España

Díaz se enteró por la prensa del acuerdo entre Transportes y la Generalitat sobre el Prat

Expresó a las ministras Ribera y Sánchez su oposición al “trágala” de la ampliación del aeropuerto de Barcelona

Yolanda Díaz e Ione Belarra en una comparecencia en Moncloa EFE

“Menos Twitter no quiere decir callar”, dicen fuentes próximas a la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, «y menos cuando nos enteramos por la prensa», puntualizan. Aluden al pacto, el pasado lunes, entre el Ministerio de Transportes y la Generalitat para desbloquear la controvertida ampliación del aeropuerto de El Prat, que ha provocado una airada reacción de los morados en redes sociales.

No es la única andanada pública protagonizada por Unidas Podemos esta semana. También han sido sonadas las críticas por el primer aniversario de la marcha de Juan Carlos I de España y la OPA sobre Naturgy, tres cuestiones sobre las que han hablado en distintos momentos la ministra de Derechos Sociales, Ione Belarra; la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, y el diputado de Unidas Podemos y coordinador de la Alianza Verde, Juantxo López de Uralde.

Bien es cierto que Yolanda Díaz no se ha manifestado públicamente sobre ninguna de los asuntos “pero ha dejado clara nuestra posición al Gobierno”, indican los mismos medios consultados por El Independiente. En concreto, la cabeza de delegación morada ha hablado con la ministra de Transportes, Raquel Sánchez, que cerró el acuerdo sobre El Prat con el vicepresidente de la Generalitat, Jordi Puigneró.

También trasladó su oposición a la vicepresidenta tercera, Teresa Ribera, a la que corresponden no sólo las políticas de transición ecológica, sino también todo lo referido a las eléctricas y que fue la encargada de comparecer el martes en rueda de prensa para explicar la autorización a que un fondo de inversión australiano entre en el capital de Naturgy.

Debate en el Consejo de Ministros

La oposición de los morados a esta operación debió ser objeto de debate en el seno del Consejo de Ministros, porque Belarra no esperó mucho para denunciar vía Twitter que «hemos perdido una oportunidad de proteger nuestra soberanía energética, que es clave para apostar con firmeza por la neutralidad climática y para garantizar un acceso asequible a la energía del conjunto de la ciudadanía».

Además, Unidas Podemos califica de “trágala” decisiones como la de la ampliación del aeropuerto Josep Tarradellas-El Prat de la que “nos enteramos por la prensa”, reiteran. En definitiva, el malestar es tan evidente que ha supuesto que el sector morado se haya saltado el que fue su evidente cambio de estrategia tras la salida de Pablo Iglesias del Gobierno.

La también ministra de Trabajo y Economía Social impuso, nada más convertirse en jefa de la delegación morada, un giro radical, y así lo explicó en un encuentro que mantuvo en mayo con el conjunto de los ministros morados y sus parlamentarios. “Menos Twitter, menos ruido y menos grandes titulares”, vino a ser el resumen de aquella intervención.

Díaz avala las críticas de Belarra. «No hay ruptura», dicen en su entorno

Y desde entonces las discrepancias con el sector socialista del Ejecutivo se habían ido solventando de puertas para adentro porque el conjunto de los ministros morados han respetado esta estrategia. Por eso la gran incógnita residía ahora en si la vicepresidenta segunda compartía las críticas públicas de Belarra, que, según los medios consultados, avala. “No hay ruptura” aseguran.

Lo cierto es que hasta ahora Díaz ha aprovechado sus encuentros bilaterales con Pedro Sánchez para intentar avanzar en asuntos como el incremento del Salario Mínimo Interprofesional (SMI), la derogación de la reforma laboral del PP o la necesidad de un nuevo sistema fiscal. No todos en Podemos comparten esta manera de actuar. Creen que era más efectivo el modelo de Iglesias de publicitar los conflictos “para presionar al PSOE”, temeroso de correr en exclusiva con el desgaste político, aunque han sido disciplinados.

No hay, en cambio, «nada nuevo», dicen, respecto al cuestionamiento por la situación de Juan Carlos I y su residencia ya de un año en Abu Dabi mientras la Fiscalía prosigue su investigación. Pero tanto lo del Prat como de lo Naturgy revelan un profundo malestar, más allá de ser meras serpientes de verano, que pueden tener subsiguiente capítulos.

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