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El fundador de Jusapol ultima la creación de un nuevo sindicato en la Policía

Natán Espinosa asegura que impulsa un nuevo proyecto para "cumplir lo prometido" por Jupol y que no ha realizado, como el conflicto colectivo permanente | Lograr la jubilación a los 59 años sin pérdida de poder adquisitivo, principal reivindicación

Natán Espinosa, fundador y primer presidente de la asociación Jusapol.

Natán Espinosa, fundador y primer presidente de la asociación Jusapol.

Natán Espinosa, fundador y primer presidente de la asociación Jusapol, ultima la constitución de un nuevo sindicato en la Policía con vistas a las elecciones que se celebrarán en el Cuerpo Nacional a mediados de 2023 y cuyos principales objetivos serán presionar a la Administración para que cualquier agente pueda jubilarse a los 59 años sin perder poder adquisitivo y conseguir la equiparación salarial total.

Este policía vallisoletano fue el promotor de Jusapol -la plataforma creada en 2017 para reclamar la igualdad retributiva de policías nacionales y guardias civiles con los cuerpos autonómicos- durante la etapa en que estuvo destinado en Palencia, llevando las riendas de la organización hasta septiembre de 2019. Meses después, en mayo de 2020, se dio de baja como afiliado de Jupol al entender que el sindicato se había desentendido de las promesas con las que había logrado convertirse en la fuerza mayoritaria en las elecciones al Consejo de Policía celebradas en junio de 2019 al conseguir 8 de los 14 vocales en liza.

«Jupol se ha convertido en un sindicato al uso. Están a veinte mil cosas y se han olvidado de a qué vinieron. Es por eso por lo que queremos volver, para terminar el trabajo que ellos nunca empezaron. Muchísimos compañeros me dicen que quieren el sindicato de Jusapol, porque Jupol nunca ha sido el sindicato de Jusapol», comenta a este diario Espinosa, hoy destinado a labores de seguridad de edificios policiales en la Jefatura Superior del País Vasco. Su intención es registrar los estatutos de la nueva organización tras las fiestas navideñas.

La creación de un sindicato inspirado en el espíritu fundacional de Jusapol es el ‘plan B’ de Natán Espinosa tras haber intentado sin éxito acceder a la secretaría general de Jupol en las elecciones celebradas el pasado 21 de octubre. Su candidatura no llegó a ser proclamada por la comisión organizadora por no llevar un año ininterrumpido de afiliación -se reincorporó en abril pasado- y por no reunir el mínimo del 2 % de avales en cada provincia que se exigían.

El primer requisito lo ha declarado nulo la Sala de lo Social de la Audiencia Nacional en una sentencia dictada el pasado 2 de diciembre, si bien carece de efecto práctico al haberse avalado el segundo. Espinosa interpreta que los argumentos jurídicos contenidos en el voto particular emitido por uno de los tres magistrados (Emilia Ruiz-Jarabo), en el que defiende la «nulidad íntegra» del procedimiento electoral por haberse quebrado el «principio de igualdad», les «abre la puerta» para recurrir el fallo en el Tribunal Supremo y les da esperanzas de que pueda prosperar.

Jupol se ha convertido en un sindicato al uso y se ha olvidado de a qué vino, por eso queremos volver»

Esas elecciones, en las que se impuso el candidato oficialista (Aaron Rivero, secretario de Organización en el anterior mandato) al ser el único que reunió los apoyos exigidos, fueron un termómetro para calibrar el respaldo que Natán Espinosa aún mantiene entre la militancia del sindicato policial nacido de Jusapol. En nueve provincias obtuvo más avales que el hoy líder de Jupol y en tres lograron el mismo porcentaje. 

Comoquiera que el alto tribunal tardará meses en resolver el recurso sobre los recientes comicios en Jupol y de que las elecciones al Consejo de Policía se celebrarán no más allá de junio de 2023, el ex presidente de Jusapol ha optado por impulsar un nuevo proyecto -en el que le acompañan policías que están con él desde el inicio y que le ayudaron a recoger avales en distintas provincias- con el reto de alcanzar cinco vocales para tratar de bloquear el órgano colegiado paritario de participación de los funcionarios del Cuerpo Nacional y de la Administración. «Nuestro objetivo es hacer lo que Jupol no ha hecho: cumplir lo prometido», proclama.

Uno de los incumplimientos que afea a la dirección de Jupol -en la etapa del defenestrado José María García- es «no haber planteado un conflicto colectivo de forma permanente» para presionar a la Administración a fin de que pudiera salir adelante la Iniciativa Legislativa Popular (ILP) sobre la equiparación salarial, apoyada con 550.000 firmas y vetada por PSOE y Unidas Podemos en el Congreso de los Diputados en marzo de 2020. También les echa en cara que hayan seguido asistiendo «a todas las reuniones del Consejo de Policía», a las que no han renunciado -sostiene- para «ser partícipes de lo que allí se trata y poder vender después sus logros sindicales a los afiliados».

Modificación del código ético

De igual manera, Espinosa reprocha que la cúpula de Jupol promoviera una modificación del código ético apenas seis meses después de entrar en el Consejo de Policía, suavizando algunas de las restricciones que se habían previsto inicialmente. Así, se redujo de cinco a dos años después del mandato el plazo en el que los representantes sindicales no podían aceptar puestos que elevaran su retribución salarial -como agregado de Interior en embajadas- o que supusieran una mejora de sus funciones.

Con el cambio acordado, asimismo, los representantes de este sindicato dejaban de tener impedimento para cobrar el plus de turnicidad -complemento económico con el que se busca resarcir las molestias que supone trabajar en turnos rotatorios- mientras estuvieran exentos de servicio a tiempo completo para ejercer labores sindicales y se eliminó la prohibición de mantener la liberación de funciones a tiempo completo en el caso de ascenso de categoría.

Natán Espinosa, en el Parlamento europeo en noviembre de 2018.

En este sentido, Natán Espinosa asegura que los estatutos de la nueva organización serán los mismos con los que echó a andar Jusapol, del que emanaba el primer código ético con que se dotó Jupol. A esos estatutos aplicarán algunas modificaciones, como la eliminación de la obligación de llevar al menos un año para poder optar a la secretaría general -será suficiente con estar al día en el abono de las cuotas- y la creación de una secretaría de segunda actividad y jubilación.

«¿Por qué queremos volver? Para continuar un trabajo que se dejaron en julio de 2019. Vamos a demostrar que sí se puede cumplir el código ético y mantener de manera permanente el conflicto colectivo. En definitiva, hacer lo que se prometió y continuar el camino que marcó Jusapol por la equiparación salarial. Y eso ellos nos lo han robado», sostiene.

«Herramienta» para presionar

Espinosa dice que la organización que liderará no pretende ser competencia del resto de sindicatos, sino ser la «herramienta» para ejercer presión en el Consejo de Policía con la equiparación salarial total y la jubilación a los 59 años en igualdad de condiciones que el resto de policías de España como principales reivindicaciones. Una vez logrado el objetivo, apunta, serían los afiliados los que tendrían que decidir si el sindicato debe continuar y, en caso afirmativo, con qué fin.

«Vamos a dar un servicio de asistencia jurídica y penal y un seguro de suspensión de empleo y sueldo. Nosotros no vamos a vender descuentos en cines o teatros, no vamos a vender cursos o libretas… No queremos que se afilien al sindicato, sino que nos voten en las elecciones de 2023 para ser mayoritarios y plantear esa presión. Desde luego, el que se quiera afiliar, bienvenido será», expone. Y añade: «Somos conscientes de que se ha engañado a 140.000 compañeros y va a ser muy difícil repetir los resultados logrados por Jupol. Lo que sí tenemos claro es que, o en este año y medio cumple lo prometido, o va a quedar como un sindicato minoritario».

Desde junio de 2019, Jupol es la fuerza mayoritaria en el Consejo de Policía, con 8 de los 14 vocales. El Sindicato Unificado de Policía (SUP) y el Sindicato Profesional de Policía (SPP) tienen dos cada uno, mientras que la Confederación Española de Policía (CEP) y la Unión Federal de Policía (UFP) se reparten los dos representantes restantes.

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