido tras entrar en el país desde Irlanda. Tras la breve vista celebrada este miércoles, el juez ha decretado prisión preventiva.

En una intervención inusual, al referirse a los disturbios, el juez Steven Keown, ha condenado el hecho de que "los servicios de emergencia sean objeto de ataques". Ha asegurado que se actuaría con firmeza contra los responsables.

Este miércoles desde los foros ultras se seguían alentando las protestas violentas y se recomendaba a los participantes que se cubrieran los rostros con máscaras y llevaran ropa oscura.

Llamamiento de Tommy Robinson

Una multitud, entre las que se encontraban hombres enmascarados, incendió vehículos y viviendas. Varias familias con niños pequeños tuvieron que dejar sus hogares. También bloquearon carreteras en Belfast y sus alrededores el martes por la noche, horas después de que Elon Musk, Tommy Robinson y otros agitadores instaran a la gente a salir a la calle.

"Todo el Reino Unido se echa a las calles esta tarde a las 7 de la tarde (18:00 GMT) después de un nuevo ataque de los invasores contra nuestro pueblo", escribió en su cuenta de X el activista de extrema derecha inglés Tommy Robinson.

El verdadero nombre de Tommy Robinson es Stephen Christopher Yaxley-Lennon. Con más de dos millones de seguidores en la red social de Elon Musk, este antiguo propietario de un centro de bronceado, es fundador de la extinta Liga para la Defensa Inglesa. En la primavera de hace dos años estuvo detrás de los peores disturbios racistas registrados en más de una década.

Una de las publicaciones de Robinson, retuiteada por el propio dueño de esa red social, el magnate Elon Musk, incluía dos pósteres con una larga lista de localidades de Inglaterra, Escocia, Gales e Irlanda del Norte donde debían convocarse manifestaciones.

Entre otras, además de Belfast o Derry, figuraba también Ballymena (al norte del Ulster), escenario el pasado año de violentas protestas relacionadas con una presunta agresión sexual. Entonces hubo ataques contra viviendas, negocios y personas de comunidades inmigrantes y minorías étnicas.

"No nos representan"

La clase política en Irlanda del Norte ha reaccionado contra los que ha promovido los disturbios. La primera ministra de Irlanda del Norte, Michelle O’Neill, ha advertido sobre los "peligrosos intentos de sacar partido" del ataque. En sus redes sociales, ha escrito: "Que grupos de hombres enmascarados quemen las casas de familias hasta obligarlas a huir no es más que una cobardía repugnante. Esto no tiene nada que ver con la comunidad. Se trata de una auténtica actitud de matones".

Anteriormente, O’Neill ha pedido a la ciudadanía a no dejarse persuadir por las cuentas de las redes sociales que atizan el odio racial. "Todas aquellas personas que están avivando las tensiones en las redes sociales, que se alegran de aumentar la tensión, no nos representan. Somos buena gente y no quiero ver a nadie viviendo con miedo".

John Finucane, diputado del Sinn Féin por Belfast Norte, ha calificado las escenas que se estaban desarrollando de "vergonzosas". Según Finucane, "no hay lugar para esto en nuestras calles. Hogares y negocios atacados, coches y autobuses quemados, y partes de nuestra comunidad en llamas".

En el Parlamento, el primer ministro británico, Keir Starmer, ha dicho: "No toleraré en absoluto escenas de violencia tan abominables como esta en nuestras calles. Mis pensamientos están, ante todo, con la víctima, y doy las gracias a los equipos de primera intervención".

Sin embargo, desde Reform UK, Zia Yusuf, portavoz de Interior, ha lanzado dardos contra los partidos tradicionales y su política migratoria. "El horror de lo que se ha visto en Belfast es consecuencia directa de la traicionera política de inmigración de los conservadores y los laboristas. Reform ya ha anunciado la prohibición total de visados para cualquier persona procedente de Sudán. Ya basta".

La familia, solidaria con los inmigrantes

En un comunicado difundido a través del diputado norirlandés Phillip Brett, la familia de Ogilvie dice: "Estamos completamente devastados por el horrible ataque sufrido por nuestro ser querido. Ha sido un golpe tremendo para toda nuestra familia y, en estos momentos, nuestra única prioridad es estar a su lado y ayudarle a recuperarse".

Añaden que solo la protesta pacífica es el camino para responder a una acción tan grave. "Somos conscientes de las tensiones y de los rumores de protestas tras este incidente. Queremos dejar absolutamente claro que los disturbios nocturnos no son bienvenidos, y que la protesta pacífica es el único camino", apuntan.

"Contamos con muchos migrantes que aportan una contribución muy valiosa a nuestro país, entre otros ámbitos, en nuestro sistema sanitario y en el sector hotelero, y dependemos de ellos para que nuestro país funcione. No queremos que esta terrible tragedia se utilice para dividir a la gente o avivar la hostilidad", añade la familia de la víctima. Es una crítica clara a los ultras que aprovechan cada suceso en el que está implicado un refugiado para difundir la idea de que el Reino Unido está en plena guerra civil.