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El 'deshielo' definitivo entre Génova y Ayuso: "no hay dudas" de que presidirá el PP de Madrid

El giro de guion se produjo hace días, cuando el secretario general del PP, Teodoro García Egea, verbalizó por primera vez que él apostaría por la presidenta madrileña para dirigir la organización territorial

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso.

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso. EFE

«La victoria de Isabel ha sido rotunda. Nadie podría robarle un derecho que legítimamente le pertenece». En estos términos se expresa un alto cargo popular con despacho en la sede nacional del partido cuando es preguntado por las posibilidades de que Díaz Ayuso tome finalmente las riendas del PP de Madrid. En los pasillos de Génova «no hay dudas» de que así será, y si quedaba alguna se ha despejado con el paso de las semanas tras los comicios del 4-M, cuando la legitimidad de la presidenta madrileña de ostentar el cargo quedó ratificada en las urnas. La intención inicial de la dirección nacional pasaba por evitar repetir la experiencia vivida con Esperanza Aguirre, que se convirtió en un auténtico contrapoder interno tras abarcar durante años el control de la comunidad y del PP de Madrid, la organización territorial más poderosa del partido. Pero esa tesis ha pasado ya a mejor vida, según las fuentes consultadas.

La dirección nacional y la regional llevaban meses inmersas en una calma tensa por la renovación del poder orgánico en Madrid. El tira y afloja con Ayuso venía por la teoría que entonces primaba en Génova sobre la necesidad de «evitar los errores del pasado» y que «la correa de transmisión» entre Pablo Casado y Madrid no tuviera «ningún profeta». Por eso se abogaba por una ‘tercera vía’ para presidir el PP madrileño, con los focos puestos en la figura de Ana Camins, actual secretaria general del órgano político hasta su renovación. De este modo, la dirección nacional se encargaba de controlar el partido en Madrid y, de paso, cerraba la puerta a cualquier oportunidad de abrir una rivalidad entre Díaz Ayuso y Martínez-Almeida para hacerse con el control del poder orgánico.

En Sol nadie expresó públicamente los deseos de la líder regional de presidir el PP de Madrid pero, de puertas para adentro, en su equipo sí trasladaban que veían como algo natural que fuese ella quien tomase las riendas pese a las reticencias internas. «Quedaría raro que la Comunidad de Madrid no se rigiera por la misma norma que el resto», deslizaban en su entorno, en referencia al hecho de que el resto de barones populares presiden también sus respectivas organizaciones territoriales. «El presidente de Madrid es Pablo Casado. Punto», contradecía la otra parte.

No obstante, por aquel entonces ni siquiera se intuía lo que se iba a vivir en Madrid en pocos meses. El adelanto electoral no entraba en los planes de la cúpula popular, pero la sorpresiva moción de censura de Ciudadanos en Murcia, que intentó desalojar al PP del Gobierno de la Región, lo precipitó todo. Hasta entonces, el bagaje político de Ayuso era el de haber perdido unas elecciones autonómicas con el peor resultado de la historia del partido en Madrid, aunque luego consiguiese alcanzar la presidencia gracias a los votos de Vox y de Ciudadanos. Pero el 4-M lo cambió todo. En dos años, la baronesa del PP ha conquistado Madrid con un resultado óptimo con el que arrinconó a la izquierda -sumó más sola PSOE, Más Madrid y Podemos juntos- con el que neutralizó a Vox y con el que sentenció a Ciudadanos. «Con un resultado así es difícil cuestionar nada», comenta un dirigente próximo a la líder popular.

Por eso el revuelo interno creció cuando el alcalde de la capital y portavoz nacional del PP, José Luis Martínez-Almeida, expresó públicamente en una entrevista tras las elecciones que lo óptimo para Madrid seguía siendo la «bicefalia», es decir, que Ayuso tenga una «dedicación exclusiva» al frente del Gobierno regional y que el PP de Madrid esté presidido por otra persona centrada a tiempo completo en la organización del partido. «Hablaron las urnas y hablarán los militantes», contradecían dirigentes como el ex alcalde de Getafe, Juan Soler, que expresó en redes sociales su malestar con las palabras de Almeida y advirtió que los militantes «no entenderían» que Ayuso no fuese presidenta si así lo decidía ella.

Pero la polémica la zanjó definitivamente el propio secretario general del PP, Teodoro García Egea, el responsable en Génova de orquestar toda la renovación territorial de los populares. El número dos de Pablo Casado verbalizó por primera vez hace unas semanas una defensa pública sobre la idoneidad de Isabel Díaz Ayuso como presidenta del PP de Madrid cuando, durante meses, la dirección había obviado manifestarse en este sentido y dejaba la decisión en mano de la militancia. «Si yo fuera afiliado, lógicamente mi total apoyo sería para la presidenta Isabel Díaz Ayuso, quien ha demostrado que trabajar con firmeza y trabajar por las personas es su santo y seña», dijo Egea. Las palabras del dirigente popular cuentan con el refrendo de la cúpula del PP, por lo que todo apunta a que Ayuso presidirá el PP de Madrid sin obstáculos en su camino y sin rivales. En todo caso, habrá que esperar hasta finales de 2021 e, incluso, principios de 2022 para comprobarlo.

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