Ha llegado el día del traspaso de poderes en el número 10 de Downing Street. Un laborista, Andy Burnham, el llamado Rey del Norte, reemplaza a otro laborista, Keir Starmer. El primer ministro saliente se va con la cabeza alta, aunque se vio forzado a dimitir tras perder la confianza del electorado y de su propio partido. Andy Burnham es el séptimo primer ministro (cinco de ellos conservadores) desde que el Reino Unido se precipitó por el camino del Brexit, hace una década.

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En sus redes sociales, Starmer ha divulgado su último mensaje como premier: "La prueba de cualquier primer ministro es si deja el país en mejor lugar que lo encontró. Estoy orgulloso de contestar afirmativamente". Quedan dudas ya que se va dos años después de una victoria arrolladora en las elecciones legislativas.

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Ha llegado la hora de Andy Burnham, quien desde el viernes es el nuevo líder del Partido Laborista. Obtuvo el aval de 379 nominaciones de los diputados del grupo parlamentario. Quien fuera alcalde del Gran Mánchester tuvo que competir en unas elecciones parciales por el escaño de Makerfield para acceder al liderazgo laborista, tras la dimisión de Starmer hace apenas un mes. No pudo superar la derrota en las municipales en Inglaterra, y las regionales en Gales y Escocia. Es un intento de los laboristas de frenar la sangría de votos que les ha llevado a estar empatados con Reform UK de Nigel Farage en los sondeos.

Burnham quiere romper esa dinámica, acabar con las disensiones internas y hacer que los laboristas vuelvan a su esencia. Una tarea titánica, ya que el Reino Unido sufre un bajo crecimiento, una elevada inflación y una fuerte deuda. Burnham se ve limitado por sus propios compromisos fiscales. Además, como asume a mitad de mandato tiene menos tiempo para afrontar estos retos.

Starmer dice que se va orgulloso

En su discurso de despedida, ante el 10 de Downing Street, Starmer ha dicho que ve a Gran Bretaña "más fuerte y más justa que hace dos años: nuestra economía es más sólida, nuestros servicios públicos están mejorando, con la mayor reducción de los tiempos de espera en 17 años, cada día hay más niños que salen de la pobreza, la inmigración se ha reducido significativamente".

Rodeado de sus ministros, Starmer ha elogiado a los ciudadanos británicos por sus actos diarios de "determinación, entereza, decencia y compasión". ha asegurado que se va con dignidad, con una sonrisa y con orgullo. A Burnham le ha brindado todo su apoyo. Nada más terminar su alocución se ha dirigido al Palacio de Buckingham para presentar su dimisión de forma oficial al rey Carlos III. A continuación el monarca ha recibido a Andy Burnham, el sucesor de Starmer.

Burnham insta a los políticos a hacerlo mejor

El nuevo primer ministro ha reconocido que Gran Bretaña "necesita mostrar al mundo que podemos recuperar la estabilidad de nuevo". Ha reconocido que los políticos han de "hacerlo mejor".

Ante el 10 de Downing Street, ya como primer ministro Andy Burnham ha dicho que su gobierno introducirá "los mayores cambios de los últimos 40 años". Ha asegurado que va a cambiar la política "para que sea más colaborativa y se centre más en resolver problemas que en ganar puntos". También quiere construir "una nueva economía en la que volvamos a someter los elementos esenciales de la vida a un control público más firme, para que vuelvan a ser asequibles para vosotros".

Este martes anunciará sus propuestas sobre el coste de la vida. "A finales de este año presentaré un nuevo plan para Gran Bretaña, un plan de diez puntos que trace el camino desde donde nos encontramos ahora hasta dónde creo que todos queremos que esté Gran Bretaña, independientemente de cuál sea nuestro origen o el partido al que apoyemos. Pero puedo hacer algo para dar a la gente un respiro ahora mismo, algo de ayuda con el coste de la vida".

Burnham promete a los británicos una revolución para que noten que los políticos se preocupan de lo que les quita el sueño. También se ha comprometido a que en el Reino Unido haya gente que duerma en las calles. Veremos si lo consigue porque las dificultades son enormes.

Testigo del traspaso ha sido el gato Larry. Lleva en Downing Street desde 2011. Es lo único que permanece.