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Illa y Redondo marcan la estrategia electoral del PSC para el 14F

Pedro Sánchez e Iván Redondo. EFE

El PSC prepara una campaña muy centrada en capitalizar la gestión del Gobierno de Pedro Sánchez para recuperar el voto perdido en el cinturón rojo de Barcelona. Una estrategia diseñada muy directamente por el ministro de Sanidad y secretario de Organización del PSC, Salvador Illa, y el jefe de Gabinete de Presidencia, Iván Redondo. No en vano, las elecciones catalanas del 14F serán el primer examen la gestión del Gobierno de coalición PSOE-Podemos.

En este contexto, los socialistas catalanes han formalizado este lunes la reedición del acuerdo con Units para concurrir juntos a las elecciones autonómicas, pese a las dudas que este pacto generaba en una parte del PSC. Una coalición que «compensan» con la ex número dos de CatEC, Gemma Lienas, para la que liderará Miquel Iceta. La directora de campaña y actual portavoz parlamentaria, Eva Granados, ocupará el número dos seguida por el democristiano Ramon Espadaler y Lienas en cuarto lugar.

Los socialistas, sin embargo, han cerrado la puerta definitivamente a extender ese acuerdo a Lliures y la Lliga, dos formaciones de nuevo cuño que aspiran a recuperar el centro catalanista no independentista que en su momento representó CiU, y que ahora consideran huérfano.

Esa propuesta choca frontalmente con la idea de Redondo e Illa: recuperar el voto que en 2017 se fue a Cs de la mano de Inés Arrimadas, que se impuso con autoridad en el cinturón rojo de Barcelona y el área metropolitana de Tarragona. Los socialistas quieren recuperar ese espacio que les permitió ser primera fuerza en Barcelona en las dos convocatorias de elecciones generales de 2019.

El PSC quedó relegado a cuarta fuerza en Cataluña en las autonómicas de 2017, por detrás de Cs, ERC y JxCat. En las generales, sin embargo, recuperó el terreno perdido en Barcelona, en Tarragona escaló hasta el segundo lugar, por detrás de ERC, y en Lleida y Girona volvió a quedar por detrás de republicanos y JxCat.

Empate a la cabeza entre JxCat, ERC y PSC

Ahora, la disputa parece mucho más igualada, según los datos que manejan Illa y Redondo, lo que permite soñar a los socialistas con un empate técnico entre los tres grandes partidos, ERC, JxCat y PSC, en torno a los 30 diputados. Para conseguirlo, preparan una campaña con un fuerte desembarco socialista en Cataluña, encabezado por el presidente Pedro Sánchez.

El propio Illa y la presidenta del Congreso, Meritxell Batet, tendrán también un papel protagonista en la campaña de Miquel Iceta a la presidencia de la Generalitat. La exhibición de los logros del Gobierno será el eje conductor de una campaña en la que los socialistas se presentarán como la alternativa a la frustración independentista y el fracaso del PP a frenar el referéndum del 1-O. Sin olvidar el ascenso del propio Illa en la valoración de los votantes catalanes, según el Centro de Estudios de Opinión de la Generalitat.

El objetivo, ese triple empate que solo será posible si el PDeCat que lidera Àngels Chacon entra en el Parlament y frustra las expectativas de Laura Borràs. JxCat ha empezado claramente la remontada en las encuestas con la elección de Borràs como candidata, un efecto que confían en multiplicar con el salto al ruedo escenificado esta semana por Carles Puigdemont. Una victoria, aunque sea por la mínima, de los de Puigdemont desbaratará los planes socialistas.

Alimentar al PDeCat

Si el PDeCat entra, sin embargo, se da por seguro que lo hará a costa de JxCat. Por eso el PSC tiene interés en alimentar ese espacio con voz propia, y no va a batallar por él con alianzas como las de la Lliga, que intentarían competir también por el voto ex nacionalista. Lo intentaron en 2017 con Units y no dio resultado.

En caso de cumplirse los planes de Redondo e Illa, los socialistas tendrían opciones de imponerse por la mínima y proponer un gobierno de la Generalitat presidido por Miquel Iceta con el apoyo de ERC y el PDeCat, además de los Comunes. Una fórmula que permitiría eliminar a Carles Puigdemont del puente de mando político en Cataluña y reforzar el giro de Esquerra a un independentismo posibilista y dispuesto al pacto con el Gobierno.

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