España

Casado firma la paz con Moreno Bonilla y rompe el frente de los barones

Los congresos provinciales "permiten reforzar al partido por la base en lugares clave para una victoria del PP a nivel nacional", dicen en Génova

Pablo Casado y Juan Manuel Moreno charlan en un acto en Granada el pasado viernes

Pablo Casado y Juan Manuel Moreno charlan en un acto en Granada el pasado viernes PP. David Mudarra

Las imágenes de Pablo Casado y Juan Manuel Moreno este viernes en una reunión del partido en Granada certificaban algo más que un mero acto de simpatías protocolarias, tan habituales en política. Se cerraba un frente, una fisura entre la organización nacional del PP y la andaluza a raíz de su pelea por el control de la dirección del partido en Sevilla, confrontación que retrotraía a sus protagonistas a junio de 2018 cuando ambos estuvieron en bandos contrarios ante las primarias de la sucesión de Mariano Rajoy.

Sevilla tuvo que ser, como dice el bolero. Defiende la dirección nacional que muchas organizaciones provinciales necesitaban un impulso con el que afrontar en la mejor de las condiciones los retos electorales del futuro, sobre todo en aquellos casos que, como Valencia «llevan en situación de gestora durante varios años». Ponen el acento en que han celebrado más del 50 por ciento de los congresos provinciales con listas de consenso… salvo Sevilla.

En este punto objetan que no fue posible ahora «ni hace cuatro años», pero que se trata de la única excepción. Incluso apuntan, no tanto a un enfrentamiento entre Casado y Moreno, como entre los ex ministros Javier Arenas y Juan Ignacio Zoido, con fuerza todavía en la provincia.

Casado «ya no cabalga un caballo sin silla»

Una excepción, en todo caso, que fue leída en clave de crisis entre Madrid y la todopoderosa Andalucía, con un un presidente de la Junta cada vez más afianzado al que las encuestas con intención de voto le dan como favorito, por encima de los socialistas. De ahí el interés de Génova por cerrar esa brecha y confirmar que Casado «ya no cabalga una caballo sin silla», como dicen de forma harto gráfica en su entorno.

Para el líder del PP este es el momento de la renovación orgánica del partido, después de dos años intentando que el paciente no se quedara en la mesa de operaciones, lo que incluye romper el frente de barones. Por cultura, el PP nunca ha sido un partido de asonadas ni rebeliones, aunque tras las primarias quedaron muchas heridas abiertas. Ahora, su reconciliación con Juan Manuel Moreno le permite mantener el control interno y cerrar una fuga de agua que podría haber puesto de nuevo sobre la mesa el debate sobre su liderazgo, riesgo que creen exorcizado.

Ni siquiera consideran al gallego Alberto Núñez Feijóo una amenaza. El presidente de la Xunta ejerce más de verso libre que la madrileña Isabel Díaz Ayuso, pero con Andalucía y Madrid, a punto de renovar Valencia y de comenzar a cambiar el panorama en Castilla y León, -donde todavía tienen fuerza los antiguos «maillistas», esto es, el ex secretario general del PP, Fernando Fernández Maillo- Casado se siente lo suficientemente fuerte.

Construyendo un partido de abajo a arriba

De la mano de su número dos, Teodoro García Egea, ha construyendo un partido de abajo a arriba. Primero los congresos provinciales, algunos con direcciones que no se renovaban desde hace diez o quince años. Luego los autonómicos. «Esto permite -dicen en Génova- tener bases fuertes, con provincias movilizadas y renovadas, que actúen sobre los municipios y sobre las que conformar las organizaciones regionales y nacional».

Génova vende «unidad y proyecto común de todas las estructuras del PP», acaso animados por las buenas expectativas electorales en Madrid y por la alegría de haberse quitado de encima a uno de sus competidores, Ciudadanos, que, salvo milagro, ha iniciado el camino hacia la irrelevancia política. De hecho, en Génova se trabaja ya con un escenario de dos a dos, esto es, dos partidos en cada uno de los bloques en que se dividen las fuerzas tectónicas electorales, conformados principalmente por PSOE y Unidas Podemos en la izquierda y por PP y Vox en la derecha.

Los congresos provinciales «permiten reforzar al partido por la base en lugares clave para una victoria del PP a nivel nacional», insisten. La semana pasada terminó la configuración de la renovación provincial en Andalucía, Comunidad Valenciana, Baleares, Aragón y Canarias. El PP presentará listas de unidad en los congresos provinciales que aún quedan pendientes en Andalucía. Tres de ellos se celebrarán de forma extraordinaria. Son los de Jaén, Huelva y Cádiz. También está pendiente el de Almería.

Con estos congresos y estas candidaturas «se refuerza el partido y el tándem ganador Pablo Casado-Juanma Moreno», afirman en Génova, interesada por la imagen de unidad y fortaleza interna que representan ambos.

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