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JxCat enfría las prisas de Aragonés y avisa que la prioridad es "un buen acuerdo"

Laura Borràs abre hoy la ronda de contactos con los partidos catalanes de menor a mayor. El miércoles será el turno de Salvador Illa y Pere Aragonés.

Pere Aragonés responde a la oposición en el Parlament Parlament

«Nuestra preferencia y nuestra obligación es un buen acuerdo». Esquerra quiere investir a Pere Aragonés este viernes con el apoyo de JxCat y la CUP, y a esa voluntad responde el preacuerdo anunciado este domingo con los antisistema. Pero en JxCat no están dispuestos a dejarse presionar por los republicanos, como ha dejado claro su portavoz, Elsa Artadi.

JxCat está dispuesta a agotar hasta el último minuto de la negociación para hacer valer sus argumentos en el reparto de poder en la Generalitat, y ese último minuto puede ser el próximo viernes o dentro de dos meses, dejó entrever Artadi. De momento, el partido presentará hoy sus propuestas para la próxima legislatura, en una conferencia protagonizada esta tarde por su secretario general, Jordi Sánchez.

Los de Carles Puigdemont no ocultan, además, que ven en su exclusión del preacuerdo entre ERC y la CUP un intento por prte de los republicanos de controlar las negociaciones al que no están dispuestos a plegarse. «Lo normal sería una negociación a tres» apunta Artadi, aunque desde el partido antisistema insisten en que son los junteros los que no responden a sus propuestas, lo que convierte a Esquerra en vértice de las negociaciones.

Gobierno estable

El principal argumento de JxCat para enfriar las prisas republicanas no es, sin embargo el modelo de negociación escogido por ERC, sino la voluntad, afirman, de evitar la inestabilidad de la legislatura pasada. «Hemos visto cosas que no nos han gustado en la pasada legislatura o en otros gobiernos de coalición», argumenta Artadi.

«No queremos un Govern inestable» añade, sino «un buen acuerdo que dé estabilidad». Desde Junts aseguran que ese ha sido el objetivo «desde el primer día, reconociendo errores de lo que no se ha hecho bien y las dificultades de un Govern de coalición».

Tanto los de Puigdemont como ERC reconocen además que sigue habiendo escollos importantes en la negociación. Entre ellos destaca el papel del Consell de la República, que es tanto como decir el papel del propio Puigdemont, en la definición de la estrategia política independentista. Pero pesa sobre todo la nueva estructura del ejecutivo, de la que ambos partidos se niegan a hablar en público.

Ronda de contactos

Paralelamente, la presidenta del Parlament, Laura Borràs, abrirá este martes la ronda de contactos con los partidos catalanes para proponer un candidato a la investidura. Una ronda de menor a mayor que abrirá hoy con el popular Alejandro Fernández y cerrará el miércoles con el socialista Salvador Illa.

Borràs ha dejado clara su intención de celebrar un pleno de investidura este viernes, cuando se agota el plazo legal para proponer un candidato a la presidencia de la Generalitat tras las elecciones del 14F, desmintiendo la posibilidad de utilizar la fórmula de un «acto jurídico equivalente» para soslayar el pleno y permitir que ERC y JxCat sigan negociando durante dos meses.

Tres escenarios

En la última semana se ha especulado con esta posibilidad, para barrar el paso a que Illa pueda protagonizar un pleno de investidura si ERC y JxCat no cierran un pacto a tiempo. En este contexto, fuentes jurídicas del Parlament señalaban tres posibles escenarios para la próxima semana.

El más natural, la convocatoria del pleno de investidura el viernes 26 con Aragonés de protagonista. Si en primera votación no consigue la mayoría absoluta iría a una segunda votación al cabo de 48 horas, el domingo o el lunes, en función de si el pleno se sustancia en una o dos jornadas.

Si Aragonés no logra cerrar los apoyos de JxCat y la CUP, Borràs se vería obligada a permitir el intento de investidura de Illa, quien no parece que vaya a contar con apoyos suficientes, dado que los comunes de Ada Colau han vuelto a dar portazo a los socialistas, como ya hicieran en la constitución del Parlament. Esa fórmula abriría el plazo de dos meses para intentar una segunda investidura, dando aire a las negociaciones entre independentistas.

Forzar el reglamento

Pero el equipo de Borràs, en el que tiene un peso decisivo el ex vicepresidente Josep Costa, que en la última legislatura ha dado muestras de su aplicación «imaginativa» del derecho, planteó un tercer escenario. Sustituir el debate de investidura por una «fórmula jurídica equivalente». Es decir, utilizar el mismo argumento legal que permitió el pasado octubre poner el reloj en marcha para las elecciones anticipadas sin que Aragonés se sometiera a una sesión de investidura que nadie quería en el bloque independentista.

En septiembre, los letrados del Parlament avalaron la fórmula utilizada en su día en la Asamblea de Madrid para superar el bloqueo político provocado por el «tamayazo». Es decir, ante la imposibilidad de investir a un nuevo presidente, se articula un «acto jurídico equivalente» con el acuerdo de la cámara para dar inicio al proceso que llevará a elecciones anticipadas. El plazo de los dos meses, en el caso de Cataluña.

«Pero ahora no estamos ante una situación de bloqueo político» advierten las fuentes judiciales consultadas. Si se utiliza esta fórmula, «los partidos habrán negligido en su deber de llegar a un acuerdo». Por tanto, advierten, Salvador Illa tendría argumentos jurídicos muy fundados para recurrir ante la justicia un acuerdo que soslaye el pleno de investidura sin haberle permitido a él presentar su candidatura. Un argumento que a la postre parece haber inclinado la balanza de Borràs en favor de fórmulas más ortodoxas.

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