Me encuentro con Albert Soler en la sede de Planeta en Barcelona. Las restricciones del Covid-19 nos impiden hacer la entrevista en un bar, ante unas cervezas, como los dos hubiéramos deseado. No será una entrevista formal, con Albert Soler es imposible conservar el trato de usted que obliga a la distancia con cualquier otro entrevistado. Fan declarado de Julio Camba, Soler se vanagloria de tomarse la vida a cachondeo pero aclara: “Qué más quisiera que ser el Julio Camba catalán. Parece mentira que con veintipico años escribiera como escribía, yo tengo 57 y no le llego ni a la suela del zapato”.

Destila la misma irreverencia en Barretinas y Estrellas que en sus artículos del Diari de Girona. Se ha convertido en el Pepito Grillo del independentismo, responsable del bautismo de Carles Puigdemont como “el vivales”. Y reclama a los críticos del lazismo que salgan del armario, para recuperar un poco de higiene democrática en el debate político catalán.

Pregunta .- Te has convertido en la voz del escarnio al lazismo en el corazón del independentismo, el periodista de Girona que los desnuda.

Respuesta .- Yo me tomo la vida así, a cachondeo. Y tengo comprobado que les jode más la crítica ácida que la seria. A esta gente les resbala la crítica seria, en cambio el sarcasmo y la ironía les jode mucho más y a mi me encanta joder a la gente.

P.- El único momento del libro en el que se percibe una cierta amargura es cuando describes a la gente que te felicita por sus artículos pero lo hace casi a escondidas.

R.- Sí, porque tendría que dar un paso adelante. Los que antes eran maricones ahora son gays, gracias a que salieron del armario, sin miedo y afrontando las consecuencias, y han conseguido tener los derechos que se merecen. Con el lazismo pasa algo igual. La gente que no es lazista tiene reparos en decir que ellos no comulgan con esas ruedas de molino, quizá porque tienen miedo de que les tachen de malos catalanes. Cuando no es así, mal catalán es el que destroza Cataluña y eso lo ha hecho mucho más el lazismo. No sé si amargado, pero lo siento.

Los no independentistas tendrían que salir del armario pero tienen miedo

Por otra parte lo comprendo, entiendo que haya gente que tiene un comercio, y sabe que si dice la verdad de lo que piensa a lo mejor pierde clientes, amistades o que en el lugar de trabajo le hacen el vacío. No voy a reclamar que sean héroes, pero es triste que no puedan ni siquiera poner un like en un comentario de Facebook por si alguien lo ve, así estamos en Cataluña.

P.- ¿Este exceso de prudencia es producto del carácter catalán?

R.- Sí, y diré más: en Girona el carácter catalán se multiplica por diez, para lo bueno y para lo malo. Sobre todo para lo malo. A parte de que es más pequeña y se conoce más la gente, Girona es más conservadora, más cobarde y más de todo lo malo que pueda ser un catalán. Por algo Presidentorra nos nombró la capital de la Cataluña auténtica.

P.- ¿Qué consecuencias ha tenido para ti, negativas, erigirte en esta voz respondona?

R.- No sabría decirte, como no sea que Planeta me ha dado demasiado trabajo con los plazos del libro. Mi peor defecto es que soy muy vago. Tengo la suerte de que no importa lo que me digan en las redes sociales, que me llamen fascista o ñordo. Quizá que casi se me desencaja la mandíbula riéndome de esta tropa.

P.- Si en vez de vivir en Girona vivieras en Madrid ¿serías igual de duro con Isabel Díaz Ayuso? ¿Te daría tanto juego?

R.- Si, por supuesto. Antes de que esta tropa me diera tanta carnaza, que me faltan columnas para explicar las tonterías que hacen, yo me había choteado del Rey, Aznar, Felipe González… Lo que pasa es que esas columnas pasaron sin pena ni gloria, y eso que eran tan buenas como éstas. Qué más quisiera que poder meterme con el Rey, pero no tengo tiempo. Yo me río de todo, y de mi el primero.

Ayuso es otra populista, pero por lo menos no vende la república independiente de Madrid, en el populismo todavía hay clases

P.- ¿Con qué se metería en el caso de Ayuso?

R.- Con ese hospital sin profesionales. De hecho creo que es otra populista, pero por lo menos no vende la república independiente de Madrid, que ya es algo. En el populismo todavía hay clases. La pandemia ha servido para que nos demos cuenta de que nos manda una tropa de inútiles en todos los países. Siempre ha sido así, pero hasta ahora la gente iba tirando y no hacía falta que hubiera un gran político al frente. Ha sido suficiente una situación de auténtica crisis, que necesita de políticos de verdad, para que nos diéramos cuenta de que aquí no hay nadie al mando. Si salimos de ésta será gracias a la gente, los profesionales… si salimos de esta será a pesar de los políticos que nos mandan.

P.- ¿Tiene esperanza en las elecciones catalanas?

R.- Todavía no sabemos si se van a hacer o no. Mi máxima esperanza es que salgan elegidos esa nueva tropa de frikis que son los candidatos de JxCat. Desde el mosso Donaire a Joan Bonanit o Rai López, que fue a buscar tierra de Waterloo. Que salgan elegidos y a poder ser que les hagan consellers, porque eso me da risas aseguradas. Cataluña en un desastre y aunque mañana mismo hicieran conseller a Donaire, Joan Bonanit y el otro friki la cosa no iba a ir peor.

P.- ¿De todos los personajes que retrata cual es su favorito: Matamala, Donaire, Rahola?

R.- Es como preguntar a un padre a cuál de sus hijos quiere más. Los quiero a todos por igual, todos me dan motivos de risa y para amarles desaforadamente. Un día es Rahola, que dice una burrada en TV3, otro el mosso Donarie. El problema de este hombre es que si le llaman gilipollas se cree que es por ser gay, y no, es por ser gilipollas. O Matalama, un exiliado de quita y pon. Todos tiene sus ratos buenos.

La hija de Matamala me amenazó con mirarme fijamente, todavía no me he recuperado, voy escondiéndome por la calle

P.- Matamala es de los pocos que le han amenazado directamente, exigiendo a su diario que lo echara de sus páginas.

R.- Fue una amenaza de las más duras que me han hecho. La hija de Matamala me amenazó con mirarme fijamente. Todavía no me he recuperado, voy por la calle escondiéndome detrás de los árboles. Matamala, el senador que debe ser garante de las libertades democráticas, le dijo a mi director que a ver si silenciaban a ese tal Albert Soler. Así es la libertad de esta gente, nunca van a llegar a su país imaginario, pero eso nos indica por donde irían las cosas.

P.- Retrata también la Universidad, que define como un páramo intelectual, y el mejor ejemplo es la ex consellera Mariángela Vilallonga.

R.- En la Universidad de Girona hay intelectuales de verdad como Salvador Oliva o Javier Cercas. Oliva es un caso curioso: ha traducido al catalán toda la obra de Shakespeare. Y en lugar de hacerle un monumento en medio de la Universidad, porque nadie ha hecho más por el catalán que este hombre, resulta que como escribe en El País y es crítico con el procés ha tenido de acabar dejando la universidad asqueado porque le hacían el vacío. La universidad es un lugar endogámico, donde si no eres de la cuerda tienes que callar para que no te hagan la vida imposible. Por eso mucha gente opta por no expresar sus opiniones y callar cuando montan un aquelarre a tu alrededor a favor de los presos, por ejemplo.

P.- En este sentido, ¿Cataluña se ha convertido en la parodia del País Vasco? Digo parodia porque aquí afortunadamente no hay violencia.

R.- Esperemos que sea una parodia y no un principio. No lo creo, porque afortunadamente el carácter catalán es, no sé si prudente o cobarde, y no creo que se llegue a esos extremos. Sí, es una parodia porque puedes reírte tranquilamente. Reírte como hago yo en el País Vasco en los años de plomo debía tener su qué, aquí por lo menos nos reímos. Es un esperpento. Ojo, no faltan quienes querrían que pasara aquí lo que sucedía en el País Vasco, pero por suerte no son muchos.

El carácter catalán es melindroso y pusilánime, mucho gritar pero si tienen que jugarte, no solo la vida, sino parte del patrimonio, acaban renunciando

P.- Por suerte no están dispuestos a asumir el riesgo de ejercer ellos la violencia.

R.- El carácter catalán es melindroso y pusilánime, mucho gritar pero si tienen que jugarse, no solo la vida, sino parte del patrimonio, acaban renunciando. A parte de que los años no son los mismos. En los años 80 igual alguien podía tragarse lo de una república vasca. Pero en el siglo XXI quién puede tragarse que vamos a hacer una república nueva en Europa; solo cuatro idiotas.

P.- Reconozco que me ha fascinado el episodio de la vigilancia a la casa de Puigdemont en Girona.

R.- Cuando quieras te hago una ruta turística. Vas por la zona del Golf de Girona, que no es cualquier zona, llena de chalets, y ves un módulo equipado con cámaras de vigilancia y 24 horas al día hay vigilancia delante de la casa de un prófugo de la justicia, y no creo que sea para trincarle por si vuelve. Habría que preguntar al conseller de Interior por qué se vigila la casa del Vivales. He hablado con agentes de policía que han estado allí, aunque por lo menos los vecinos del barrio ahorran en cámaras de vigilancia y sistemas de seguridad.

P.- Has conseguido imponer el mote del Vivales para Carles Puigdemont.

Pido perdón a los catalanes, desde Girona les hemos mandado al Vivales, Presidentorra, Lluís Llach, Torrent y Sopa de Cabra…

R.- Creo que sí. De hecho se lo puso mi padre, viviéndolo por la tele mi padre dijo: “Este es un vivales”. Me gustó porque era una palabra casi en desuso, la busqué en el diccionario de la RAE y la definía como “persona vividora y desaprensiva”. Vividor está claro que lo es, y desaprensivo es quien le da igual que sus actos perjudiquen a otros. Creo que en la próxima edición de la RAE deberían poner una foto del Vivales comiendo mejillones en Waterloo al lado. Es clavado. Desde entonces no me sale llamarle Puigdemont, y yo creo que en el fondo le gusta, qué mayor honor para un vivales que ser reconocido como tal.  

P.- ¿Lo has tratado personalmente?

R.- Trabajé con él. Empecé en el periodismo en El Punt, donde él tenía cargo. Era un tipo más bien serio, no salía de copas con los colegas. Después lo sufrimos de alcalde durante un tiempo, por eso cuando le pusieron a dedo como presidente de la Generalitat los gerundenses pensamos: Mira, ahora que se jodan los catalanes. No pensaba que llegara hasta aquí. Pido perdón a los catalanes, desde Girona les hemos mandado al Vivales, Presidentorra que nació en Blanes, Lluís Llach, Torrent y Sopa de Cabra…

P.- ¿Qué te parecen las afirmaciones de Pablo Iglesias, comparando a Puigdemont con el exilio republicano?

R.- La Internacional Socialista hace tiempo que murió, lo sabe Pablo Iglesias, y ahora existe la Internacional de los Chalets. Pablo Iglesias está en la misma fraternidad que el Vivales, uno con chalet en Galapagar y otro en Waterloo, y entre ellos se apoyan. Lo veo incluso encomiable.

Iglesias y Puigdemont pertenecen a la Internacional de los Chalets, y se apoyan

P.- Es memorable el retrato de Jordi Pujol y su esposa.

R.- El día que lo entrevisté me quedé acojonado. Estábamos Pujol, yo, y la mujer, que no le quitaba ojo de encima. No voy a blanquear a Jordi Pujol porque para eso ya tenemos a TV3 y compañía, pero realmente en aquella casa no se mueve un pelo sin el consentimiento de «la Doña». El propio Pujol, al que en Cataluña se le tenía casi miedo, era un corderito al lado de su mujer. Me la imagino riñéndolo sin piedad si algún día a la hora de comer se le ocurría decir a alguno de sus hijos que no robara tanto: “¡Jordi deja al niño que robe lo que necesite!”.

P.- Para esa especie de aristocracia política catalana Cataluña era suya, por tanto, eso no era robar.

R.- Fue la Doña la que, cuando perdió las elecciones, dijo que era como si le hubieran robado algo suyo. No le entraba en la cabeza que su marido pudiera perder las elecciones y ella dejara de ser la primera dama de Cataluña. Y de hecho, han ido nombrando sucesor: Pujol a Artur Mas, Mas a Carles Puigdemont y Puigdemont a Quim Torra.

P.- ¿En esta progresión, cual puede ser el próximo presidente de la Generalitat?

R.- Un mejillón en escabeche. Y recalco lo de en escabeche, porque un mejillón vivo todavía tendría mas capacidad de raciocinio que esta tropa.

El próximo president solo puede ser un mejillón en escabeche, vivo tendría más raciocinio que esta tropa

P.- Los va degradando de categoría, porque en el libro los define como un “grupo de monos borrachos” en los bancos del Parlament.

R.- Si los cambiara no se notaría demasiado. Con la pandemia hemos visto que no hay nadie al mando, que son unos inútiles. Hasta ahora también era así, pero no lo notábamos porque no hacía falta, pero ahora nos hemos dado cuenta. Merecerían ser expulsados no sólo de la política sino incluso de Cataluña. Pero seguirán viviendo de eso, porque hay gente que en vez de valorar la gestión valoran que les prometan una arcadia imposible. De eso se valen y seguirán viviendo del cuento.

P.- ¿Por qué unos inútiles en la gestión de la pandemia han conseguido convencer a la mitad de Cataluña de que la arcadia feliz sólo puede llegar con ellos?

R.- Aunque quede mal decirlo, porque el pueblo es gilipollas, siempre. Aunque uno a uno las personas puedan ser más o menos inteligentes, cuando coges a la masa en conjunto siempre es fácil de manipular. Y más si tienes a tu servicio a unos medios de comunicación potentes. No es nada difícil manipular a la masa. A mi me dan una televisión y una radio y puedo convencer a la gente de lo que sea.

La izquierda está acomplejada y ha sido demasiado indulgente con el lazismo

P.- ¿Por qué no ha conseguido el Gobierno revertir este proceso?

R.- Por complejo, sobre todo los partidos de izquierdas. La izquierda está acomplejada, ha sido demasiado indulgente con el lazismo por miedo a que les llamaran fachas o derechona. No sólo la izquierda catalana, también la española.

P.- ¿A Pedro Sánchez lo ves acomplejado o un jeta como los independentistas?

R.- Creo que más acomplejado que jeta. Si no fuera un jeta no estaría en política, pero veo más jeta a Iglesias que a Sánchez. Es una impresión, y aún así están acomplejados. Y la izquierda catalana también ¿Por qué tienen miedo a que les llamen fachas? A mi me lo dicen y me importa un bledo.

P. ¿A Joan Coscubiela hay que hacerle un monumento?

R.- Es de los pocos que se salvan. Uno compara a Coscubiela con este tipo del pelo implantado, Jaume Asens, y a ver quién es de izquierdas de verdad. Coscubiela me merece todo el respeto, es de los pocos de izquierdas que han dicho las cosas con claridad. Siento decirlo, porque me considero de izquierdas, pero lo van a notar en las elecciones. En las últimas ya ganó Cs, y ahora va a entrar Vox, porque hay gente que se considera de izquierdas se siente huérfana.

P.- ¿Cómo ves a los defensores del independentismo en el resto de España?

R.- Lo comprendo un poco, porque no saben nada y lo han tomado por una revolución romántica, como el que se quería ir a luchar a favor del pueblo Saharaui o Mapuche. Seguro que bajas a la calle a buscar firmas a favor del pueblo Mapuche y la gente firma sin saber nada. Por eso cuando voy al resto de España se lo digo claramente: “Esta gente son burgueses ociosos, no hay ninguna revolución romántica”. Se lo creen, en buena parte por culpa de los partidos de izquierda que no han sido suficientemente duros para llamar a las cosas por su nombre. Hay mucha gente que quiere ser Lord Byron en Grecia.

Esta gente son burgueses ociosos, no hay ninguna revolución romántica, pero fuera de Cataluña algunos quieren ser Lord Byron en Grecia

P.- ¿Nos hemos cansado de vivir bien? ¿además de una revolución de burgueses, es una revolución de aburridos?

R.- Si, claro. Vivíamos tan bien que da esa impresión. Hay gente que llegó tarde a luchar contra el franquismo, o que no llegó en absoluto porque con el franquismo vivía muy bien y ahora en el otoño de su vida les da por hacer una revolución. Y los jóvenes serán revolucionarios porque les han engañado. Pero yo niego la mayor, esto no es una revolución, esto es una farsa. Cataluña era de las mejores regiones de Europa en términos sociales, económicos, culturales, y ha venido este atajo de idiotas y han borrado todo esto en diez años.

P.- ¿Qué responsabilidad tiene el Gobierno de Rajoy en no frenar esto?

R.- Con Mariano Rajoy pasa como con tantos otros, incluso Pujol. Todos lo criticábamos y vamos a acabar añorándole. Con Pujol pasa lo mismo, que robe lo que quiera, pero que vuelva porque comparado con los actuales… Rajoy se encontró en una situación muy difícil. A toro pasado pedir más firmeza es muy fácil, parecía que no hacía nada pero dejó trabajar a la Justicia. Tardó un poco pero al final llegó.

P.- Sensu contrario ¿una oferta de pacto fiscal a Artur Mas a tiempo habría evitado el procés?

R.- Llegó un punto en que Mas tampoco quería. Un autor escribió: El pasado es un país extranjero, allí las cosas se hacen distintas. Hace diez años no sabíamos qué pasaría. Al final no hay ningún conflicto, no han avanzado un milímetro en sus pretensiones, unos están en la cárcel, otros huidos. El conflicto será para ellos, para negociar algo tienes que tener alguna fortaleza y no tienen nada. ¿Negociar a cambio de qué? ¿Con qué pueden amenazar a la otra parte, con colgar lazos amarillos? Quieren negociar con un estado fuerte y no tienen nada. No hay conflicto, no hay posible negociación, no hay nada, es una derrota total.

P.- ¿El procés ha tocado fondo?

R.- Egoístamente me gustaría que no, porque me da para muchas columnas y me río mucho. Pero creo que sí, desde que la Justicia los condenó. Saben que hay una línea roja de la que no pueden pasar, por más que ahora vengan elecciones y vuelvan a hablar de vías unilaterales.

P.- ¿Tenía razón Aznar con eso de que antes se rompería Cataluña que España? Lo digo por tu descripción del barrio de Vila-Roja como el gueto no independentista.

R.- Tampoco es que España no esté dividida. Como todos somos españoles tenemos este carácter cainita, tanto da que sea en Cataluña o en Madrid. Las dos Españas existirán siempre y hay que convivir con ello, somos así de brutos.