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Rato arremete contra Guindos y dice que sufrió presiones en Bankia sin base legal

El ex presidente de Bankia denuncia presiones para que aumentara los saneamientos y desvela que Francisco González fue el primero en pedir su dimisión

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Rato arremete contra Guindos y dice que sufrió presiones en Bankia sin base legal
El ex presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y Rodrigo Rato, ex presidente de Bankia.

El ex presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y Rodrigo Rato, ex presidente de Bankia. EP

Resumen:

El expresidente de Bankia Rodrigo Rato ha denunciado esta mañana que sufrió presiones por parte del Gobierno para que aumentara los saneamientos "sin base legal alguna y sin la cobertura de las normas contables del Banco de España". A preguntas del fiscal jefe Anticorrupción, Alejandro Luzón, Rato ha relatado que el Gobierno le instó, "en una reunión en la que estaban presentes tres competidores", a que elevara de 7.000 hasta cerca de 15.000 millones de euros los saneamientos. Esta solicitud, "que no había sido hecha por el Banco de España", no respondía tampoco a un cambio en el "entorno", y se le planteó en el transcurso de una cena celebrada el 15 de abril.

El expresidente de Bankia Rodrigo Rato ha denunciado esta mañana que sufrió presiones por parte del Gobierno, cuando Luis de Guindos ejercía como ministro de Economía, para que aumentara los saneamientos «sin base legal alguna y sin la cobertura de las normas contables del Banco de España».

A preguntas del fiscal jefe Anticorrupción, Alejandro Luzón, Rato ha relatado que el Gobierno le instó, «en una reunión en la que estaban presentes tres competidores», a que elevara de 7.000 hasta cerca de 15.000 millones de euros los saneamientos.

Esta solicitud, «que no había sido hecha por el Banco de España», no respondía tampoco a un cambio en el «entorno», y se le planteó en el transcurso de una cena celebrada el 15 de abril, informa Efe. 

Sobre este punto, Rato ha asegurado desconocer «qué se les pedía a otras entidades, pero en las cenas conmigo se traen a ‘otros’ para que nos digan las cifras», una muestra del «nerviosismo y pánico» de las autoridades y de las «presiones políticas» a las que tuvo que hacer frente.

Como consecuencia de ello, se elaboró una «situación macroeconómica caótica» y se diseñó un posible aumento de provisiones.

Pero «lo elaboramos a petición del Ministerio de Economía, no del Banco de España», ya que el regulador «no me propone nada, es el Ministerio», ha reiterado.

Ante la Audiencia Nacional, Rato ha asegurado que no contempló la existencia de problemas o incumplimientos por parte del grupo financiero que impidieran aprobar las cuentas anuales de 2011 en marzo de 2012.

«En mi conciencia no había ninguna sensación de que tuviéramos un problema de salvedades, nadie me lo había transmitido», ha insistido Rato ante la sección cuarta de la sala de lo Penal, a la que ha reconocido que si bien el socio auditor de Deloitte había mostrado su preocupación por la valoración de las acciones, no se lo trasladó.

A preguntas del fiscal jefe de Anticorrupción, Alejandro Luzón, que ha sustituido en esta sesión a Carmen Launa, aún de baja médica, el exministro ha asegurado que los consejos de administración de Bankia y de su matriz, BFA, tenían «la fundada impresión» de que la firma auditora no iba a realizar comentario negativo alguno sobre las cuentas.

Francisco González, el primero en pedir su dimisión

Por otro lado, Rato ha asegurado que el anterior presidente de BBVA, Francisco González, le pidió en 2012 que dimitiera al considerar que «no era buena idea» que un miembro del Gobierno del PP mantuviera el papel de presidente de un banco que debía ser rescatado.

«El presidente de BBVA me pidió que dimitiera el 6 de mayo -de 2012- en las oficinas del Ministerio de Economía en el Paseo de la Castellana», ha indicado el también exvicepresidente económico del Gobierno.

Este hecho se enmarca en el momento en que los tres principales banqueros españoles del momento, Emilio Botín (Banco Santander), Francisco González (BBVA) e Isidro Fainé (CaixaBank) mantuvieron una reunión con el entonces ministro de Economía, Luis de Guindos, sobre la crisis de Bankia entre los días 4 y 6 de mayo.

Poco después de que González le pidiera su dimisión lo haría Guindos en calidad de ministro. «Estuve de acuerdo con lo que me había pedido el ministro, ya que pensé en el interés de los accionistas. Si yo era un problema no tenía inconveniente en marcharme», ha dicho.

Rato ha indicado que Guindos le dijo que se fuera «inmediatamente sin esperar ningún plazo». «Así lo hice, lo comuniqué en un correo interno a la plantilla antes de comer el día 7 y por la tarde lo anunciamos Goirigolzarri y yo a la opinión publica», ha precisado.

«Tampoco me iba a poner a pedir explicaciones, me parecía algo bastante inútil. Yo había entendido ya el mensaje de que tenía un margen de maniobra limitado y solo en caso de que fuera útil para los intereses de los accionistas debía continuar», ha añadido.

Rato es el primero de los 34 acusados del juicio en declarar. Cuando termine de responder a las preguntas de la Fiscalía, del Frob y de su defensa (al inicio de su interrogatorio ya anunció que no respondería a las cuestiones de ninguna otra parte) comenzarán a declarar los acusados señalados por las acusaciones popular y particulares exclusivamente, a los que el Ministerio Fiscal pidió en calidad de testigos.

Contra Deloitte

En este sentido, aunque ha admitido que desde finales de 2011 conocía la inquietud del socio auditor Francisco Celma, también acusado en el proceso, por la valoración de las acciones de Bankia y BFA, éste «no dice ‘oiga, esto es esencial y sin ello no les voy a poder dar una opinión sin salvedades'».

En concreto, se ha referido a la demora en la presentación del informe de Deloitte que debería acompañar a los estados financieros en su comunicación al mercado, retraso que Rato y su equipo concibieron como algo normal al entender que el auditor estaba esperando a la aprobación por parte del Banco de España del plan con el que la entidad pretendía superar las exigencias del segundo decreto Guindos.

Hecho por el que el Consejo de BFA «no mostró ninguna preocupación» a que se aprobaran las cuentas a falta de este documento, ya que pensaban que «el auditor iba a reservarse dar un borrador ante la eventualidad de que el Banco de España no nos aprobara el plan».

Sobre la relación con Celma, ha negado haber mantenido cualquier conversación con él entre enero y marzo de ese año, y ha apuntado que sólo se puso en contacto con él un mes más tarde, en abril, a través de una llamada telefónica «muy corta», al ver que no presentaba el informe.

Asimismo, el exvicepresidente del Gobierno, para quien la Fiscalía pide cinco años y medio de prisión por estafa a inversores, ha rechazado que se escondieran los deterioros causados por las sociedades participadas, puesto que ellos mismos ya lo habían contemplado como un quebranto en las cuentas.