España

El PSOE y Podemos pugnan por atribuirse la prohibición de la prostitución

Carmen Calvo durante el congreso del PSOE EFE

Una de las principales aportaciones del debate del 40 congreso socialista, que se clausuró este fin de semana en Valencia, fue la apuesta por la prohibición de la prostitución. Un paso más en la lucha por los derechos y la dignidad de la mujer. Fue de las pocas cosas que el feminismo clásico sacó de esa cita después de ver cómo decaían las enmiendas que reclamaban cambios profundos a la ley LGTBi a su paso por el Congreso de los Diputados.

El propio líder del PSOE, Pedro Sánchez, reelegido para el cargo con una mayoría abrumadora, hizo alarde de la propuesta contra la explotación sexual de las mujeres. Y este lunes lo volvió a hacer en la entrevista en la SER donde explicó que había hablado con la ministra de Igualdad, Irene Montero «y creo que ella tiene también alta sensibilidad y empatía con esta causa. Además, hay una gran mayoría parlamentaria que estará a favor de eliminar la esclavitud de las mujeres».

Irene Montero ya aludió a la prostitución en el debate de la ley de libertad sexual

Lo cierto es que Montero ya defendió la lucha contra el proxenetismo en el debate parlamentario el pasado jueves de la ley orgánica de garantía de la libertad sexual, comúnmente conocida como ley del «sí es sí». Durante el debate de totalidad de la ley, la ministra de Igualdad defendió «otra importante medida dirigida especialmente a acabar con la impunidad de una industria que mueve 5 millones de euros en negro al día y cuya actividad lucrativa es la
explotación sexual de mujeres y niñas».

Aludía a la lucha contra la explotación sexual y las recomendaciones que, en este sentido, han trasladado las Naciones Unidas, que «nos instaba a adoptar una definición amplia de proxenetismo para hacer posible el enjuiciamiento adecuado de los que explotan la prostitución”. La reforma, entre otras cosas, recoge la «tercería locativa» para poder perseguir de forma eficaz a quienes utilizan sus locales o pisos para lucrarse con el ejercicio de la explotación sexual de las mujeres.

Pero en el PSOE replican que «nosotros ya lo llevábamos en nuestro programa electoral antes de que se firmara el acuerdo de coalición», por lo que se inaugura una pugna por ver quién se atribuye un compromiso que no parece terminar de arrancar. Bien es cierto que en Unidas Podemos hay sectores no abolicionistas que prefieren una regulación del ejercicio de la prostitución para dar seguridad laboral a las mujeres que ejercen esta actividad.

No se cierra así la lucha entre los socios por la agenda feminista, sobre todo tras el toque de atención de la ex vicepresidenta Carmen Calvo en el congreso socialista de este fin de semana en Valencia. Entre los aplausos de los suyos, que la recibieron con una gran ovación, dijo que el PSOE «se la juega con el feminismo» para pasar a advertir que era necesario que «nos os gane nadie en la defensa de los derechos de todos y todas», con la menta quizá puesta en Unidas Podemos.

Malestar de las feministas socialistas

Pero la intervención de Calvo no pudo evitar el malestar de las feministas socialistas al ver como eran derrotadas sus enmiendas en Valencia para que se modificara la ley trans a su paso por el Congreso. Defendieron que el PSOE debería ser un partido «alejado de los postulados identitarios de género» y que otra cosa supondría «la ruptura con la agenda feminista» y una falta de respeto al «legado de las feministas».

Además, Pedro Sánchez ha optado para la secretaría de Igualdad por un perfil muy distinto al de Calvo acaso buscando a alguien que no vaya a al confrontación directa con Irene Montero. Se trata de Andrea Fernández, de 28 años, la diputada más joven del Grupo Socialista y acaso más próxima a las nuevas tendencias queer que su antecesora.

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