La política en los últimos años nos ha acostumbrado a líderes mediáticos, expertos en mercadotecnia y estrellas mediáticas, sin embargo, los que me conocéis bien, sabéis perfectamente que a menudo mi ojo crítico se fija más en políticos menos mediáticos y más currantes.

La Política con la P mayúscula es la de hombres y mujeres a los que no les mueve el afán efímero de relumbrón y sí una acreditada vocación de servicio público y trabajo infatigable, no necesariamente desde la primera línea de fuego.

Son esos segundos de lujo-y lo digo con la mayor admiración-imprescindibles en cualquier organización. Sin ellos, sencillamente, la nave encallaría. A menudo criticados por ser políticos profesionales y no haber pasado por otros sectores.

Uno de esos imprescindibles es el protagonista  de nuestro café de hoy: Rafael Simancas. Secretario General del grupo parlamentario socialista, a las órdenes de Adriana Lastra, y responsable de la fontanería de toda la actividad del Congreso y del grupo en el Gobierno. Lleva más de 25 años afiliado al PSOE y ni un solo papel, ni una sola iniciativa, saldría adelante sin su experta supervisión. Un trabajador infatigable, hijo de emigrantes, que me hace reflexionar acerca de lo necesarios que son, en la actividad pública, más hombres y mujeres como él en todos los partidos.

Pregunta.- Ha comenzado este 2021, señor Simancas, con una tremenda nevada en buena parte de España, sobre todo en la Comunidad de Madrid y en la capital, como no se recordaba en décadas, con notables trastornos para la vida de los ciudadanos y para los servicios públicos más esenciales. ¿Han estado las administraciones a la altura? 

Respuesta.- Yo nací en Alemania y allí las grandes nevadas son algo habitual. Aquí no, desde luego. Entiendo el enfado de muchos ciudadanos. Las administraciones han respondido con los medios limitados a su alcance. Los servidores públicos han vuelto a dar una lección de profesionalidad y dedicación. Estamos muy orgullosos, por ejemplo, del trabajo de la UME. Pero la nevada ha sido tremenda, las bajas temperaturas han empeorado la situación y la tarea que queda para recuperar la normalidad aún es muy importante.

P.- ¿Por qué será que muchos ciudadanos tienen la impresión de que, una vez más, los distintos gobiernos -básicamente el central y algunos autonómicos como Madrid- han aprovechado esta circunstancia para tirarse de nuevo los trastos a la cabeza?

R.- Muchos españoles se quejan con razón de que el microclima político de Madrid condiciona demasiado. En realidad, la gran mayoría de los responsables públicos están colaborando razonablemente, porque es lo que dicta el sentido común en estas circunstancias. Hay una excepción, singularmente histriónica, es verdad. Díaz Ayuso, la misma de siempre. Alguien debió recomendarle hace tiempo que la mejor manera de evitar que la gente se fije en sus errores consiste en distraer con insultos al adversario. Se equivoca. La mejor manera de evitar críticas consiste en trabajar más y mejor.

P.- Dígame por qué los ciudadanos deben considerar que la gestión del presidente del Gobierno y los ministros Ábalos, Robles o Marlaska han estado a la altura y la de la señora Ayuso, por ejemplo, o el alcalde de Madrid, el señor Almeida, ha tenido algunos fallos… Se lo pongo fácil…

R.- Insisto en que las administraciones y los servidores públicos en general están haciendo un gran esfuerzo, a pesar de enfrentarse a unas inclemencias sin precedentes. Y que, no obstante, debemos esforzarnos aún más. No puedo ser del todo objetivo, realmente, pero creo que el Gobierno de España y los ministerios de Transportes, Interior y Defensa han actuado con previsión y eficacia. Mejor que otros. Pero hoy prefiero incidir en la necesaria colaboración frente al desafío del clima.

P.- Se ha criticado, no obstante, que el presidente del Gobierno demorara más de 24 horas su primera aparición pública o que, según he visto en algún diario digital poco partidario de ustedes, transcurrieran -eso se ha comentado- 57 horas desde que empezó a nevar copiosamente hasta que comenzó a desplegarse la UME.

R.- Me consta que el presidente Sánchez ha estado trabajando al frente del operativo desde antes de la gran nevada, durante las operaciones preventivas de embolsamiento de camiones, el despliegue de efectivos quitanieves, el acopio de sal, coordinando la respuesta del Gobierno al temporal… Y la UME se ha desplegado con la misma celeridad y eficacia de siempre, en cuanto lo solicitaron las administraciones de Madrid. De hecho, por donde pasan sus efectivos solo reciben elogios y agradecimientos, a pesar de que en su momento el PP la descalificaba como “el capricho faraónico de Zapatero”.

Se echa de menos algo más de naturalidad en el comportamiento de algunos políticos, sí. El riesgo es el desprestigio por exceso de impostura»

P.- Algunos ministros, como don José Luis Ábalos, han llegado a decir que mientras el Gobierno de España trabajaba, líderes de la oposición como el señor Casado se hacían fotos con palas…

R.- Se echa de menos algo más de naturalidad en el comportamiento de algunos políticos, sí. El riesgo es el desprestigio por exceso de impostura… Da la sensación de que algunos toman a la cuidadanía por tonta. Los españoles entienden muy bien que la tarea de un responsable institucional ante una crisis de esta envergadura no pasa necesariamente por coger una pala…

P.- El señor Aguado, vicepresidente de la Comunidad de Madrid, llegó a aparecer en las redes sociales para pedir colaboración ciudadana pisando también la nieve pertrechado de una pala… ¡y con zapatos de ante! ¿Ha habido algo de postureo?

R.- Sí, es un buen ejemplo de lo que decíamos antes.

P.- Lo cierto es que tras la durísima crisis sanitaria que hemos vivido durante todo el pasado año, y sus inevitables derivadas económicas, lo que nos faltaba era empezar 2021 de esta manera. Sectores como la hostelería, ya especialmente castigados, era lo último que necesitaban.

R.- Efectivamente, estábamos deseando que terminara el año 2020 y el 2021 no ha empezado bien. Y algunos sectores están sufriendo muy duramente los efectos sumados de la pandemia y la nevada. Yo soy de los optimistas, sin embargo. Estoy convencido de que este será un buen año. Hemos trabajado duro desde el Gobierno y las Cortes para que el plan de vacunación nos libre del virus, para que la economía vuelva a despegar y para proteger a la población más vulnerable. Acabamos de aprobar los presupuestos más inversores y más sociales de nuestra historia, y funcionarán.

P.- El temporal ha puesto también al descubierto situaciones sangrantes como la que viven miles de personas en La Cañada Real en Madrid, el asentamiento urbano ilegal más grande de Europa. Una vergüenza a todos los efectos que siga y que once mil personas, entre ellas dos mil niños, vivan en una situación inaceptable. ¿No se pueden articular con mayor celeridad mecanismos para que las administraciones, por un lado, y las empresas eléctricas, por otro, sean más sensibles y solidarios con estas personas que están en una situación tan extrema de vulnerabilidad?

R.- Es terrible que la región más rica de España, una de las principales metrópolis de Europa, conviva con este agujero negro de exclusión social y vulneración de los derechos humanos. Pero no cabe una responsabilización general. La situación tiene unos responsables muy claros: el gobierno de la Comunidad de Madrid y el gobierno de la capital. Los problemas de La Cañada son problemas sociales y urbanísticos, y las competencias son autonómicas y municipales. Hay un Pacto suscrito desde el año 2017 que mandata gestiones e inversiones, como servicios sociales, sanitarios, educativos, realojos, regularizaciones urbanísticas, garantía de suministro eléctrico… Los problemas de La Cañada no se van a ocultar tras la criminalización grosera de sus habitantes, ni tras el reparto oportunista de cien estufas. Exigimos que Comunidad y Ayuntamiento cumplan lo firmado.

P.- Aunque no sea de su directa responsabilidad, déjeme preguntarle por las cifras de paro que conocimos hace unos días. Los datos no han sido precisamente buenos… España se acerca ya peligrosamente a los 4 millones -oficialmente- de parados. 3.888.137 para ser exactos. 3.888.137 historias, dramas humanos, con nombre y apellidos. 

R.- El paro era ya la principal preocupación de los españoles antes de la pandemia, y ahora lo es en mayor medida aún. También constituye el principal desafío y la prioridad del Gobierno de Pedro Sánchez, junto a la salud. Disponemos de dos grandes herramientas para hacerle frente: el escudo social de ERTEs, prestaciones y subisidios que están dando cobertura a la gran mayoría de los afectados por la crisis, y los fondos europeos millonarios que ayudarán a recuperar la economía y a generar buenos empleos, en cuanto dobleguemos al virus.

P.- Por no hablar del paro juvenil, donde España encabeza el infame ranking de los países con más paro juvenil en el mundo. ¿En qué se está fallando para condenar al desempleo las nuevas generaciones?

R.- La población más joven es la más castigada por la crisis, no solo en materia de desempleo, sino también en relación al acceso a una vivienda digna, la oportunidad de emprender una vida autónoma… Por eso, buena parte de las estrategias de recuperación y resiliencia en las que trabaja el Gobierno persiguen mejorar la formación, las competencias y las oportunidades de nuestros jóvenes.

P.- Unas cifras en las que tiene mucho que ver, casi todo, la terrible pandemia del Covid-19 que ha azotado al mundo entero. Valóreme, diez meses después de aquel fatídico fin de semana entre el 14 y el 15 de marzo de 2020, la gestión gubernamental en esta crisis.

R.- España ha sido uno de los países más azotados por la pandemia, debido a su gran movilidad externa e interna sobre todo. Nuestro gobierno fue uno de los primeros en reaccionar, en adoptar las decisiones más duras, en poner en juego recursos extraordinarios… Los servidores públicos han recibido el reconocimiento general. Creo que la mayoría de los españoles valora bien este esfuerzo. Pero la crisis no ha acabado y tenemos que poner en valor lo aprendido: que vivimos en comunidad, que dependemos unos de otros, que hemos de valorar lo público, que resulta fundamental invertir en salud pública, en investigación, en ciencia, el valor de la prudencia y la responsabilidad…

P.- Se ha criticado con dureza que en plena segunda ola -ahora parece que estamos ya de lleno en una tercera- el ministro de Sanidad, Salvador Illa, anunciara su candidatura para las próximas elecciones catalanas. ¿Es esto una deserción de sus responsabilidades?

R.- Cataluña afronta el mayor desafío desde la Transición democrática y los socialistas hemos ofrecido a los catalanes a nuestro mejor hombre para liderarlo. Era nuestro deber. Cataluña necesita pasar del ensimismamiento independentista a atender los desafíos propios de una sociedad avanzada, moderna, cosmopolita y con grandes oportunidades de futuro, como fue antes de la deriva separatista y como ha de ser nuevamente a partir las próximas elecciones. Resulta curioso que algunos de los que critican que Illa no abandone ya su actual responsabilidad institucional lo hagan sin abandonar las suyas propias…

P.- ¿En qué situación quedan, ya en clave política interna, el PSC y el señor Iceta tras este anuncio? Las encuestas parecen ser muy favorables para ustedes…

R.- El PSC y Miquel Iceta han antepuesto los intereses de la ciudadanía catalana a cualquier cálculo personal y partidista. Nuestro mejor hombre para el momento más decisivo, como decía.

Resulta curioso que algunos de los que critican que Illa no abandone ya su actual responsabilidad institucional lo hagan sin abandonar las suyas propias»

P.- Hablemos del trabajo, puro y duro, del grupo parlamentario socialista en el Congreso. Ustedes, con tan solo 120 diputados en el Congreso, han realizado una labor realmente notable. No es frecuente en tan poco tiempo una producción legislativa que abarca nada menos que la aprobación (¡por fin!) de unos Presupuestos Generales del Estado para 2021, una nueva Ley de Educación -la llamada Ley Celaá-, otra que regula la Eutanasia y por si fuera poco un buen número de Reales Decretos sobre muy distintos aspectos de la vida de los ciudadanos. Imagino que para lograrlo habrán consumido horas y horas de un ingente trabajo parlamentario incluyendo un diálogo con otros grupos, de muy diverso signo como se sabe, que habrá requerido que tanto la señora Lastra como usted mismo se hayan visto obligados a hacer encaje de bolillos.

R.- El Grupo Socialista en las Cortes Generales ha actuado en este último año conforme requería nuestra responsabilidad en el tiempo político que nos ha tocado vivir. 2020 ha sido el año del primer Gobierno de coalición, del primer Congreso con diez grupos parlamentarios y más de una veintena de formaciones políticas diversas, de la amenaza ultra en el hemiciclo. Ha sido el año de la pandemia, de los estados de alarma, de la moción de censura… ¿Qué requería la situación? Un esfuerzo extraordinario de diálogo entre diferentes, de entendimiento a partir de posiciones distintas, de suma de voluntades… Mucho trabajo y mucho diálogo. Mucho diálogo y mucho trabajo. Y ahí está el resultado. Tuvimos investidura, tuvimos estado de alarma, tumbamos la moción de censura, contamos con presupuestos, legislamos… ¿El mérito? De los 120 diputados y diputadas del PSOE. Un gran equipo. De los socios también. Y especialmente de nuestra portavoz, Adriana Lastra, que se ha convertido en una de las dirigentes políticas más valiosas, para el Gobierno y para el país.

P.- Centrándonos en estos citados PGE, señor Simancas, y aunque en la vorágine de acontecimientos de estas últimas semanas pueda parecer que se trata de un asunto que ha quedado ya atrás, no me gustaría dejar de preguntarle por la salud de su partido, del PSOE, a día de hoy; me refiero a las críticas que se han vertido no solo desde otros grupos parlamentarios sino desde el interior de su propia formación por haber elegido como compañeros para completar la mayoría parlamentaria necesaria a socios que algunos han tildado de «indeseables»: independentistas de ERC, Junts o incluso Bildu. ¿Cómo está su partido tras este pequeño tsunami? ¿Les han afectado estas invectivas o se mantienen ustedes firmemente convencidos de que hicieron lo correcto?

R.- La inmensa mayoría de los militantes del PSOE y, sobre todo, la gran mayoría de los españoles entienden y valoran bien el comportamiento del gobierno y los diputados socialistas. Necesitábamos estos presupuestos, dramáticamente, con urgencia. Para vencer al virus, para salvar vidas, para recuperar la economía y el empleo, para canalizar los millones de euros logrados en la Unión Europea, para pagar pensiones, prestaciones y ERTEs… Y llamamos a todos los grupos parlamentarios al entendimiento y al acuerdo. Unos respondieron afirmativamente, muchos, bastante más allá de la mayoría absoluta. Otros no, como PP, Vox, Ciudadanos, Junts, BNG… Son estos últimos los que tienen que dar explicaciones, por desentenderse del interés general en un momento tan dramático.

P.- Ya, pero coincidirá conmigo en que la aritmética parlamentaria ofrecía otras posibilidades. ¿Se arrepienten de no haber profundizado más en el diálogo con Ciudadanos?

R.- Ciudadanos se autoexcluyó del acuerdo presupuestario, de manera irresponsable y de manera incomprensible, añadiría. Pidieron que sacáramos del proyecto la subida del diésel, y lo sacamos. Pidieron que metiéramos en el proyecto la tarjeta sanitaria interoperable, y lo metimos. Nos exigieron que fuéramos constitucionalistas coherentes y fueron sus diputados los únicos que votaron contra el presupuesto de la Casa Real. Nos reprochaban que habíamos aceptado una docena de enmiendas de ERC y seis de Bildu, pero ellos votaron más de quinientas enmiendas de los grupos independentistas y hasta once de Bildu… Al final, votaron contra los presupuestos que necesita el país. Creo que no les comprenden ni sus cuadros ni sus votantes, por eso les abandonan unos y otros…

P.- ¿Cómo ven ustedes, por cierto, a la señora Arrimadas? No me diga que siguen considerando hoy por hoy a los diputados naranjas como parte aún indisoluble de aquel trifachito de Colón.

R.- Lo cierto es que en la votación de los presupuestos, que era una votación clave para los españoles, Ciudadanos decidió sumarse a PP y Vox. Y lo cierto es que gobiernan con la derecha y la ultraderecha en Madrid, en Andalucía, en Murcia… Si eso no es continuar en Colón, se parece mucho…

P.- Otro de los retos de este comienzo de año es la renovación del Consejo de RTVE y nombramiento de su presidente. ¿Lo conseguiremos por fin y se puede considerar trasparente el sistema elegido de nombramiento?

R.- Acabamos de reanudar el procedimiento del concurso público con las comparecencias parlamentarias de los candidatos y candidatas al Consejo de RTVE. Esperamos que en pocos meses podamos alcanzar un acuerdo en el Congreso y en el Senado para elegir un equipo solvente y comprometido con este importante servicio público.

P.- ¿Cuál es desde su punto de vista el rol que tiene la Radio Televisión pública estatal y local en este momento?

R.- La radio televisión pública debe ofrecer servicio de información, formación y entretenimiento, desde los principios de la independencia, la profesionalidad, la transparencia, la eficiencia… Ese es nuestro objetivo en el proceso en marcha para RTVE.

P.- No me resisto a pedirle su opinión sobre los intolerables sucesos vividos hace algunos días en el Capitolio norteamericano y sobre la preocupante situación en la que Donald Trump deja a los Estados Unidos y al equilibrio geopolítico mundial.

R.- Trump representa hoy la amenaza fascista rediviva. A quienes desprecian sus asonadas por ridículas, les recordaría el fallido intento de golpe de Estado de Hitler desde una cervecería alemana en 1923. Quienes frivolizaron con aquel episodio lo lamentaron diez años después sobre la tumba de la democracia alemana y de la paz en toda Europa. Confiamos en que Biden y Harris recuperen la referencia democrática de los Estados Unidos para el mundo.

P.- ¿Lo que ha pasado y el probable segundo proceso de impeachment, acabarán con la nefasta carrera política de Trump?

R.- Hitler pasó solo unos meses en la cárcel por el Putsch de Munich. Si se le hubiera acusado, juzgado y condenado como merecía, quizás el mundo se hubiera evitado muchas desgracias después. Confiemos en que los estadounidenses acierten. Las democracias no son indestructibles. Si no se defienden, se pierden. Es lo que nos enseña la historia.

El PSOE lleva más de un siglo combatiendo dictadores y fascistas. Lo seguiremos haciendo»

P.- ¿Su indecente final ayudará a eliminar los populismos que domina la política internacional en los últimos años incluido España?

R.- Vox es el fascismo en España, como Trump lo es en Estados Unidos. Son las mismas ideas. De hecho, Abascal y los suyos siguen defendiendo a Trump, incluso tras el intento de golpe de estado que ha costado cinco vidas en Washington. El fascismo constituye un paso atrás en la civilización, en la humanización de nuestras sociedades. Representa el poder de la fuerza sobre la razón. Llama a los instintos primarios, como el miedo al diferente, el egoísmo, el odio al que viene de fuera, la imposición violenta de la voluntad, frente a los valores que nos humanizan y nos civilizan, como la libertad, la igualdad, la fraternidad, la democracia. Recordemos a la señora Olona presumiendo del vandalismo sobre el monumento a Largo Caballero, una víctima del franquismo y del nazismo. El PSOE lleva más de un siglo combatiendo dictadores y fascistas. Lo seguiremos haciendo. Porque hay que evitar la polarización y la crispación, pero sin minusvalorar al fascismo y sin perderle la cara.

P.- ¿Cómo ha cambiado nuestro parlamento y nuestra política la llegada de VOX y sus 52 diputados?

R.- Es muy de lamentar que, a diferencia de lo que ocurre en el resto de Europa, aquí en España la derecha democrática, PP y Ciudadanos, hayan decidido pactar gobiernos, presupuestos y leyes con la ultraderecha antidemocrática. Contaminar las decisiones de los gobiernos y los parlamentos con el veneno ultra, con su odio, con su machismo, su xenofobia, su negacionismo climático, es una mala noticia para todos los españoles. Ojalá rectifiquen.

P.- ¿Le queda, ya a nivel puramente personal señor Simancas, algún proyecto por realizar en su carrera política o algún sueño personal que desee ver cumplido?

R.- Solo aspiro a servir a los españoles desde el lugar donde decida el PSOE y el voto ciudadano, al igual que desde el primer día. Y estoy muy a gusto donde estoy.