España

Casado no descarta un adelanto electoral en Andalucía para evitar el rearme del PSOE

El PP no quiere cerrar la puerta a asestar un golpe mayúsculo a un socialismo en horas bajas, con un partido descompuesto en Andalucía y en caída libre en Madrid

El líder del PP, Pablo Casado; y el presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno

El líder del PP, Pablo Casado; y el presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno EUROPA PRESS

Las elecciones en la Comunidad de Madrid podrían ser sólo el principio de un precipitado calendario electoral que tendría su próxima parada en Andalucía. Aunque se le escapa aún la mayoría absoluta, Isabel Díaz Ayuso avanza con viento de cola en las encuestas hacia una victoria rotunda el próximo 4 de mayo, un éxito que el PP pretenden rentabilizar y exportar al ámbito nacional para impulsar a Pablo Casado en su camino hacia el Palacio de la Moncloa. Las elecciones al Parlamento de Andalucía estaban previstas para finales de 2022, pero el presidente de los populares no descarta la posibilidad de que puedan adelantarse en el tiempo, incluso antes de que finalice 2021, para explotar al máximo la «solidez» sobrevenida de las siglas populares y asestar un golpe mayúsculo a un PSOE en horas bajas.

Así lo confirman fuentes de toda solvencia de la dirección del PP, que no cierran la puerta a que este escenario finalmente se produzca, aunque advierten que habrá que mirar de reojo el resultado en la Comunidad de Madrid para tomar una decisión. De puertas para adentro nadie se atreve a dudar de la victoria de la candidata del PP el próximo martes. Pero no basta con ganar: Ayuso necesita gobernar. Y aún está por ver cuál será finalmente la fuerza de la dirigente madrileña, con la incógnita de cuántos votos necesitará recibir prestados de Vox para continuar en la Puerta del Sol y si generará un ‘efecto arrastre’ lo suficientemente sólido como para que se puedan beneficiar otros dirigentes autonómicos.

La puerta que deja entreabierta la dirección de Génova la ha cerrado esta semana Juanma Moreno, que ha insistido en la idea de que «no hay ninguna intención de adelantar las elecciones» en Andalucía porque prefiere volcar los esfuerzos, dice, en sacar a la región de la «crisis económica, social y sanitaria» a la que se ha visto sometida a causa de la pandemia. La comunidad mantiene un cierre perimetral entre provincias desde mediados del pasado mes de enero, así como otras restricciones que han limitado la movilidad de millones de personas durante meses, de modo que la premisa en el ejecutivo andaluz por el momento pasa por aliviar primero la tormenta sanitaria que, por otra parte, podría traducirse en un efecto negativo en las urnas porque los ciudadanos «no asuman» esa llamada a las urnas. «Los cálculos electorales deben responder siempre al interés general», comenta una fuente del PP andaluz.

Pero la intención de Juanma Moreno de agotar la legislatura tiene excepciones que él mismo subrayó hace unos días: no emulará a Ayuso ni pulsará el botón de adelanto electoral salvo «causa mayor, salvo una causa de necesidad»: la de perder la mayoría parlamentaria. Antes, el pasado 20 de abril, se refirió también en una entrevista para Onda Cero a esta suerte de inconvenientes y subrayó que podría verse «obligado» a disolver el Parlamento si «ocurre algo» relacionado con las elecciones madrileñas porque son «tiempos complejos y Madrid parece ser como el principio del fin de todo o el fin de algunas cosas». En este punto señaló la «grave crisis en Ciudadanos» como uno de los factores que podrían precipitar una apertura de urnas en Andalucía antes de 2022. «[Moreno] debería convocar», comentan fuentes cercanas a la cúpula popular, pero, de momento, «no se atreve», opinan.

Es prácticamente imposible encontrar una encuesta en los últimos días que dé margen a la esperanza de la formación naranja. Arrimadas podría firmar su sentencia de muerte el próximo 4 de mayo, por lo que se abre un escenario en el que Moreno Bonilla podría verse tentado por seguir el ejemplo de Díaz Ayuso y no esperar para engullir a Ciudadanos por completo, lo que acercaría al dirigente popular a la mayoría absoluta. Pero en la ecuación de la derecha, y como ocurre en Madrid, sigue existiendo una tercera pata que el líder andaluz quiere desactivar antes de que se celebren unos hipotéticos comicios: la de Vox. El PP está fuerte en las encuestas. Algunas, como la que publicó GAD3 hace un mes, ya auguraban que Moreno podría incluso doblar el resultado que obtuvo en 2018 -26 escaños- y asomarse a la mayoría absoluta, a falta de atraer los últimos miles de votos naranjas. Pero Vox, aunque en mucha menor medida, mantendría una tendencia alcista también en Andalucía de abrirse las urnas de forma prematura.

Pero más allá de la pugna en la derecha y la resistencia de los populares a considerar a Vox como un aliado del que deba depender en ningún territorio, un factor vital puede marcar el camino de la estrategia del PP en los próximos meses: la debilidad del PSOE, tanto dentro como fuera de Andalucía. En la región, donde los socialistas han gobernado durante más de tres décadas, el partido sigue sin resolver el relevo de Susana Díaz, y abre la puerta a la celebración de unas primarias -en las que el otro contendiente será el alcalde de Sevilla, Juan Espadas- para definir quién cogerá las riendas del PSOE andaluz e intentará recuperar la Junta que en 2018 se le escapó a Díaz.

Una apertura de urnas precipitada sorprendería a los socialistas con un partido desarmado, sin un candidato definido y, de nuevo, con el pie cambiado, una oportunidad que seduce a los estrategas populares. Se trata de una estrategia similar a la que se encontró Ángel Gabilondo en Madrid cuando Isabel Díaz Ayuso anunció que los madrileños irían a las urnas el próximo 4 de mayo. El candidato socialista estaba ya prácticamente de salida -con rumbo al Defensor del Pueblo– y en cuestión de días tuvo que rearmar su equipo y su estrategia para plantar cara a la presidenta madrileña. Los esfuerzos de Gabilondo se han visto, sin embargo, eclipsados por algunos bandazos electorales que pueden precipitar al PSOE a una «caída histórica» en Madrid, que se acerca cada vez más la amenaza de un sorpasso por parte de Más Madrid.

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