España

Calvo vinculó su salida del Gobierno a que Iván Redondo también cayera

Para los socios de Unidas Podemos el ya ex director de Gabinete "es el pagano de Sánchez"

Carmen Calvo e Iván Redondo en una imagen de archivo EFE

No quería titulares en clave ganador-perdedora sobre todo si ella se iba a llevar la peor parte. Por eso Carmen Calvo vinculó su salida del Ejecutivo a que el director de Gabinete de Pedro Sánchez, Iván Redondo, también cayera, según distintas fuentes gubernamentales consultadas por El Independiente. Otra cosa es que el inquilino de la Moncloa ya tuviera en mente la sustitución del que ha sido uno de sus estrechos colaboradores, a pesar de que nunca entró en las quinielas del relevo y él estaba convencido de que no estaba en zona de peligro.

Y es que la salida de Redondo junto con la del ministro de Transportes y Agenda Urbana además de secretario de Organización del PSOE, José Luis Ábalos, ha sido lo más sorprendente de una remodelación de Gobierno cruenta y profunda en la que Sánchez ha orillado a todos aquellos que contribuyeron a encumbrarle . Nada distinto de lo que hizo en su momento el ex presidente del Gobierno con José Luis Rodríguez Zapatero con perfiles como Trinidad Jiménez, Jesús Caldera, Jordi Sevilla o Juan Fernando López Aguilar que fueron cayendo uno tras otro. La historia se repite.

En vicepresidencia atribuían a Redondo las informaciones sobre la salida de Calvo

Calvo y Redondo protagonizaron desde el principio choques por imponer su ámbito de poder en el corazón de Moncloa. También es habitual entre aquellos que susurran al oído del jefe.

A ello se une que Redondo no dejaba de ser un elemento extraño, ajeno al partido, la primera vez que un director de gabinete no venía de las filas orgánicas como era habitual. De hecho, en vicepresidencia atribuían a la larga mano de Redondo las informaciones sobre la salida de Calvo del Gobierno. Quizá por ello, la hoy ex vicepresidenta primera condicionó su salida a la del «spin doctor», aunque fuentes del entorno de Redondo insisten en que ya pidió el relevo en 2019 -se entiende que tras la repetición electoral de ese año en el que el PSOE pasó de 123 escaños a 120- y volvió a reiterar su deseo de irse ahora porque «hay que saber parar».

Sin embargo, a Sánchez nadie le hace una crisis. Buena muestra de ello fue su decisión de acelerar la renovación gubernamental cuando el grueso del Gobierno y del partido estaban convencidos de que quedaba aplazada a septiembre una vez que la estrategia comunicativa en torno a la concesión de las medidas de gracia a los presos independentistas condenados por sedición había salido bien parada en términos de opinión pública.

Entre los socios del Gobierno, esto es, Unidas Podemos, Redondo no es más que «el pagano de Pedro Sánchez», el hombre al que dirigir el dedo acusador cuando vienen mal dadas. El jefe del Ejecutivo encontró en el experto en comunicación política a alguien que se adaptaba a su «osadía, determinación, firmeza y factor sorpresa». Recuerdan que el Sánchez anterior a Redondo ya retó a su partido, resistiéndose a dimitir y volviéndose a presentar a las primarias socialistas tras su defenestración en una pugna contra Susana Díaz em la que nadie daba un duro por sus opciones.

Para Unidas Podemos, Redondo «es el pagano de Sánchez»

Las relaciones de Pablo Iglesias con Iván Redondo eran excelentes. De hecho, en el sector socialista le acusaban de beneficiar siempre las posiciones de los morados. Tampoco son malas, sin embargo, con el nuevo hombre fuerte de Moncloa, Bolaños, que fue el que cerró junto a la hoy ministra de Derechos Sociales, Ione Belarra, la actual estructura del Gobierno y reparto de competencias. Pero no cabe duda de que un gobierno sin Iglesias ni Redondo abre una nueva era.

Ahora Sánchez ha apostado por dirigentes con cultura de partido, salvo la excepción de la nueva titular de Justicia, Pilar Llop, que no es afiliada pero a la que no se descarta como candidata al ayuntamiento de Madrid en 2023. De hecho, ya fue de número tres de la lista encabezada por Ángel Gabilondo en las elecciones madrileñas del 4 de mayo de infausto recuerdo para los socialistas. El resto de los nuevos fichajes, sobre todo mujeres jóvenes, tienen un largo recorrido orgánico o de gestión municipal.

Para esa generación de políticos socialistas que apenas han pasado la barrera de los 40 años, el paso de Sánchez supone una «renovación importante con gente joven para un nuevo gobierno y también muy en clave de cuadros de segundo nivel con proyección futura en los territorios para tener opciones de candidatos y de equipos futuros». En definitiva, Sánchez ha quitado un tapón generacional.

Probablemente Redondo evaluó mal sus fuerzas. De fondo gravita el rumor de que sondeó la posibilidad de convertirse en el nuevo ministro de Presidencia. Esa hipótesis toma cuerpo en las palabras de Bolaños durante su toma de posesión en presencia de Calvo: «Las veces que he pensado y me he alegrado de no ser ministro. Unas cuantas. Estas cosas ni se deben pedir ni se pueden rechazar«. Queda todo dicho.

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