«Este proceso es muy injusto”. Así de contundente, y a momentos casi desafiante, se ha mostrado Rodolfo Benito, antiguo dirigente del sindicato CCOO y también consejero de Caja Madrid, durante su interrogatorio en el macrojuicio por el uso de tarjetas presuntamente opacas por parte de directivos y consejeros de la entidad.

“Tengo la certeza de que no he hecho nada malo” y también “de mi total inocencia”, ha dicho. Y es que Benito ha querido subrayar que el uso de las tarjetas por parte de los acusados se regía por cuatro principios: “Era autorizado, era conocido, estaba controlado y era consentido” por parte de la caja.

“Me revuelvo cuando se habla de tarjetas black. Cómo iba a serlo si con cada gasto se devengaba IVA”, ha apuntado. “Si me hubieran dicho que era opaca, no sólo no la hubiera utilizado, sino que lo hubiera llevado al consejo de administración o incluso más alto”. Y es que en resumen, según su relato, las Visas repartidas “eran un medio de pago absolutamente legal y con reflejo estatutario”.

El exsindicalista ha negado que los gastos realizados con su Visa puedan considerarse gastos de representación, sino sólo “vinculados al cargo de consejero”, para “compensar los gastos que conllevaba el cargo”. En cualquier caso, ha subrayado que no puede certificar que todos los abonos realizados así lo fueran, dado que no puede verificarlo al no tener acceso a los extractos de cuenta y sólo al documento Excel aportado por Bankia que, como otros muchos acusados, dice no reconocer.

“El documento Excel no es un extracto bancario. No puedo reconocerlo”, ha sentenciado. “Esa lista de gastos está manipulada y es sesgada. Incluye gastos en Bolivia y yo nunca he estado allí. Al Excel sólo le reconozco el daño que ha hecho incluyendo gastos que no he realizado”. Según la documentación de proceso, Benito realizó gastos por importe de 140.521 entre 2003 y 2010.