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Del "voto emocional" al equilibrio con Vox: por qué el discurso de Pablo Casado "no cuaja" en la derecha

Pablo Casado e Isabel Díaz Ayuso durante la campaña del 4-M.

Pablo Casado e Isabel Díaz Ayuso durante la campaña del 4-M. EP

Pablo Casado trabajó desde principios de 2021 en una convención nacional ideada para dar la batalla cultural y presentar de forma nítida una alternativa política a Pedro Sánchez. En las semanas previas al cónclave valenciano, sin embargo, Isabel Díaz Ayuso entró en escena y activó una batalla interna -con el control del PP de Madrid como detonante- que terminó eclipsando la ingente hoja de ruta popular desplegada en la capital del Turia. La expectación era tal que se medía todo, desde los vítores que recibía Ayuso a su entrada al estilo rock star hasta los aplausos que levantaban unos y otros. Pero los focos no se situaron en Pablo Casado y en su discurso hasta que la presidenta madrileña zanjó el debate. «Mi proyecto es el tuyo», apaciguó, tras lo que el líder popular erigió un contundente discurso «de Estado» en la Plaza de Toros de Valencia con el que cerró con éxito la Convención Nacional.

La popularidad de Ayuso ha pasado de virtud a quebradero de cabeza para el núcleo duro del PP desde el momento en que se convirtió en el nuevo ‘verso libre’ del partido. Muchas de sus intervenciones tardan poco en viralizarse, y los actos que protagoniza suelen llenarse no sólo de una melé de cámaras y periodistas, sino de decenas de seguidores que aclaman a la dirigente al grito de «¡presidenta, presidenta!». La «Ayusomanía», como algunos llaman ya al ‘fenómeno fan’ en torno a la dirigente, ha trascendido fronteras, y se ha convertido en un habitual ver cómo la presidenta madrileña recibe halagos de rotativos internacionales de la talla de The Telegraph o The Washington Post.

La guerra abierta entre Pablo Casado e Isabel Díaz Ayuso ha terminado eclipsando la labor de oposición del líder del PP, centrado en consolidar su alternativa al Gobierno de PSOE y Podemos y en reforzar ese perfil institucional mientras decreta silencio interno en torno a la crisis interna, una estrategia que, según diferentes expertos consultados por El Independiente «no funciona». «Las bases del PP están más pendientes de lo que diga Ayuso que de las medidas que anuncie Pablo Casado en Latinoamérica», destaca por ejemplo Iago Moreno, sociólogo por la Universidad de Cambridge. Coincide Cristian Salomoni, director del Instituto Internacional de Análisis de Conducta (IIAC), que explica que el impacto mediático del líder del PP no es comparable con el de Ayuso porque su discurso, perfil y liderazgo, al menos de momento, no termina de «cuajar» en la derecha española. Pero, ¿por qué motivos?

1.- Discurso racional a la caza de un voto emotivo

«Casado es una persona muy racional. Su fuerza es el valor de las palabras, y sus discursos están plagados de datos y de seguridad en sus gestos. Pero eso no impacta. En un momento en que el voto es emocional, él se aferra a las formas conservadoras«, desgrana Salomoni. El experto en comunicación no verbal destaca que, por contra, «Ayuso sigue la misma estrategia comunicativa que Donald Trump», es decir, que margen de que pueda pronunciar «barbaridades», ella «entiende la importancia del titular, de la empatía y de la naturalidad», una circunstancia que, según explica, acelera el cuestionamiento interno y externo de Pablo Casado como líder nacional frente al crecimiento del perfil político de Díaz Ayuso. «Como seres humanos, nos impactan las emociones. No recordamos las fórmulas matemáticas, pero sí nuestro primer beso. Pablo debe volver a las emociones, a transmitir en un discurso», analiza.

Casado es una persona muy racional. En un momento en que el voto es emocional, él se aferra a las formas conservadoras

CRISTIAN SALOMONI, DIRECTOR IIAC

Pero no siempre ha sido así. «En el congreso de 2018, Casado fue un plagio a futuro de lo que hoy es Ayuso», recuerda Moreno. Entonces, el recién elegido jefe de la oposición tras la salida de Mariano Rajoy «impuso sus propios términos de la discusión, provocaba estratégicamente e irrumpió de forma decidida en el debate político», algo que «ahora es incapaz de hacer» por la acelerada coyuntura política en la que se ha visto envuelto el presidente del PP desde que se hizo con las riendas del partido. «Está obsesionado con ser capaz de conciliar las diferentes familias políticas del PP, algo que le ha hecho dar muchos bandazos estratégicos (…). Sin embargo, Ayuso ha sido perfectamente capaz de traducir el discurso de las derechas españolas y de entender que el vector que une a toda esta gente es la creencia de que las cosas funcionan bien cuando se le quitan las trabas», analiza el sociólogo.

2.- Marca personal ausente

La carencia de una marca propia en el seno del PP es otra de las virtudes que le faltan a Pablo Casado para terminar de consolidar su proyecto político frente a satélites internos y externos, como es Isabel Díaz Ayuso o Santiago Abascal. Ellos, como explica el politólogo Eduardo Bayón, cuentan con un perfil propio y coinciden en «unas formas donde sustancialmente se busca de forma continua cabrear al progresismo. Y a ellos les resulta efectivo», comenta.

«El problema es que él no sabe diferenciarse, no tiene una marca propia. Y eso en un partido en que tienes diferentes modelos de gestión, como el de Feijóo en Galicia o el de Ayuso en Madrid, es fundamental», coincide el experto en análisis político y periodista Javier Santamarta. «Si poco a poco Casado empieza a involucrar nuevas maneras de hablar, a aprovechar los momentos de alta tensión, a liderar con naturalidad y mimetizarse con el ambiente como hace Ayuso, puede convertirse en un gran líder», agrega el director del IIAC. Y no es algo que no haya hecho nunca antes. Explica Salomoni cómo Casado debería hacer con su discurso lo mismo que hizo con su apariencia estética en verano de 2019, cuando decidió dejarse barba. «Fue una decisión meditada y acertada. No sólo se diferenció de Albert Rivera, sino que sólo con ese elemento estético envió un mensaje a los que dentro de su partido le tachaban de inexperto. La barba se asocia a la madurez y a la inteligencia», analiza Salomoni.

Casado busca el titular, Ayuso la provocación estratégica

IAGO MORENO, SOCIÓLOGO

3.- «Está mal asesorado»

Los expertos consultados coinciden en que otro de los motivos que obstaculizan el impacto mediático de Pablo Casado puede tener que ver con las personas de las que ha decidido rodearse. «Está muy mal asesorado», comenta Iago Moreno, que califica de «errónea» la estrategia comunicativa que sigue el líder de la oposición y que en su día también lastró a Pablo Iglesias. «El problema es que la rutina política de su equipo se centra en pensar: ¿cómo vamos a salir hoy en los medios de comunicación? Casado busca el titular, Ayuso la provocación estratégica», zanja.

«La imagen que se tiene de Pablo Casado es que su asesor u hombre de confianza es Teodoro García Egea, un perfil más del establishment político que no aporta nada nuevo», explica Javier Santamarta. «Ayuso cuenta con un jefe de gabinete que ya hizo presidente del Gobierno a un diputado autonómico», recuerda el politólogo, que pone también en valor el uso que se haga de las redes sociales en la construcción de un perfil político. «Aunque pueda parecer una chorrada, ella las conoce mucho más en profundidad y sabe trabajarlas bien», explica.

4.- El difícil equilibrio con Vox

La coyuntura política en la que Pablo Casado ha construido su liderazgo al frente del Partido Popular no ha sido precisamente la más sencilla. A las dos elecciones generales que se sucedieron en 2019 y a los diferentes procesos electorales autonómicos y municipales se sumó la aparición de una poderosa fuerza a su derecha de la que dependerá según todas las encuestas si quiere desalojar a Sánchez de la Moncloa. La indefinición respecto a Vox, según los expertos, ha sido otra de sus carencias discursivas frente al modelo desplegado por la presidenta de la Comunidad de Madrid. «Parte del éxito de Ayuso es que logró que buena parte del electorado de Vox no votase al PP el 4-M, sino a ella», analiza Santamarta.

A su juicio, otro de los problemas del líder de la oposición es su «obsesión» por ocupar muchos papeles al mismo tiempo, lo que «despista a sus votantes». «Casado quiere ser el aglutinador de todo el voto de la derecha, pero al mismo tiempo quiere diferenciarse de Vox, y también llegar a acuerdos de Estado con el PSOE mientras Sánchez le rechaza continuamente», aduce. Con todo, y según explica Moreno, los obstáculos internos y externos que está encontrando Pablo Casado en su camino hacia la Moncloa no tienen por qué impedirle alcanzar ese objetivo. «Es raro tener un líder del PP que genera complejos a parte de las bases del PP, pero no deja de ser el único candidato que puede mantener un equilibrio entre el PP de Feijóo, el de Moreno o el de Ayuso. Y, efectivamente, ese equilibrismo le puede llevar a Moncloa«.

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