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Recta final de la campaña: Ayuso resiste y el PSOE se encamina hacia una "caída histórica"

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, en un acto de campaña.

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, en un acto de campaña. EFE

Desde que Ayuso decidió pulsar el botón de adelanto electoral el pasado 10 de marzo, Madrid y toda España se ha visto envuelta en una de las campañas electorales más polarizadas que se recuerdan, en la que el insulto, la confrontación e, incluso, la violencia están a la orden del día. Pero el pasado viernes se atendió a un cambio en el marco en que se estaba desarrollando la previa a unas elecciones decisivas con implicaciones también en el ámbito nacional, elevando la tensión a su cota máxima: lo ocurrido en el debate de la SER, en que la candidata de Vox, Rocío Monasterio, cuestionó y evitó condenar las amenazas que ha recibido Pablo Iglesias y otros miembros del Gobierno ha enturbiado aún más una campaña que entra ya en su recta final.

Cuando restan exactamente siete días para que se abran las urnas en Madrid -y apenas cinco para que finalice la campaña- el ruido se ha convertido en protagonista, eclipsando prácticamente la totalidad de los discursos políticos. Las estrategias han cambiado. Pero los pronósticos no. Este martes, El País publica un sondeo de Metroscopia según el cual el terremoto de los últimos días no ha alterado en nada las diferencias entre los bloques: Ayuso ganaría con 59 diputados y Vox aguantaría en 13, dando una mayoría absoluta de 72 escaños al bloque de derechas. El PSOE se hundiría hasta 28 escaños y por debajo del 20%, un resultado históricamente malo, y que amenaza con el sorpasso de Más Madrid, tres escaños por detrás según este sondeo. Pablo Iglesias sería quinta fuerza, incapaz de rebasar el 8%.

La confrontación entre Vox y Podemos ha llevado a la izquierda a convertir las elecciones del 4-M en un plebiscito entre «democracia y fascismo», donde se llega a tildar incluso a los de Abascal de «nazis a cara descubierta». Mientras tanto, Vox, que empezó la campaña con un perfil bajo y diluido por el tirón del discurso de Isabel Díaz Ayuso, aparece ahora en todos los titulares por «reventar» los debates electorales -ninguna fuerza de izquierda acepta ya sentarse en la misma mesa que Rocío Monasterio- y poner en tela de juicio las amenazas de muerte que, además del dirigente morado, han recibido Fernando Grande-Marlaska o Reyes Maroto.

La izquierda en su conjunto ha convertido la lucha contra el «fascismo» y el miedo a la «ultraderecha», que a su juicio representa Vox y, por extensión, el PP, en el eje central de su discurso político como última baza para tratar de movilizar a su electorado el próximo 4 de mayo. Y se explota el argumento de que una alta participación podría significar un vuelco en la ventaja que, hasta el momento, mantiene la derecha sobre la izquierda. La crispación vivida en los últimos días «sin duda» tendrá consecuencias, pero éstas no se traducirán en un cambio significativo en la tendencia del voto. «Es un mito que una alta participación y movilización se traduzca en una victoria para la izquierda. No es así. En Madrid la derecha sigue ganando, incluso en un contexto de participación masiva», comenta a El Independiente el politólogo Pablo Simón.

A juicio de este experto, ni Vox ni Podemos se beneficiarán en exceso, cuantitativamente hablando, de los últimos acontecimientos pese al protagonismo que han ganado ambas formaciones en los últimos días. Pero Pablo Iglesias sí sacará tajada de este ambiente de confrontación. «Ha conseguido llevar la campaña donde él quería y le ha ganado el pulso al PSOE», analiza Narciso Michavila, presidente de la consultora GAD3, que tilda de «acierto absoluto» el hecho de que Pablo Iglesias haya conseguido «llevar al PSOE a su terreno». «Ha logrado marcar perfil propio, y que Gabilondo y Sánchez vayan a rebufo», coincide Simón.

En concreto, el primer bandazo significativo lo dio el propio candidato socialista en el debate a seis de Telemadrid. «Pablo, tenemos 12 días para ganar», expresó Gabilondo, que pronunció en ese momento una enmienda a la estrategia que había marcado él mismo durante semanas, la del «con este Iglesias no». Y, tras los últimos acontecimientos, ha asumido punto por punto el discurso de Podemos. «Estamos ante una emergencia democrática. Podemos vencer al odio», enunciaba el dirigente socialista este fin de semana, en un acto de campaña. Y no hay visos de que el PSOE vaya a abandonar esta tesis en lo que resta de semana. «Hay que seguir señalando hasta el límite la defensa democrática frente a la violencia de la ultraderecha, dibujar un cordón sanitario y empujar a todos los partidos a arrinconar el fascismo», reitera un dirigente del PSOE madrileño, en conversación con El Independiente. «Hay que seguir presionando a Ayuso con la misma pregunta: ¿va a gobernar con Vox?», insiste.

Se trata, no obstante, de una táctica «errática» que podría hacer que el PSOE registrase el próximo 4 de mayo «una caída histórica», muy por debajo de la marca obtenida en las autonómicas de 2019 (37 escaños). «Tenemos a un Podemos recuperando terreno y a un Más Madrid fuerte y capitalizando las fugas de un PSOE que no para de bajar», subraya Michavila, que señala incluso que una parte significativa del voto socialista puede ir a parar incluso al PP por los «bandazos» de Gabilondo en Madrid. «No ha mantenido una línea clara», coincide Simón, que aclara no obstante que, pese a estar en «caída libre», el PSOE no se verá superado en ningún caso por la formación que dirige Mónica García por la propia «inercia» de las siglas socialistas, que permiten afianzar a una parte importante de su electorado.

Ayuso, más cerca de la mayoría absoluta

Tanto los incidentes en Vallecas como el debate fallido en la Cadena Ser han sido dos puntos de inflexión en la campaña de Vox, que ha ganado protagonismo frente a Ayuso a golpe de polémica. Pero su mayor presencia en los medios y la fuerte movilización que se aprecia en sus mítines y actos electorales no tendrá necesariamente un impacto negativo en la bolsa de votantes del PP. «Desde el viernes, la mayoría absoluta de Ayuso es mucho más posible», analiza el presidente de GAD3, que ve cómo Rocío Monasterio ha afianzado su presencia en la Asamblea de Madrid, pero no lo hará a costa de mermar la bolsa de Díaz Ayuso. Según señala, Vox incurre en dos riesgos con la estrategia de la confrontación: alejarse de los «problemas reales» de los madrileños -con la inmigración ilegal como una cuestión «menor» frente a la problemática del Covid, que ha dejado miles de muertos en Madrid-; y que se pueda «transmitir la sensación de que por su actitud en campaña se ha alimentado la bolsa de votos de la izquierda».

«No es una situación que beneficie a Vox», coincide Simón, que ve además complicado que, de aquí al próximo martes, haya algún elemento que enturbie la carrera ascendente que lleva la actual presidenta de la Comunidad de Madrid, siempre y cuando, señala, mantenga un tono «centrado» y alejado del «ruido» que mantiene Vox por su derecha. Sin embargo, el politólogo ve demasiado optimista un escenario de mayoría absoluta para Isabel Díaz Ayuso, aunque «logrará sin duda llevar al PP a un nivel del voto prácticamente bipartidista», por encima del 40%.

«Nosotros no tenemos tiempo para estas cosas», analiza un dirigente de la confianza de la presidenta madrileña, que confirma que la estrategia del PP en este contexto será el de alejarse lo máximo posible de la crispación. «A estas alturas ya todo el mundo sabe lo que hay. Ella [Ayuso] es la única que antepone la defensa de los madrileños a cualquier otra consideración partidista», insiste. Preguntados, no obstante, en el entorno de la presidenta sobre si Vox entrará finalmente o no en un hipotético futuro Gobierno, se resisten a cerrar tajantemente esa puerta pese a la línea roja marcada en este sentido en la dirección de Génova. Insisten, no obstante, en el escenario complicado, pero plausible, de que Ayuso pueda gobernar en solitario y niegan riesgos para su campaña de aquí al 4 de mayo. «Podríamos pecar de exceso de confianza, pero ni eso», comentan.

El escenario pinta especialmente mal para Ciudadanos. Prácticamente ningún sondeo arroja representación para la formación naranja, y con la participación al alza -que podría llegar al 75%- sus oportunidades electorales se reducen aún más, pues encarece el umbral del 5% necesario para entrar en la Asamblea de Madrid.

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