Ese mensaje, colgado una mañana de verano a las 11.51 de la mañana, podía verse hasta extemporáneo. El presidente del Gobierno, traje azul, camisa rosa, sentado en un banco de la Moncloa, acariciando por el cuello a sus perras, India y Turca. "Feliz #DíaMundialDelPerro", escribió en su cuenta de Twitter —sí, entonces todavía se llamaba así, aunque por solo tres días más—. Pero ni era un día cualquiera ni era un mensaje random. Aquel era el 21 de julio de 2023, a horas del cierre de campaña oficial de las elecciones generales que se celebraron dos días después. Pedro Sánchez estaba cerrando el círculo. Se había apropiado de la bandera del rival. El insulto de Perro Sánchez se transmutaba en una especie de grito de guerra: Perro Sanxe, que más sabe por perro que por sanxe. El jefe del Ejecutivo daba la vuelta, resignificaba el ataque del contrario. Y aquella carcajada tuitera, acompañado de sus mascotas, decía mucho del subidón que sentía su partido en ese momento: sentía que había conseguido voltear una campaña que arrancó a medio gas y todavía bajo el impacto de la masacre de las municipales y autonómicas de mayo. El PSOE fluyó de menos a más, y Sánchez (Perro) remontó: un millón más de votos y las riendas del Gobierno —Junts y amnistía mediante— para una legislatura más.

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Ahora, llega la parte II. Una segunda campaña al filo de lo imposible. Más aún, porque todas las encuestas, incluso las ultimísimas, apuntan a una supermayoría de la derecha, rondando los 200 escaños, aunque con PP incluso a la baja respecto a 2023 y un Vox en crecida. Sánchez sale al campo de juego en un contexto muy adverso aunque intentando aprovechar la ventana de oportunidad del clamor social sobrevenido a raíz del desahucio de Maricarmen Abascal, fallecida el pasado miércoles en el hospital en el que había sido ingresada tras ser desalojada a la fuerza de la casa donde vivió siete décadas. Las encuestas publicadas no detectan, por ahora, un cambio de tendencia, pero los socialistas confían en poder recortar distancias en las siete semanas que restan hasta las urnas del 29 de noviembre. Y su método consistirá en replicar, en buena medida, la estrategia de julio de 2023, la que de forma objetiva funcionó al líder, la que le permitió sobreponerse desde los infiernos a los que bajó el PSOE dos meses antes, en mayo. Es la segunda parte de la campaña del Perro.

Y él no lo rehúye.

—Están siempre [PP y Vox] con la fábula de Pedro y el lobo [...]. El lobo son ellos. Yo en todo caso seré un perro que no tiene amo [...]. Los del el que pueda hacer, que haga [José María Aznar], ahora son los del cuantos menos voten, mejor. Pero yo os voy a decir una cosa: tienen razón en tener miedo. Porque [con] urnas llenas, gana la gente, y urnas vacías, ganan los que mueven los hilos. Así que... ¡Vamos a votar todos el 29 de noviembre, vamos a ganar las elecciones y vamos a ganar para la gente de a pie, que es a quien servimos!

Sánchez vuelve a enfundarse el traje de Perro. No lo había dejado colgado del todo en estos cuatro años, y de hecho lo usó el mes pasado en el pleno del Congreso frente a Santiago Abascal. Pero este sábado se lo puso ya con ganas de cara a la precampaña y campaña. Lo hizo en Dos Hermanas (Sevilla), en su ciudad fetiche, en la que emprendió su carrera de primarias en 2017, cuando nadie creía en él, y en la que también arrancó la carrera electoral de 2023, cuando todo se veía negro. Ayer tenía delante a unas 5.000 personas —datos de la organización— entregadas, con el ánimo bien arriba. Un vídeo proyectado en el mitin resumía todos los insultos y descalificaciones recibidos por el presidente, proferidos por la oposición, por algunos tertulianos, por el argentino Javier Milei, hasta por Donald Trump. También ese de Perro Sánchez. "Yo prefiero que estén cuatro años más en la oposición insultando", y los socialistas "gobernando para la gente, para hacer los avances sociales que merece la gente, particularmente en vivienda", se burló.

El lobo son ellos, yo en todo caso seré un perro que no tiene amo", clama Sánchez en Dos Hermanas, la ciudad fetiche en la que arrancó su carrera de primarias en 2017 y la gira electoral de 2023

El acto de este sábado en Sevilla, junto a la secretaria general del PSOE andaluz y mujer de su total confianza, María Jesús Montero —jefa de estrategia de esta campaña—, y al alcalde de la localidad nazarena, Paco Rodríguez, encendía oficialmente el motor hacia las urnas. Y este domingo continúa la marcha en Ponferrada (León), en la comarca de El Bierzo, otro cinturón obrero fiel a los socialistas.

Pero todavía queda mucho por hacer. En Ferraz advierten de que el diseño de la hoja de ruta hacia el 29-N está aún por concretarse. "Estamos dibujando, pensando, estructurando... Pero va a ser una campaña intensa y en la que también innovaremos. Y en la que el presidente va a ser el protagonista porque él es el candidato", indican. Es decir, Sánchez se echará las elecciones a la espalda, como ya hizo en 2023. Ya lo empezó a hacer, de hecho, el pasado martes, un día después de que anunciara la convocatoria electoral: compareció tras la reunión del Consejo de Ministros para explicar los dos reales decretos leyes de vivienda, copias, con mínimas modificaciones, de los textos que tumbó el pleno del Congreso con los votos de Junts, PP, Vox y UPN. El presidente explicó el contenido de las nuevas normas, las pequeñas diferencias con las ya derogadas y expresó su confianza en que la Diputación Permanente de la Cámara baja, en la que el Gobierno sí cuenta con mayoría —sin necesidad de los posconvergentes— las convalide.

El lema de precampaña es 'La fuerza de la gente': el presidente se inviste de combatiente frente a las "élites", y al PSOE le toca, asegura, "llegar tan lejos como quiera la gente de la calle"

Pero, sobre todo, el jefe del Ejecutivo quería capitalizar las medidas, lanzar el mensaje de que su Gabinete "ni tira la toalla, ni deja tirada a la gente", y que si el Parlamento "da la espalda a la calle", a los miles de manifestantes que piden en todo el país medidas drásticas para posibilitar el acceso a una vivienda digna, ahí estará su Gobierno para responder. Y hasta las elecciones habrá más decretos leyes, la coalición "continuará gobernando" hasta el final, tirando del Boletín Oficial del Estado. El lema de precampaña, no por casualidad, es La fuerza de la gente, y lo estrenó el partido este sábado en Dos Hermanas. Al PSOE le toca, señaló, "llegar tan lejos como quiera la gente de la calle" y le "permita la fuerza del voto". El presidente se inviste de combatiente frente a las "élites", a las que también mencionaba el lunes en las escalinatas de la Moncloa, cuando convocó los comicios para disponer de una mayoría "mucho más amplia y progresista".

Aunque todo esté por aterrizar, desde la cúpula del partido sí reconocen que hay ya algunas decisiones tomadas: "Debemos combinar los elementos que nos funcionaron en la campaña de 2023 con otros nuevos. Se está siendo muy minucioso para identificar lo que fue positivo hace tres años, como la apuesta por medios alternativos y el mundo del pódcast con la ingeniería de datos, para ir escrutando los territorios clave y los temas que activan al electorado". En las últimas generales, de entrada, Sánchez se expuso a programas y medios menos confortables que aquellos que suele frecuentar: buscó combatir la corriente antisanchista acudiendo a espacios hostiles como El hormiguero (Antena 3), El programa de Ana Rosa (Telecinco) o Más de uno (Onda Cero, con Carlos Alsina), pero también intentó acercarse a otras audiencias —sobre todo al público joven— yendo al informativo satírico (ya desaparecido) Hora veintipico de la SER o al pódcast La Pija y la Quinqui, con Carlos Peguer y Mariang Maturana, cuya entrevista se viralizó muy rápidamente.

¿Esta vez, el líder socialista irá también a medios menos cómodos? "No está aterrizada la estrategia de medios, pero es probable que vaya a todos sitios", responden desde el comité electoral. "Los medios no confortables, a fin de cuentas, llegan a mucho desencantado o abstencionista", recuerda otra integrante del sanedrín que conduce la estrategia. En 2023, esa corriente antisanchista es si cabe más robusta, de modo que el objetivo de desmontarla y de humanizar al candidato se mantiene.

Se está siendo muy minucioso para identificar lo que fue positivo hace tres años, como la apuesta por medios alternativos y el mundo del pódcast con la ingeniería de datos", explican en el núcleo duro

La dirección de campaña promete "innovar" también ahora, sin desatender clásicos necesarios como el refuerzo en territorios donde bailan escaños o el abordaje de los temas que conectan con los votantes. "Va a ser una campaña muy social, en positivo, frente a una del PP que querrá poner el foco en el ruido, en los casos judiciales. Política en positivo", insisten desde el equipo del presidente. La idea es desplegar una campaña "emocional", sí, "pero también racional, porque la gente quiere que la política le resuelva sus problemas en vivienda, en gestión y defensa de los servicios públicos...". "Una campaña centrada en la gente. Desde la calle a las urnas —resume uno de los asesores del jefe del Ejecutivo—. El Gobierno defiende a los de abajo frente a las élites. Lo de todos, lo público, frente a los que quieren hacer negocio con lo que pertenece a la gente". ¿No tiene Sánchez un severo problema de credibilidad? "Los decretos leyes de vivienda y los que vendrán estas próximas semanas deben ir de eso".

Será Sánchez quien lleve el peso de la campaña. El que tendrá "un papel protagónico", porque "además las derechas plantean el 29-N como un plebiscito". El presidente, comentan los suyos, "quiere hablar de temas sustantivos, como la vivienda, pero sabe que él es el protagonista" y no rehuirá esa posición. "Pedro se va a volcar, hará todos los medios, mítines y actos... muchos. Nadie como él", inciden en el comité electoral.

El secretario general socialista no tendrá al lado a José Luis Rodríguez Zapatero esta vez. El expresidente fue un pilar de la campaña de 2023, sobre todo para agitar a las bases, infundir ánimo. Su imputación judicial por el caso Plus Ultra y por las joyas halladas en su despacho ha erosionado su figura y lo ha inhabilitado, de facto, como referente para el partido de cara al 29-N.

El vacío dejado por Zapatero será llenado por varios miembros de su círculo de confianza. Desde luego, por el ministro de Transportes, Óscar Puente, cabeza de lista por Valladolid. Su estilo duro y al ataque con la oposición enardece a las bases y permite al Gobierno ir más allá del discurso oficial. No será el único. También estarán "en primera fila" de la campaña María Jesús Montero, los ministros Óscar López y Félix Bolaños; el portavoz en el Congreso, Patxi López, y la secretaria de Organización, Rebeca Torró. Su cometido será recorrer el país, aunque sobre todo Montero y Óscar López, jefes del partido en Andalucía y Madrid, se centrarán en sus respectivas comunidades.

El vacío de Zapatero será cubierto por Óscar Puente, pero también por María Jesús Montero y Óscar López (más centrados en Andalucía y Madrid), Félix Bolaños, Patxi López y Rebeca Torró

Está por ver si el presidente encadenará muchos mítines hasta el 29-N. Por el momento, ha empezado con la gira mucho antes, cinco días después de convocar los comicios, cuando en 2023 tardó 20. Y concentró sus actos en la recta final, porque Ferraz y la Moncloa planificaron una campaña más centrada en medios. "No sabemos aún si habrá más o menos mítines que en las últimas generales. Pero sí es cierto que son un elemento sustancial, esencial de movilización", señalan desde su círculo.

Otro componente clave del 29-N serán los debates electorales. Alberto Núñez Feijóo ha aceptado un cara a cara en Mediaset el 16 de noviembre y un a cuatro en Atresmedia el jueves 26, además de un encuentro entre los portavoces con representación parlamentaria el lunes 23 en RTVE. El PSOE aún no ha descubierto sus cartas, pero insiste en que quiere estar en "todos" los debates y que quienes deben fijarlos son los medios, no los partidos. En el núcleo duro socialista rechazan acelerar. "Faltan seis semanas para que llegue el primer debate. Hay que ser pacientes. Una buena campaña es aquella en la que cuanto más se debata, mejor. Y el PP no puede decidir dónde se va. Ya se vio en 2023 cómo lo resuelve cuando no quiere debatir: no yendo [no acudió a RTVE a enfrentarse a Sánchez, Abascal y Yolanda Díaz, la candidata de Sumar]".

Antes, el PSOE tendrá que despejar la composición de sus listas. En estos primeros días, ya se conocen algunos datos. Sánchez, en su entrevista en elDiario.es publicada el pasado viernes, confirmaba que quiere contar con sus ministros en las candidaturas, "si ellos así lo estiman". Son ya tres los que, con seguridad, no estarán en ellas, en su caso porque son también candidatos autonómicos y priorizan la competición en sus respectivos territorios: Óscar López (Madrid), Diana Morant (Valencia) y Ángel Víctor Torres (Canarias). Los tres ya han adelantado públicamente que no se integrarán en las listas del 29-N. En principio, tampoco estará el vicepresidente primero y titular de Economía, Carlos Cuerpo, porque cree, explican en su entorno, que es "más útil" dar el mismo paso que su predecesora, Nadia Calviño: apoyar al presidente y al partido desde fuera.

Los ministros candidatos (Óscar López, Diana Morant y Ángel Víctor Torres) no irán en las listas. Ya está claro que sí estarán en ellas Adriana Lastra en Asturias o Francina Armengol por Baleares

Hay otras cabeceras de lista ya claras. Así, Adriana Lastra, delegada del Gobierno en el Principado y vicesecretaria general del PSOE entre 2017 y 2022, liderará la plancha por Asturias. Francina Armengol, presidenta del Congreso, lo hará por Baleares. El exlehendakari Patxi López, portavoz parlamentario, volverá a capitanear Bizkaia. Los ministros serán números uno por distintas provincias —Elma Saiz (Inclusión y portavoz del Gobierno) por Navarra, Jordi Hereu (Industria) por Barcelona, Arcadi España (Hacienda) por Valencia, Óscar Puente (Transportes) por Valladolid, Milagros Tolón (Educación) por Toledo, Isabel Rodríguez (Vivienda) por Ciudad Real o Luis Planas (Agricultura) por Córdoba— o bien se incorporarán a la de Madrid, que obviamente encabeza Sánchez, y será el caso de Félix Bolaños (Presidencia) o Margarita Robles (Defensa).

El secretario general del PSOE y presidente del Gobierno, Pedro Sánchez (c), con la líder del partido en Andalucía, María Jesús Montero (2i), y su secretario de Organización regional y alcalde de Dos Hermanas, Paco Rodríguez (2d); el jefe del PSOE sevillano, presidente de la Diputación y regidor de La Rinconada, Javier Fernández de los Ríos (i), y la secretaria de Organización federal, Rebeca Torró (d), este 10 de octubre de 2026 en la localidad nazarena.
El secretario general del PSOE y presidente del Gobierno, Pedro Sánchez (c), con la líder del partido en Andalucía, María Jesús Montero (2i), y su secretario de Organización regional y alcalde de Dos Hermanas, Paco Rodríguez (2d); el jefe del PSOE sevillano, presidente de la Diputación y regidor de La Rinconada, Javier Fernández de los Ríos (i), y la secretaria de Organización federal, Rebeca Torró (d), este 10 de octubre de 2026 en la localidad nazarena. | FLICKR PSOE / EUGENIA MORAGO

Hay dudas con Fernando Grande-Marlaska (Interior), que podría repetir por Cádiz, aunque en el PSOE-A ven mejor para ese puesto a José Manuel Albares (Exteriores), que en 2023 fue de cinco por Madrid. Tampoco está definido el encaje de Ana Redondo (Igualdad), aunque podría ser la dos de Puente en Valladolid. Y la vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica, Sara Aagesen, podría emular a Cuerpo y no ir en listas. Nada se sabe de puestos claves como la dos de Sánchez por Madrid —el presidente se guarda por el momento el nombre— o la cabeza de cartel por Sevilla, dado que Montero no repetirá.

Las candidaturas se deberán cerrar en la próxima semana, dado que el comité federal del sábado 17 de octubre ha de sellarlas. Pero puede que para entonces haya quedado un fleco importante pendiente: qué pasa con las planchas al Senado. El PSOE, como avanzó El País, explora la posibilidad de presentar listas conjuntas con su izquierda en varias provincias con la idea de maximizar los votos para las fuerzas progresistas y arrebatar la mayoría absoluta al PP en la Cámara alta, donde en la última legislatura ha hecho y deshecho a su antojo. La dirección de Sánchez ve bien la propuesta de la plataforma Senadoras y Senadores por la Democracia y promueve e impulsa esas negociaciones que en las federaciones respaldan, pero la dificultad de atar candidaturas es evidente: todo está a expensas de qué ocurra en ese espacio. El comité federal podría mandatar a la comisión federal de listas que acabe de amarrar las candidaturas, que deben registrarse ante las juntas electorales provinciales entre el 21 y el 26 de octubre.

La formación de las candidaturas a la izquierda del PSOE depende también de la decisión que adopte el portavoz de ERC, que negocia con su partido pero también es tentado para liderar Frente Amplio

Aún no se sabe qué formaciones se integrarán en Frente Amplio, además de sus promotores, Movimiento Sumar, Izquierda Unida, Más Madrid y los comunes. La incógnita es Podemos, que sigue pidiendo primarias abiertas. Pero también lo es el futuro de Gabriel Rufián. El dirigente continúa negociando con su partido, ERC, pero Frente Amplio le invita a que se sume y lidere ese espacio. El portavoz republicano en Madrid tiene que tomar una decisión ya, este domingo, porque se acaba el plazo en su formación para presentar los avales para liderar la lista por Barcelona.

Del camino que tome Rufián depende la reordenación de la izquierda del PSOE, el socio imprescindible que Sánchez necesita para poder reeditar su coalición. Misión, hoy por hoy, y según todas las encuestas, imposible. Aunque, como recuerdan en su círculo, también lo era en 2023. Y se logró dar la vuelta a los sondeos.

—¿Que qué mejoraría yo respecto a la última campaña? —se pregunta un ministro—. Nada. Haría lo mismo. Remontar.