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Madrid, paraíso de Uber y Cabify: concentra ya la mitad de todas las VTC de España

Un coche de Uber, circulando por la Puerta de Alcalá en Madrid.

Un coche de Uber, circulando por la Puerta de Alcalá en Madrid.

El negocio de los vehículos de alquiler con conductor (VTC) sigue embarcado en una continua expansión en España. Los tribunales siguen concediendo nuevas licencias para coches que dan servicio a plataformas como Uber Cabify. En 2019, el tamaño del parque de permisos oficiales volvió a crecer, sumando 3.425 nuevos permisos hasta alcanzar los 16.550 en todo el país, un 26% más, según los últimos datos del Ministerio de Fomento.

Desde que el Gobierno cedió algo más de un año a comunidades autónomas y ayuntamientos las competencias para gestionar el sector de las VTC, el sector se topa con algunas regiones y ciudades que imponen nuevas restricciones y con otras que están facilitando su crecimiento sin barreras. Entre las primeras, las normativas restrictivas Cataluña, Barcelona o Valencia; entre las segundas, las facilidades que encuentran en Madrid o en Andalucía.

Madrid está a la cabeza del crecimiento de las nuevas licencias en España. La región concentra algo más de la mitad de todos los permisos VTC del país, con un total de 8.312 licencias. Sólo el año pasado Madrid sumó 1.753 nuevas licencias.

Frente a las nuevas normas restrictivas de otras regionales, los gigantes VTC han encontrado en la Comunidad de Madrid un oasis regulatorio. La Administración regional se ha negado a imponer periodos de contratación previa a las VTC como en otras comunidades e incluso ha optado por liberalizar el taxi, con medidas como permitir compartir coche y pactar un precio cerrado antes del viaje.

Andalucía, que trabaja en una nueva regulación que también pretende dar facilidades a compañías como Uber y Cabify, ha sumado en el último año más de 700 nuevas licencias VTC, hasta alcanzar las 2.601 en toda la comunidad a final de año. Con ello, Andalucía consigue superar a Cataluña como segunda mayor región con más licencias.

El centro andaluz del sector de los vehículos con conductor es Málaga, donde se concentra más de la mitad de todos los permisos (con un total de 1.650 vehículos) y la práctica totalidad de las nuevas licencias (con 600 nuevas en el último año).

La Generalitat de Cataluña y el Ayuntamiento de Barcelona han capitaneado la puesta en marcha de regulaciones restrictivas al negocio de las VTC. El Govern regional impuso la contratación de los viajes con coches VTC con una antelación de 15 minutos y el Área Metropolitana de Barcelona aprobó un reglamento que eleva esa precontratación hasta 1 hora antes de iniciar el trayecto por el cliente.

Ante la nueva normativa, el gigante Uber suspendió a principios del año pasado sus operaciones en Barcelona y Cabify las mantiene mediante una treta legal (sólo exige la contratación con antelación en el primer viaje de cada usuario, con el que suscribe un contrato de un año para no hacerla necesaria el resto de trayectos). Ambas normas están recurridas en los tribunales por parte de varias compañías de VTC para intentar tumbarlas.

En el último año, en Cataluña el parque de licencias de coches con conductor ha alcanzado las 2.491, tras sumar en el último año apenas 300 nuevas autorizaciones. La práctica totalidad de nuevas licencias se concentra en la provincia de Barcelona, que concentra 2.344 VTC.

La farsa del 1/30

El Gobierno habilitó hace un año mediante un decreto a comunidades autónomas y a ayuntamientos a regular las VTC. La normativa establece una especie de tregua, un periodo de transición, de cuatro años para que los ayuntamientos regulen el sector desde un punto de vista operativo (contratación, días de trabajo…). Pasado ese periodo de gracia las administraciones regionales y municipales podrán renovar las licencias, reducirlas o incluso anularlas.

Actualmente la Ley de Ordenación del Transporte Terrestre (LOTT) mantiene como límite para otorgar nuevas licencias VTC la ratio 1/30: una licencia VTC por cada 30 de taxi. Un límite formal, apenas teórico, que hace años que dejó de cumplirse de facto. Los tribunales han sido permitiendo la entrega de nuevas licencias solicitadas con anterioridad a la nueva norma, y a partir de ahora serán las CCAA las que podrán modificar esas proporciones.

La cota de casi 16.550 permisos de vehículos con conductor alcanzada diciembreen toda España está, sin embargo, por debajo de una ratio 1/4. En el mercado español hay un total de 63.296 licencias de taxi en activo, 2.677 licencias de taxi menos en sólo un año. Con el taxi retrocediendo y las VTC creciendo, la ratio ha caído hasta el 3,8 taxis por cada VTC en todo el país.

Superada desde hace tiempo con carácter general, sólo 11 de las 50 provincias españolas cumple con la ratio legal del 1/30. La cumplen fundamentalmente los territorios en que la presencia de VTC es inexistente o apenas residuales. Los casos más extrermos son  Soria, que este mismo año ha estrenado su primera autorización VTC –sólo una- y cuenta con 81 taxis; y Zamora, también con una sola VTC y 155 taxis; Palencia, con 2 VTC y 124 taxis; Jaén, con 4 VTC Y 406 taxis. Y también Albacete, Cáceres, Lugo, Huesca, Lleida y Vizcaya (en cuya capital Bilbao acaba de estrenarse Uber).

En el extremo contrario están Málaga, donde hay 1,6 coches VTC operativos por cada taxi. En La Rioja son 2 VTC por taxi. Y en Madrid, líder español en ambos negocios, acumula 15.646 licencias de taxi y 8.312 permisos de VTC: en total 1,88 de coches con conductor por cada taxista.

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