España

Ciudadanos paliará el "vacío" en Cataluña el 14-F con apoderados del resto de España

El partido prepara una campaña en clave nacional con el desembarco de dirigentes autonómicos y municipales para reivindicar la marca ante la desmovilización de las bases 'naranjas' en la región

La presidenta de Ciudadanos, Inés Arrimadas. EUROPA PRESS

La notable ausencia de unas bases sólidas en Cataluña, ya no sólo en número, sino también en presencia, puede convertirse en uno de los desafíos que la dirección nacional de Ciudadanos deberá paliar de cara a las elecciones autonómicas del próximo 14 de febrero. Fuentes de la formación explican a El Independiente que la desmovilización de la militancia en Cataluña es tal que el partido se verá obligado «seguro» a movilizar a apoderados de otras comunidades autónomas, sobre todo de Madrid, para paliar el «vacío» que se notará muy especialmente el mismo día de la apertura de urnas.

Y es que más allá de que Ciudadanos haya perdido casi a la mitad de sus militantes en Cataluña -cuna política del partido naranja-, buena parte de las bases que el partido aún conserva en la región están «desmotivadas» desde hace meses por la lista de decisiones «impuestas» por la dirección sin consultar al resto de su entramado orgánico y la «poca consideración» con la delegación catalana de cara a la preparación de la propia campaña, según denuncian dirigentes del partido en Cataluña. «Vamos a ciegas. Nos enteramos de las diferentes acciones de la dirección por la prensa y un día antes», lamenta un diputado autonómico. «Esto ha cambiado mucho. Con Rivera no había esta desorganización», lamenta.

Aseguran las fuentes consultadas que esa desmovilización -que también lamenta el sector crítico del partido en Cataluña, molestos por el ‘dedazo’ de la cúpula naranja de Carlos Carrizosa saltándose el proceso de primarias- se notará ante la «evidente» ausencia de apoderados el día de las elecciones. En el partido defienden que en otras ocasiones también se han desplazado a ésta u otras regiones supervisores «voluntarios» desde otras regiones, sólo que esta vez «se necesitarán más que voluntarios», reitera un cargo naranja en Cataluña.

Además, se prevé que, a diferencia de otros años, se celebren actos de campaña en petit comité y en pequeños recintos, un escenario que en Cataluña ya dan por descontado. «No hay gente», reitera otro cargo naranja. «La pandemia ha sido la excusa perfecta, pero si no fuese por el coronavirus, los actos seguirían vacíos», lamenta.

En las filas liberales de Cataluña se utiliza de forma reiterada un ejemplo para explicar la fuerte desmovilización de la militancia ante unas elecciones que se estiman vitales para la propia supervivencia de Ciudadanos. Hace días, en la renovación de la agrupación de Ciudadanos en la provincia de Girona -una de las agrupaciones «madre» del partido en la región- participaron un total de 10 personas en la votación de una lista cerrada de otras siete. En esta provincia, y según ha podido confirmar este medio, la formación naranja apenas conserva un centenar de militantes.

Campaña en clave nacional

Tras la ruptura con el PP y el abandono de toda posibilidad de una suerte de Cataluña Suma junto al PSC, como quería afrontar Ciudadanos la nueva apertura de urnas en la región, el partido que dirige Inés Arrimadas se volcará en una campaña en que pondrá el foco en el pacto que, a su juicio, tienen bajo cuerda los socialistas de Miquel Iceta con el independentismo catalán; en la unión del constitucionalismo; y en la prevalencia de las siglas naranjas como auténtico objetivo a batir del nacionalismo catalán por la histórica victoria de Ciudadanos en 2017.

Sea como fuere, el partido diseñará una campaña en clave nacional, con actos programados desde la cúpula en coordinación con Carlos Carrizosa, el candidato designado por la propia dirección. Se prevé además el desembarco de consejeros y miembros de gobiernos regionales y municipales para hacer campaña, en línea con la idea de la insuficiente presencia de cargos orgánicos en Cataluña.

El suma, Ciudadanos movilizará a ‘pesos pesados’ y destinará numerosos recursos económicos desde Madrid para intentar darle la vuelta a lo que dicen las encuestas o, al menos, evitar un escenario funesto: un sorpasso del PP -que, por el momento, ni se plantea- o que se queden sin representantes en alguna de las cuatro provincias catalanas, lo que sería «un fracaso sin paliativos».

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