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La moción de censura en Murcia sigue en el aire: "Aún puede pasar cualquier cosa"

El PP no logra afianzar el fracaso de la iniciativa de PSOE y Ciudadanos que depende del sentido del voto de tres diputados que fueron expulsados de Vox: Juan José Liarte, Mabel Campuzano y Francisco Carrera

El presidente de la Región de Murcia, Fernando López Miras

El presidente de la Región de Murcia, Fernando López Miras EUROPA PRESS

«A fecha de hoy, no puedo responder a la pregunta de quién será el presidente de Murcia». Éstas palabras las pronunció el portavoz del Grupo Parlamentario Vox, Juan José Liarte, el pasado lunes, cuando fue preguntado en rueda de prensa sobre cuál sería su posición y la del resto de la formación de cara a la votación de este jueves en la moción de censura contra Fernando López Miras en Murcia. De los cuatro diputados que lograron representación por Vox en las anteriores autonómicas murcianas, tres fueron expulsados del partido que dirige Santiago Abascal por despedir de forma unilateral a personal de la formación y, además, apoderarse de las cuentas bancarias del grupo parlamentario, por lo que sólo responden por sí mismos. En suma, es de estos tres diputados – Mabel Campuzano, Francisco Carrera y el propio Liarte- de quienes depende el fracaso o el triunfo de la moción pactada por PSOE y Ciudadanos -y apoyada por Podemos- contra el PP.

En estos momentos, y si no hay cambios de última hora, la iniciativa cuenta con 21 de los 23 síes necesarios -17 del PSOE, 2 de Ciudadanos y 2 de Podemos-. Los tres diputados ‘díscolos’ de la formación naranja se posicionan en el ‘no’ junto a los 16 del PP y el diputado de Vox que sigue adscrito a la formación conservadora, Pascual Salvador. En total, 20. En liza quedan los tres votos de los díscolos de Vox y el de Alberto Castillo (Cs), presidente de la Asamblea regional, que duda aún si posicionarse con los críticos de su partido o seguir la disciplina de la dirección nacional de Inés Arrimadas y que estaría sopesando una abstención.

El pasado viernes, la moción de censura pactada entre PSOE y Ciudadanos para investir a la coordinadora regional de la formación naranja, Ana Martínez Vidal, en sustitución de López Miras dio un vuelco total: tres de los seis diputados de Cs -Isabel Franco, Valle Miguélez y Francisco Álvarez- se rebelaron y anunciaron que no apoyarían la moción, por lo que ésta se veía abocada al fracaso. Durante un par de horas, todo apuntaba a que no habría más giros de guion, pero no fue así: el mismo viernes, y en un movimiento a la desesperada, Ciudadanos abrió contactos con los díscolos de Vox para intentar que votasen a favor de la moción de censura, una interlocución que confirmó el portavoz de la formación en Murcia, Juan José Molina.

La rumorología no ha dejado de crecer desde entonces, y el debate de la moción arranca este mismo miércoles sin que los tres diputados de Vox hayan avanzado cuál será finalmente el sentido del voto. Lo que sí es seguro es que los partidos han reactivado las maquinarias para intentar atraer en la medida de lo posible a estos tres dirigentes hacia su terreno. Ni siquiera en el PP dan por segura la victoria este jueves, a la espera de lo que decidan los tres diputados que tienen en su mano cambiar el color político del gobierno autonómico.

Fuentes conocedoras de los últimos movimientos en la Región de Murcia afirman que PSOE y Ciudadanos estarían tentando a Liarte, Campuzano y Carrera entre otras cosas con poner en marcha el ansiado ‘pin parental’, una oferta que también le habría llegado a los díscolos de Vox por parte del PP. Desde esta formación, tal y como adelantó Vozpópuli, se teme incluso que socialistas y liberales estén negociando con los diputados expulsados de Vox una consejería en un hipotético ejecutivo con Ciudadanos al frente. Las fuentes consultadas afirman que éste último es un extremo que «no se creen» los tres dirigentes de la formación conservadora. «Tontos no son. El Gobierno no lo permitiría nunca», suscriben. Y se especula incluso con que estos tres dirigentes terminen absteniéndose en la votación para presionar a López Miras con un adelanto electoral en Murcia, una petición en la que ya insisten desde la dirección nacional de Vox. Todas las posibilidades, al menos de momento, siguen abiertas.

Tanto desde el PSOE como desde Ciudadanos niegan la mayor sobre estas informaciones y desmienten estar negociando con los díscolos de Vox. En concreto, fuentes autorizadas del grupo parlamentario socialista en Murcia insisten en que los planteamientos de Liarte, Campuzano y Carrera son «inasumibles», citando tanto el ‘pin parental’ como su propia presencia en el ejecutivo murciano. Aún así, sí hacen un llamamiento a que éstos y el resto de diputados situados en el ‘no’ voten el jueves «con dignidad» a favor de la moción. «Si tienen la dignidad y el honor de saber por qué están allí sentados, deben rectificar». Mucho más optimistas se muestran en Ciudadanos sobre las posibilidades aún viables de ganar la votación. «No es imposible. Aún puede pasar cualquier cosa», suscriben.

Por si fuera poco, a ésta historia de órdagos, de reproches y de despachos aún le queda algún giro de tuerca: ayer por la tarde, y viendo los movimientos internos de PSOE y Ciudadanos con los expulsados de la formación de Santiago Abascal, Unidas Podemos se plantó y aseguró que no apoyaría la moción de censura si se firmaba algún tipo de acuerdo con Vox, lo que dejaría a la iniciativa de socialistas y liberales a punto de fracasar de forma definitiva. Los dos diputados de la formación morada en la Asamblea regional tenían previsto votar a favor de la moción, pero «si mañana resulta que hay acuerdo, nos abstendremos o votaremos en contra», aseguraban, en declaraciones a Europa Press.

El debate de la moción de censura arrancará este miércoles, en que PSOE y Ciudadanos presentarán un programa de gobierno de 24 puntos y en que quedará constancia de si se recogen o no algunas de las exigencias de Vox. El jueves será el momento de una votación nominal y pública, cuyo orden se iniciará por sorteo y en la que aún caben sorpresas. A Diego Conesa y a Ana Martínez Vidal sólo les vale un voto afirmativo de los tres díscolos de Vox y, con esta circunstancia, aún podrían amarrar la moción sin Podemos si logran convencer al indeciso Alberto Castillo. La suerte todavía no está echada.

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