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Ferraz arremete contra el PP: "Núñez Feijóo es volver a la etapa de 'M. Rajoy'"

Sólo Sánchez y Borrell hicieron una crítica velada a la posición de Podemos, contraria al envío directo de armas a Ucrania

El presidente del Gobierno y secretario general de los socialistas, Pedro Sánchez. EFE

El Comité Federal del PSOE cerró filas este domingo en torno a la respuesta del Gobierno en la crisis de Ucrania donde, salvo Pedro Sánchez y Josep Borrell, ignoraron a Podemos, pero no así al Partido Popular. Al tiempo que el máximo órgano socialista entre congresos respaldaba a Pedro Sánchez y eludía referencias críticas a la posición de los morados, ponía el foco en la nueva etapa que se abrirá en el PP, con alusiones muy ácidas, como la que lanzó el secretario de los socialistas gallegos, Valentín González: «Feijóo es volver a la etapa de ‘M. Rajoy'», dijo.

González lo formuló así, «M. Rajoy», del mismo modo que aparece anotado el nombre del ex presidente del Gobierno en los papeles del ex tesorero popular Luis Bárcenas. Según fuentes presentes en al reunión fue el más duro de todos al poner el acento en los casos de corrupción del PP y en la figura del que será nuevo líder popular, Alberto Núñez Feijóo, el mismo al que no han conseguido arrebatar cuatro mayorías absolutas consecutivas. Fuera o no la expresión de una frustración, también afirmó que éste «va a hacer bueno a Fraga», en alusión al fundador del PP.

Las críticas al PP giraron en torno a sus casos de corrupción y pactos con VOX

Las referencias a la situación por la que atraviesa el primer partido de la oposición fueron numerosas. Desde presidentes autonómicos como la balear Francina Armengol o el asturiano Adrián Barbón, a otros dirigentes territoriales. Fue el caso del madrileño Juan Lobato, el andaluz Juan Espadas, el castellano y leones Luis Tudanca, el vasco Eneko Andueza y hasta Salvador Illa, en representación del PSC.

Lobato, que se enfrentará a Isabel Díaz Ayuso en las elecciones autonómicas de mayo de 2023, señaló que «la única batalla en el PP ha sido entre los que investigan la corrupción y quienes la tapan», en alusión al famoso contrato de mascarillas en el que intervino el hermano de la presidente autonómica. También vaticinó un choque de futuro entre Feijóo y Ayuso que abre nuevas posibilidades para los socialistas en Madrid.

Hubo coincidencia en que «no se ha clarificado» el tema de las mascarillas y que los populares «siguen sin trabajar desde la transparencia y la honestidad», limitándose todo, según el sentir del comité federal socialista, «a una lucha por el poder interno». Illa abogó por la necesidad de que el PP «se arregle internamente para pasar a dedicarse a arreglar los problemas de los ciudadanos» y esté en condiciones de ser un socio fiable para pactos de Estado y abordar la renovación pendiente del CGPJ.

«Blanquear» al PP

La sombra de Vox también fue alargada. Tudanca recibió el apoyo de los suyos para intentar un acuerdo con el PP -hoy por hoy abortado- que impida que los de Santiago Abascal entren en el Gobierno autonómico. Aunque expresó sus dudas respecto al riesgo de intentar «blanquear» a un Partido Popular que también tiene presuntos casos de corrupción ya judicializados.

En su intervención inicial, Pedro Sánchez aludió a Vox al alertar de la «amenaza de una ultraderecha que no podemos parar solos». Para ello, agregó en un largo discurso, «necesitamos que la derecha deje de una vez por todas de coquetear con la ultraderecha».

Pero, a diferencia de sus compañeros de partido, era fácil interpretar que no pocas de sus palabras iban dirigidas a los socios de Gobierno. Como cuando dijo que «no ha faltado diplomacia, lo que ha sobrado es agresión». «Sabemos distinguir un agresor de un agredido, una democracia de un régimen totalitario, una nación soberana de una potencia nuclear imperialista, sabemos distinguir el lado correcto de la historia, que es condenar la guerra de Putin y estar junto a Ucrania»

El chorreo de críticas contra el PP contrastó con el silencio en torno a la posición de Podemos sobre el envío bilateral de armas a Ucrania. Mientras la ministra de Derechos Sociales y líder morada, Ione Belarra, intenta construir un frente con otras fuerzas de la izquierda europea en el que abogan por la vía diplomática y llama «partidos de la guerra» a todos los que envían armamento a Ucrania, el Alto representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, el socialista Josep Borell,también aludió colateralmente a los socios de Podemos.

«¿Alguien hubiera imaginado criticar a Francia por enviar armas a los republicanos españoles?» en la Guerra Civil del 36, dijo Borrell a través de un mensaje grabado.

El PSOE recuerda que la acción del Gobierno la dirige Sánchez

El resto, en cambio, prefirió hacer como si Podemos no existiera. Sólo a la salida, algunos miembros de la dirección socialista, interpelados por la prensa, apelaban al artículo 98.2 de la Constitución, esto es, el presidente «dirige la acción del Gobierno y coordina las funciones de los demás miembros del mismo, sin perjuicio de la competencia y responsabilidad directa de éstos en su gestión». Y recordaban, además, que el Protocolo de Funcionamiento de la coalición alude explícitamente a este artículo así como a la Ley del Gobierno, de 1997. Asunto, dicen, cerrado.

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