El PSOE prefirió medir sus movimientos antes de volver a la carretera, a la espiral de mítines y actos. Quiso esperar a reengancharse a la rueda de la precampaña electoral después del terrible accidente de Urda que costó la vida a 69 personas. Vox no suspendió ni un segundo su agenda, PP y Frente Amplio la recuperaron esta semana, Pedro Sánchez lo hizo este viernes, en Valencia, ante 5.000 personas que, dentro y fuera del polideportivo de El Cabanyal, buscaban retomar el pulso de un viaje hacia las urnas atravesado por la tragedia ferroviaria. Ferraz necesitaba encontrar el tono, pasar de la campaña de las risas, los besos y los bailes a otra más sobria y convencional pero que al tiempo acudiera al corazón y sirviera al principal propósito y reto de estas generales del 29 de noviembre: movilizar a su electorado al máximo, tensionarlo, convencerlo de que "la victoria de la derecha y la ultraderecha no es inevitable, es indeseable". El objetivo era, pues, ir recuperando el espíritu de remontada que notaban las encuestas previas a la catástrofe en Toledo. La dirección ha reajustado todo el diseño original, y sigue en ello, mientras guarda con máximo celo algunos de los hitos siguientes: la presentación del programa, la ruta del candidato, su participación (o no) en los debates electorales. Queda una semana para el arranque oficial de la campaña y las cartas de Sánchez no están suficientemente detalladas o se reservan para no destapar la estrategia.
El presidente sabe que el 29-N se juega su propia supervivencia política. Como en las generales de 2023, en las que también pintaban (muchos) bastos y que se enderezaron en la recta final, con una movilización no prevista de los votantes progresistas que le permitió, con un millón de votos más que en la anterior convocatoria, retener la Moncloa. Ahora, la mayoría de las encuestas apuntan ya no a una mayoría absoluta de PP y Vox, sino a una supermayoría de las derechas, con un margen más difícil de recortar para un PSOE muy tocado tras ocho años en la Moncloa y erosionado por los escándalos de corrupción y una izquierda alternativa, ahora renombrada Frente Amplio, dividida y mermada. El siniestro de Urda, el segundo accidente en el mismo corredor ferroviario, la línea Madrid-Andalucía, en menos de diez meses, no solo conmocionó a un país entero, sino que deprimió los ánimos del partido, cuyos cuadros solo empezaron a sentirse aliviados con la dimisión por sorpresa de Óscar Puente como ministro de Transportes y su renuncia a encabezar la lista por Valladolid del 29-N.
El mitin de Valencia, ante 5.000 personas, según la organización, arranca, tras el paseíllo a ritmo de 'Llavors', de la banda valenciana La Fúmiga, con un minuto de silencio por las víctimas de Urda
Los socialistas se dirigían este viernes en Valencia a un lógico reset de la campaña, cuidándose mucho de remarcar el respeto hacia las víctimas de la tragedia. Tras el paseíllo del candidato, abrazado y saludado por la grey socialista a ritmo del célebre tema Llavors de la banda valenciana La Fúmiga —que justo se despedía hace una semana—, el minuto de silencio. Luego, la interpretación del Si tú no estás aquí de Rosana por la cantante Ángela Cervantes. Y después, varias frases de recuerdo hacia los afectados por el accidente. Y de defensa de la gestión del Gobierno, de la importancia de los servicios públicos, el nuevo eje que ya había asomado a principios de esta semana y que el presidente confirmó en este acto de vuelta de la campaña.
Pero no solo. Porque la ministra Diana Morant, secretaria general del PSPV, y el propio Sánchez, cada uno a su manera, reivindicaron la figura de Puente. Por la "dignidad y ejemplaridad" de una dimisión que, en realidad, el líder socialista no quería pero que ahora permite al partido proclamar el No somos iguales frente al PP. Y la respuesta del auditorio, con una larga ovación hacia el ministro caído, evidenciaba la vigente conexión de Puente con las bases y su rehabilitación súbita en el partido precisamente por haberse marchado y haber permitido a los suyos soltar lastre en un 29-N muy cuesta arriba.
Gracias, Óscar, por la dignidad que has demostrado en política en los momentos en que hace falta dignidad, en que hace falta empatizar con el dolor", chilla Morant. La platea ruge: "¡Óoooooscar!"
"La política digna es la que responde con eficacia, verdad y dignidad. Gracias, Óscar, por la dignidad que has demostrado en política en los momentos en que hace falta dignidad —proclamó Morant a voz en grito—, en que hace falta empatizar con el dolor, en el que nos tenemos que hacer cargo del dolor de la gente, claro que sí". La grada empezó a corear como un resorte "¡Óoooooooscar! ¡Óoooooscar!". Público en pie, aplaudiendo al ministro dimitido. En la fila cero, Sánchez, la exdelegada del Gobierno y número uno por Valencia, Pilar Bernabé; la secretaria de Organización y tres de la lista, Rebeca Torró; el ministro de Hacienda, Arcadi España, dos de la candidatura, o la secretaria de Estado de Comunicación, Lydia del Canto, batían palmas de manera más comedida. El público volvía a estar enchufado, muy enchufado, como ocurría justo antes del siniestro ferroviario.
El Gobierno, "acompañando" a las víctimas
El presidente, en su intervención, en la que se le vio algo más frío que en los mítines previos al accidente de Urda, recordó en varias ocasiones a las víctimas. Y en una de esas veces subrayó que el Gobierno estuvo con ellas, "acompañándolas", con sus familiares, con los heridos, presumió de que el Ejecutivo ha "dado la cara con absoluta transparencia" y "asumido la responsabilidad con la dimisión de un gran político como es Óscar Puente". Nuevo aplauso de la platea. "¿Sabéis qué? PP y Vox han criticado primero que no dimitiera, y cuando ha dimitido, también lo han criticado. Ese ejemplo de dignidad y ejemplaridad jamás lo practican ante ninguna crisis ni tragedia". Ahí estaba. La renuncia del ministro de Transportes ayudaba a vitaminar a las bases y a la dirigencia socialista. Un impulso clave tras un parón de diez días y a falta de tres semanas para las urnas.
Sánchez define a Puente como "un gran político" que ha dado un "ejemplo de dignidad y ejemplaridad" que "jamás practican PP y Vox ante ninguna crisis ni tragedia"
Automáticamente, el presidente exhibió ese robustecido eje de campaña: los servicios públicos. Porque si hay una "lección que extraer de esta tragedia ferroviaria" es que "importan". Sánchez remarcó que se han tardado "15 años en revertir los recortes", y "los recortes y la motosierra", la del argentino Javier Milei, referente en España de Vox y de Isabel Díaz Ayuso, "no son la solución". "Eso es lo que nos jugamos el 29-N: o reforzar o recortar lo público, la dependencia, la sanidad, las pensiones, la educación pública de nuestros hijos", resumió, para subrayar también que España ha sido capaz de "crear empleo" y a la vez subir el salario mínimo, que seguirá incrementándose "todos los años" que él esté en la Moncloa.
La carta de los servicios públicos es la más obvia, de la que iba a tirar el candidato de manera más sencilla. Pero a su vez Sánchez reajustó el tono de otro de los elementos que originariamente integraron su precampaña y que estrenó en Fuenlabrada el 17 de octubre cuando plantó un beso a su mujer, Begoña Gómez. Entonces el partido reivindicó La fuerza del amor, lo convirtió en eslogan oficioso y hasta dispuso en los mítines las kiss cam. En Valencia, el nuevo lema era La fuerza de un país.
El presidente conecta el amor y la esperanza con "el lado correcto de la historia" y señala enseguida la victoria de Lula en Brasil y de los demócratas en EEUU. "El 29-N no vamos a dar un paso atrás"
El presidente conectó esos dos claims: la fuerza de un país, dijo, es la "solidaridad", como se ha visto con las víctimas del choque mortal de Urda, es el "amor frente al odio". "España ha demostrado que la esperanza es más eficiente que el odio para lograr prosperidad, estar en el lado correcto de la historia. Digo esto porque vemos lo que ha pasado en Brasil y en Estados Unidos. Y si durante todos estos años España ha avanzado en lo peor de la ola ultra, el 29-N no vamos a dar un paso atrás, sino un paso al frente".
El candidato cosió las ideas fuerza de amor y esperanza que presidían su precampaña hasta la tragedia ferroviaria con las victorias de Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil y de los demócratas en las midterms de EEUU, la primera no vaticinada por las encuestas y la segunda incluso más amplia de lo que decían los sondeos. "Ahora que el mundo ve la luz y nosotros, que hemos sido el faro, tenemos la gran oportunidad de mirar el desastre por el retrovisor y no tener que atravesarlo —avisó—. Demostremos cómo se gana a la derecha en las urnas. El avance frente al retroceso que representan ellos".
El candidato advierte de que España no es "el patio trasero de ninguna internacional ultraderechista". Para frenar la ola conservadora, la movilización "es la fórmula". "Y si en Brasil y en EEUU se pudo, en España se podrá votando al PSOE", arenga
Además, previno frente a las injerencias extranjeras: España "se gobierna desde España, no desde Washington, ni desde Moscú, ni desde Buenos Aires. ¡No somos el patio trasero de ninguna internacional ultraderechista, de ninguna!". Sánchez preguntó que ha aportado "la ultraderecha allí donde gobierna o donde gobierna con la derecha que ha claudicado frente a la ultraderecha". "Peor que nada": "Guerra, sufrimiento, atropello de la legalidad internacional e incertidumbre ante los ciudadanos". Y para frenar que esa ola llegue aquí al poder el 29-N, reiteró, "la movilización es la fórmula". Recordó de nuevo que es lo que ha sucedido con Lula y con los demócratas. "Y si en Brasil se pudo y en EEUU se pudo, en España se podrá votando al PSOE". Un claro llamamiento al voto útil, nada usual a estas alturas del viaje a las urnas, prueba de que, ante la división de su izquierda, el PSOE busca aglutinar todo el voto progresista, comérselo para lograr ser la primera fuerza. "¡Hagamos historia, demos un ejemplo al mundo!", conminó.
La comparación con la dana de 2024
Para lograr ese efecto de máxima tensión del elector progresista, Sánchez va a seguir echando mano de Milei, agitando un claro activo tóxico para la derecha. El presidente argentino estuvo el jueves en Madrid de vuelta, para asistir a la XXX Cumbre Iberoamericana, y equiparó socialismo y fascismo. "Estamos muy orgullosos de ser zurdos. Con esta mano [dijo sacando la izquierda] revalorizamos las pensiones que quieren privatizar, defendemos los derechos de las mujeres, la educación pública, todas y cada una de las conquistas sociales de este país. ¡Con la fuerza de la zurda, con la fuerza de la izquierda!". Sánchez insistió por tanto en que "la victoria de la derecha y la ultraderecha no es inevitable, es indeseable", y para frenarla hay que "movilizarse".
Sánchez recalca que la victoria de las derechas el 29-N "no es inevitable, es indeseable". "Nos quieren desmovilizados para al día siguiente recortar", dice. "Vamos a ganar y a gobernar", añade Torró
"Ellos no quieren que nos movilicemos, quieren que nos quedemos en casa. Nos quieren desmovilizados para no hablar de pensiones, para al día siguiente recortar, recortar y recortar. ¡Vamos a movilizarnos, vamos a votar el 29-N", arengó. Su secretaria de Organización, Rebeca Torró, no pudo intervenir en el mitin porque le faltaba voz, pero con ella muy cascada se acercó al atril requerida por Pilar Bernabé y dejó una frase también de ánimo y optimismo a los suyos que después reprodujo el líder: "Vamos a ganar y vamos a gobernar. ¡Adelante!".
Pero el mitin de este viernes se celebraba en Valencia. Y en los discursos estuvieron muy presentes las víctimas de Urda, pero también las 234 que fallecieron hace justo dos años en la dana: "La fuerza de un país es un abrazo, es estar con las víctimas", las del accidente de la semana pasada, pero con la riada también España demostró que es un país "que se une en la tragedia, también en la respuesta".
Bernabé recalca que Valencia es "el ejemplo más claro" que el PSOE y la derecha no son "iguales". "No hace falta que lo digamos nosotros. Lo sabe la gente", completa la exdelegada Pilar Bernabé
Bernabé fue quien más incidió en el recuerdo de la dana y la gestión del Gobierno. "Valencia es el ejemplo más claro de que no somos iguales", recalcó. Y es que con la renuncia de Puente el PSOE puede presumir de que él sí acabó yéndose, menos de una semana después de la tragedia, mientras que el expresident Carlos Mazón aguantó un año en el cargo. "No somos iguales. Es la verdad. Ni siquiera hace falta que lo digamos nosotros. Lo sabe la gente, la que puede decidir, la que sabe cuando ve al del moreno indecente parapetado y protegido por [Alberto Núñez] Feijóo y sus colegas", dado que mantiene su escaño en Les Corts para mantener el aforamiento, y "la gente no es tonta". "Por los de la dana tienes que ganar —apremió Morant al presidente—. Vamos a ganar el 29-N y en mayo del año que viene", cuando se celebren las autonómicas y locales en las que ella será la candidata a la Generalitat y Bernabé, la aspirante a la alcaldía de Valencia.
Esos eran los primeros mensajes de los socialistas recuperada la precampaña. También la reivindicación del ADN feminista del PSOE —frente a un Feijóo que se llamaba feminista por haber sido criado entre mujeres— y la promesa del presidente de que blindará el aborto en la Constitución, igual que la revalorización de las pensiones conforme al IPC, reformas que solo pueden materializarse con el imposible concurso (al menos por ahora) del PP.
Arranque de la campaña oficial en Sevilla
Propuestas que se integrarán probablemente en un programa electoral del que todavía no se conoce aún ni fecha de presentación, aunque lo más probable es que su puesta de largo sea hacia finales de la semana que viene, pasada ya la huelga general del miércoles 11 de noviembre, según avanzan desde la cúpula federal. Pero no ha habido todavía ni un adelanto, ni un aperitivo del documento que la dirigente encargada de su coordinación, Cristina Narbona, presidenta del PSOE, ha estado redactando en estas semanas de manera conjunta con la Moncloa.
En principio, se calcula que el programa se presentará pasada la huelga general del día 11. Por la campaña, Sánchez faltará a la cumbre en Dublín de la próxima semana y al Consejo Europeo del 26
Tampoco se ha adelantado la ruta, la caravana que seguirá el candidato. Este fin de semana, el último de la precampaña, Sánchez estará en Tarragona y en Bilbao. Y el arranque oficial de la campaña, el jueves por la noche, se celebrará en Sevilla, en una plaza fetiche para los socialistas, en la provincia que nunca han perdido. El comienzo de la recta final hará que el presidente no acuda a la cumbre informal de líderes europeos en Dublín del 13 de noviembre y que probablemente sea falta también en el Consejo Europeo extraordinario en Bruselas del 26 y 27 de noviembre.
Y es que para el jueves 26 se prevía la emisión del segundo debate, entre los cuatro principales candidatos: Sánchez y Feijóo por PSOE y PP, Santiago Abascal por Vox y Ada Colau por Frente Amplio. Pero ese encuentro está en el aire: el candidato del PP lo quiere en Atresmedia y el jefe del Ejecutivo, en RTVE. Pero Feijóo rechaza que el a cuatro lo acoja la Corporación pública. Tampoco está despejado el cara a cara de los dos principales líderes. El PP designó a Mediaset y para el lunes 16 de noviembre, pero Ferraz se limitó a decir que aceptaba que fuera ese día en una tele privada, y que fueran por tanto Atresmedia y Mediaset quienes pactaran cómo. Génova empuja pero la dirección socialista no quiere desvelar aún sus cartas.
Ferraz no da pistas de si se podrán desastascar los debates y cómo. La negociación está "bloqueada". El PSOE acepta un cara a cara pero no dice que sea en Mediaset y quiere el a cuatro en RTVE
Aunque hay algunos asesores que creen que tendría más sentido volcarse en nuevos formatos y streamers —ya estuvo con las pódcasters de Keep it Cutre, este domingo se emite su entrevista con el youtuber Memorias de Pez, sobre geopolítica, y para el viernes próximo se espera su conversación con Jordi Wild—, otros creen que finalmente sí habrá debates. En la Moncloa se limitan a constatar que la negociación está "bloqueada" y no anticipan cómo se puede desatascar. Y el tiempo se agota. Ya quedan menos de 10 días para ese hipotético cara a cara con Feijóo. En 2023, salió derrotado en su duelo con el líder del PP en Atresmedia, aunque luego remontó en el formato más amplio en RTVE, al que Feijóo rechazó acudir.
En Ferraz y entre aquellos asesores que están cerca del presidente señalan que las razones por las que apenas hay luz sobre este final de precampaña y la campaña del 29-N son, básicamente, dos: porque todavía está rediseñándose todo después de un accidente, el de Urda, que ha obligado a repensar toda la estrategia, y porque es clave también el efecto sorpresa, no anticipar las bazas al rival. "Estamos rehaciéndonos de un shock muy grave. Paciencia", recomiendan desde el cuartel general. "Se está reajustando el tono y el contenido, pero si no se ha avanzado más es porque no está del todo rematada la campaña y por guardarnos cartas, por ambas cosas", apunta uno de los interlocutores más frecuentes del presidente en estos días.
Estamos rehaciéndonos de un 'shock' muy grave. Paciencia", apuntan desde Ferraz. El peso del 29-N lo llevará Sánchez. Puente no estaría en los mítines, "pero su dimisión le ha redimido en el partido"
Lo que está claro es que quien soportará el peso del 29-N será el propio Sánchez. El expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, vitan en las generales del 23 de julio de 2023, está fuera de juego por su imputación en el caso Plus Ultra y por las joyas halladas en su despacho. Ese papel iba a asumirlo, en esta campaña, el propio Puente, pero ya obviamente no será así. Y aunque este viernes en Valencia se comprobó su tirón entre las bases, en la dirección apuntan que por ahora no está previsto que vuelva a dar mítines. "Pero su dimisión le ha redimido entre los nuestros", constatan en Ferraz.
Con un camino hacia el 29-N tan preñado de etapas y partido por el accidente de Urda, parece que los diseños fijos de antaño no caben ya. "Va a ser la campaña más emocional de la historia política contemporánea de España —señala un veterano dirigente con mucho contacto con la Moncloa—. Nadie conoce ni un solo programa, y en tiempos de guerra híbrida y de cisnes negros, espontáneos o inducidos, no hay diseño que valga. Así que hay que ir al día".
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