España

Dirigentes de Cs se organizan para pedir ceses a Arrimadas si bajan de los 15 escaños el 14-F

"Si no aceptamos que hacen falta cambios políticos y estratégicos en el partido tras un mal resultado, estamos muertos", comenta un dirigente de la Ejecutiva | El foco recae especialmente sobre Carlos Cuadrado y José María Espejo, los 'hombes fuertes' de Arrimadas

La presidenta de Ciudadanos, Inés Arrimadas, en un acto del partido en Cataluña

La presidenta de Ciudadanos, Inés Arrimadas, en un acto del partido en Cataluña EUROPA PRESS

Si hay algo seguro respecto al incierto panorama que deparan las elecciones autonómicas de Cataluña de este domingo es que sea cual sea el resultado que obtengan unos y otros tendrá efectos inmediatos en la política nacional. Es el caso de Ciudadanos, que asiste este 14 de febrero a un momento decisivo para el partido: las aspiraciones de los liberales pasan por conservar al menos el cuarto puesto del tablero político catalán y superar en todo caso tanto a PP como a Vox. Importante recordar que los de Inés Arrimadas hicieron historia hace tres años cuando ganaron las elecciones catalanas, aunque esta vez parten de una situación de debilidad que comenzó en las generales del 10-N y de la que aún no han logrado recuperarse.

Varios dirigentes autonómicos de Ciudadanos, tanto dentro como fuera de Cataluña, confirman a El Independiente movimientos internos para presionar a la dirección nacional del partido con que se «depuren responsabilidades» a nivel interno si el domingo se confirma un umbral de fracaso por debajo de los 15 escaños y se produce el sorpasso de Vox a Ciudadanos, una aproximación que ya han dibujado algunos de los sondeos electorales más recientes, como la encuesta final de Sociométrica para El Español o el del ‘Periodic d’Andorra’. «Es muy posible que suceda», lamentan fuentes del partido naranja en Cataluña.

En el foco estarían principalmente el vicesecretario primero de la dirección nacional y director de campaña en estas elecciones, Carlos Cuadrado; y el vicesecretario general adjunto de Ciudadanos y diputado de la formación por Barcelona, José María Espejo, a día de hoy los dos nombres que, al margen de la presidenta, acumulan prácticamente todo el poder dentro de la formación liberal.

Tampoco se descarta por parte de estos cargos del partido solicitar a la dirección el cese de Carlos Carrizosa, en función de la cuantificación del fracaso que vaticinan en mayor o menor medida todos los sondeos. Lo que por el momento no está en duda, sea cual sea el resultado este domingo, es el liderazgo de Inés Arrimadas, aunque advierten de la necesidad de «abrir un proceso de reflexión sobre estrategia política» en el corto plazo.

Cuadrado y Espejo, prácticamente los únicos supervivientes de la ‘era Rivera’ en la actual dirección, han despertado enormes críticas en no pocos sectores del partido más allá del «búnker» de Madrid, como lo denominan sus detractores. «Desde hace un año y dos meses han capitalizado todas las decisiones del partido. Se han comportado de forma chulesca y no nos dejan participar en ninguna de sus decisiones, ni durante la pandemia ni ahora Cataluña. No tenemos acceso ni a encuestas ni a datos. No se nos deja debatir nada», denuncia un dirigente autonómico naranja. «Ellos han asumido toda responsabilidad, y si se confirma el fracaso el domingo no pueden escaparse», avanza. Las fuentes consultadas equiparan la situación actual con la de Rivera cuando se produjo la derrota histórica de Cs en las generales de noviembre de 2019 y vaticinan un frente abierto con Arrimadas para forzarla a que destituya a sus «sargentos chusqueros».

El «cabreo» y el «malestar» entre amplios sectores de la formación liberal tanto con el «cesarismo» de Arrimadas y su núcleo duro como por la propia estrategia que ha llevado el partido en Cataluña ante unos comicios decisivos -resaltan la polémica campaña de los abrazos, que los liberales se vieron obligados a retirar- ha ido in crescendo en las filas del partido y se expondrá en la celebración del primer Comité Ejecutivo postelectoral que celebre la formación para analizar los resultados del domingo.

Las fuentes consultadas coinciden en señalar el temor de que Arrimadas haga oídos sordos a estas peticiones y trate de justificar el hipotético fracaso en las urnas culpando a la «desmovilización» del electorado naranja y de un mal «ajeno» como puede ser la abstención que puede castigar también al PP de Alejandro Fernández en favor de Vox. Pero advierten que seguir adelante «como si nada» y «marcarse un UPyD» supondrá «el principio del fin de Ciudadanos». «Si no aceptamos que hacen falta cambios políticos y estratégicos en el partido tras un mal resultado, estamos muertos», explica un dirigente de la Ejecutiva naranja.

¿’Sorpasso’ de Vox a Ciudadanos?

Hasta hace unos días, la mayoría de encuestas públicas y privadas vaticinaban que el hundimiento de Ciudadanos sería notable, pero pelearía con En Comú Podem por el cuarto puesto del tablero político catalán y lograría mantener al menos entre 11 y 14 escaños en el Parlament, alejados en todo caso de PP y Vox, que librarían su particular batalla en los últimos puestos del ránking.

No es el escenario, ni mucho menos, que dibuja el conocido como ‘sondeo prohibido’ de ‘El Periodic d’Andorra’ con entregas diarias hasta el próximo sábado en base a trackings realizados por el Gabinete de Estudios Sociales y de Opinión Pública (GESOP). Según la encuesta publicada este miércoles, Vox superaría de largo tanto a PP como Ciudadanos y escalaría hasta la cuarta posición política con el 7,9% de los votos y entre 9 y 10 escaños, un panorama apocalíptico para naranjas y azules, que salvarían los muebles con el 6,3% en el caso de los primeros y el 4,4% en el de los segundos.

Comentar ()