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La investigación Kitchen no alcanzará a Rajoy salvo que alguien de su gobierno le implique directamente

La Fiscalía Anticorrupción no ha encontrado hasta ahora motivos para pedir que se cite como investigado al expresidente

Mariano Rajoy, durante su intervención en la moción de censura.

Mariano Rajoy, durante su intervención en la moción de censura. EFE

Las últimas declaraciones en la investigación del caso Kitchen en la Audiencia Nacional sobrevuelan al expresidente del Gobierno y del Partido Popular Mariano Rajoy por el conocimiento que pudo tener del operativo «parapolicial» desplegado en el Ministerio del Interior durante su mandato para requisar a Luis Bárcenas información de la contabilidad irregular del PP en su poder y evitar que llegara al juez que comenzó a investigar el caso Gürtel.

El comisario José Manuel Villarejo investigado, que participó en algunas gestiones importantes de dicho operativo, asegura haberse intercambiado mensajes de texto con Rajoy a través de dos móviles que demostrarían que el expresidente estuvo al tanto de Kitchen. Distintas anotaciones en las agendas requisadas al policía jubilado, conversaciones grabadas por éste con otros comisarios en las que se referían al expresidente como ‘el Barbas’ y los mensajes intercambiados por el exsecretario de Estado de Seguridad Francisco Martínez con distintos interlocutores también incorporadas a la causa dibujan la sospecha de que Rajoy supo de la puesta en marcha del operativo ilegal de espionaje al extesorero de su partido.

La participación de Interior «está clara»

Pero, para los fiscales del caso, éstas no tienen valor de indicio para pedir al juez Manuel García Castellón que le cite a declarar como investigado. Un paso que Anticorrupción sí daría si algún miembro de su Gobierno le implica directamente en el operativo, según trasladan fuentes fiscales consultadas por El Independiente.

En el último tramo de la instrucción de la pieza más relevante del caso Villarejo -en la que se dirime si el Gobierno utilizó entre 2013 y 2015 fondos reservados del Estado para evitar que saliera a la luz información sobre el partido en el poder que podía afectar a altos cargos de éste y evitar que se judicializara- los investigadores ven clara ya la participación del Ministerio del Interior en los hechos. En uno de los autos de la causa, el instructor situó al departamento del Gobierno en el «centro nuclear de la causa».

En ésta figuran como investigados tanto el ministro del Interior Jorge Fernández Díaz como su número dos, el exsecretario de Estado de Seguridad Francisco Martínez. En 2019 Martínez, temiendo su imputación que finalmente llegó, envió un mensaje al presidente de la Audiencia Nacional en el que dijo: «Mi error fue ser leal a miserables como Jorge, Rajoy o Cospedal».

El pasado 29 de junio, la exsecretaria general del Partido Popular María Dolores de Cospedal declaró como investigada en el caso Kitchen. Negó tener conocimiento del operativo y desvinculó al Partido Popular de cualquier espionaje a Bárcenas. No mencionó a Rajoy. Nadie, ni el juez ni los fiscales, le preguntaron por él. La declaración de la política en sede judicial fue, a ojos de las acusaciones populares, «un paseo triunfal». Cospedal era el último dique de contención en la causa antes de Mariano Rajoy. Pero otros miembros de su Gobierno pueden ponerle más en aprietos que la exsecretaria general del PP.

Este lunes vuelve a declarar ante el juez el exsecretario de Estado de Seguridad Francisco Martínez

Este lunes vuelve a declarar ante el juez el exsecretario de Estado de Seguridad Francisco Martínez, quien hasta ahora junto a Fernandez Díaz es el miembro del Gobierno cuya participación ven más clara los investigadores.

Martínez niega haber conocido nada relacionado con la operación Kitchen ni haber visto «ni un solo papel en el que se hable de la operación Kitchen», según ha mantenido en la causa y repitió recientemente en la comisión de investigación del Congreso de los Diputados. Pero su secretaría de Estado era la responsable de autorizar el uso de fondos reservados y los mensajes de sus móviles requisados, que intercambió con distintos interlocutores entre ellos policías implicados en el operativo, no indican lo mismo. También figuran en la causa mensajes presuntamente intercambiados con el exministro Fernández Díaz que ponen a los dos en aprietos.

Ambos están enfrentados, de hecho, por este motivo. El juez les sentó en un careo puesto que dieron versiones opuestas sobre unos mensajes de texto en el móvil de Martínez que, según asegura, se intercambió con el exministro y de los que se extraería el conocimiento de éste en el operativo.

«La operación se hizo con éxito. Te informo», se podía leer en el primero, con fecha 18 de octubre de 2013. Meses antes, el 13 de julio, Fernández Díaz habría escrito: «Chófer B: Sergio Ríos Esgueva (ahora hace esa función con su mujer)». También en dichos textos se hablaba de un «contacto Cecilio». En el argot policial se suele hablar de los miembros del Centro Nacional de Inteligencia como «cecilios». El exministro niega haber enviado dichos mensajes.

Después de la declaración de Martínez prevista para este lunes, en la que se verá si sigue apuntando hacia su jefe o eleva el conocimiento sobre el chófer de Bárcenas a puestos más altos del Gobierno, el juez también ha citado el próximo 14 de julio como testigo a un perito propuesto por la defensa de Fernández Díaz que afirmó que los mensajes del móvil del exsecretario de Seguridad protocolizados ante notario están manipulados.

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