Casi nueve meses después del accidente de Adamuz, no existe un consenso sobre sus causas, lo que refleja diferencias entre los informes técnicos y la posición del Gobierno; de acuerdo con una información publicada por el diario ABC, el informe definitivo de la Inspección Técnico Ocular del Instituto Armado no deja margen a la especulación y confirma que la catástrofe se originó por la rotura de una soldadura en la vía de alta velocidad de la línea Madrid-Sevilla, concretamente en el punto kilométrico 318+681 de la vía 1.
Según relata el informe, el carril derecho se quebró por completo en la unión soldada de dos barras de acero con tres décadas de diferencia: un tramo antiguo de 1989 (con el sello —'Ensidesa 89'— y uno moderno colocado recientemente —'Ensidesa 23'—. Al quebrarse la soldadura, la barra más nueva se soltó de sus anclajes y giró violentamente hacia el exterior.
La inspección ocular de los agentes determinó que el carril no se rompió de forma súbita al paso del convoy, sino que acumulaba un daño anterior, evidenciado por una mancha singular con forma de gajo en la base del raíl. El atestado describe que, tras la rotura, las pestañas de las ruedas golpearon los tornillos de fijación y, en la traviesa número 100, la inercia arrancó un fragmento de vía de casi dos metros y medio. Esto provocó el descarrilamiento del Iryo (que derribó diez postes de catenaria a lo largo de 450 metros y perdió un carro de ruedas que cayó por un arroyo) y la posterior colisión lateral con el Alvia que circulaba en sentido contrario por la vía 2, cuyo segundo coche se partió en dos mitades.
Puente lo define como un "bulo"
En una postura radicalmente opuesta, el ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, ha desmentido la existencia de conclusiones definitivas. Según una información de Europa Press, el ministro ha manifestado a través de sus redes sociales que las informaciones que apuntan a un nuevo informe de la Guardia Civil son un "bulo".
Para Puente, el documento del Instituto Armado no es un informe definitivo, sino "solo un acta de inspección ocular, 9 meses después, que no añade nada nuevo ni establece ninguna conclusión". El ministro ha criticado que la investigación independiente siga sin avanzar debido a que las periciales aún no se han practicado y los carriles siguen sin ser analizados en laboratorio. "Para eso están las periciales, que aún siguen sin practicarse. Y los carriles, que siguen sin ir al laboratorio", ha señalado el titular de Transportes.
Tal y como recoge la agencia, el ministro ha insistido en que, desde que ocurrió el accidente el 18 de enero, todas las causas barajadas son meras especulaciones hasta que no se estudie físicamente la rotura en un laboratorio. Los retrasos judiciales y la independencia de la autoridad encargada de la investigación ferroviaria han demorado este paso clave. No fue hasta el pasado 20 de julio cuando la jueza de la Sección Civil y de Instrucción del Tribunal de Instancia de Montoro (Córdoba), Plaza número 2, autorizó finalmente el traslado de los tramos de carril para su análisis. Una vez que los laboratorios reciban las muestras, dispondrán de un plazo de seis meses para emitir su informe.
Por el momento, mientras los informes provisionales de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) y de la Guardia Civil coinciden en apuntar a una rotura previa del carril —cuyo origen físico se debate entre un defecto de fábrica o un fallo en la soldadura—, la confrontación entre el acta ocular policial y la postura del Ministerio mantiene el caso en una contradicción técnica y política.
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