El Banco de España ha elevado el déficit acumulado de vivienda entre 2021 y 2025 hasta las 750.000. La construcción de nuevos pisos no da para cubrir el auge de la demanda por la creación de nuevos hogares. Y la falta de ahorros supone una barrera infranqueable para muchos. La situación que atraviesa el mercado es tal que solo el año pasado, las donaciones de vivienda de padres a hijos llegaron a las 30.500. Son datos que revela el último Informe Anual del organismo supervisor y que suponen un 60% de las que había antes de la pandemia.
La tendencia al alza de este tipo de operaciones se consolida y el número acumulado desde 2019 es de 175.000 viviendas, según los datos que han facilitado los Notarios a la institución que dirige José Luis Escrivá. Pero no son solo viviendas lo que transfieren los padres a los hijos para solventar las barreras de acceso a la vivienda en propiedad.
El citado informe pone de relieve que las donaciones dinerarias entre padres e hijos se han triplicado desde 2019 y alcanzaron aproximadamente los 5.500 millones de euros en 2025 en 62.000 actos de donación.
Muy útiles sobre todo para afrontar el pago de la entrada, el importe medio roza los 90.000 euros. Asimismo, el supervisor subraya que "este tipo de transferencias monetarias se verían incentivadas por un tratamiento fiscal favorable en determinadas Comunidades Autónomas". En muchas de ellas se han implantado diversas deducciones y bonificaciones en el Impuesto de Sucesiones y Donaciones (ISD) apenas hay que pagar un precio simbólico por ello.
Esas donaciones monetarias, dice el Banco de España, son "un mecanismo que contribuye a racionalizar la coexistencia de hogares jóvenes que se enfrentan a limitaciones en el acceso al crédito hipotecario y el crecimiento de las hipotecas para adquisición de vivienda".
Por otro lado, el informe señala que los problemas de acceso a la vivienda se concentran en las grandes áreas urbanas y en los colectivos con menores ingresos, en particular jóvenes y población de origen extranjero. También dice que la tasa de hogares propietarios de su vivienda habitual se ha reducido desde la crisis financiera global, frente al aumento del peso del mercado del alquiler.
El dinamismo actual del mercado, recuerda, se produce "en un entorno macroeconómico favorable y de relajación de las condiciones de financiación, que se traduce en un notable aumento de la demanda de vivienda".
El informe del supervisor alerta además de que a los problemas de acceso al mercado en propiedad contribuye que los precios de la vivienda hayan crecido más que la renta de los hogares. Algo, añade, que ha elevado el esfuerzo necesario y ha endurecido las condiciones para comprar una vivienda en España en mayor medida que en las grandes economías europeas.
Escaso margen para ampliar la oferta
"La oferta de vivienda nueva reacciona de manera contenida al auge de los precios, de modo que la producción no crece al ritmo necesario para equilibrar el aumento de los hogares y la demanda no residencial", expresa. Por otro lado, ofrece unas previsiones poco halagüeñas. "El parque actual de viviendas construidas tiene escaso margen para ampliar la oferta residencial en las áreas urbanas con mayor dinamismo económico", avisa el informe.
En este sentido, señala a "la escasez de suelo edificable, la lentitud en la ejecución y las limitaciones de gestión de la planificación urbanística" como elementos que limitan la capacidad de construir nuevas viviendas. Pero también dice que la caída de la producción también responde a "factores del propio sector". Por ejemplo, una caída de la productividad, un déficit de tamaño empresarial y de mano de obra y que la rentabilidad en la construcción y la promoción residencial es muy contenida.
Y a ello hay que sumar otros factores limitantes en determinadas zonas sometidas a una elevada presión. En este sentido, el informe pone el acento en las compras de no residentes y el uso turístico de la vivienda. Cosas que "reducen el stock disponible para uso residencial en zonas de la costa mediterránea, las islas y los centros turísticos de las grandes ciudades".
Asimismo, el supervisor concluye que "los problemas en el funcionamiento del mercado de la vivienda pueden dar lugar a importantes efectos macroeconómicos y sociales". "Los problemas de acceso a la vivienda se transmiten al conjunto de la economía a través de canales que afectan a la situación macroeconómica y a la distribución de la renta y la riqueza de los hogares", remata.
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