España

Podemos se siente "menospreciado" por Yolanda Díaz y ésta recupera los maitines de coordinación

Le reprochan que "lleva un año de vicepresidenta, pero no se sabe nada de su estrategia"

Yolanda Díaz, Irene Montero e Ione Belarra en una imagen de archivo Europa Press

Nadie quiere hablar de ruptura. Tampoco que exista un plan alternativo a la candidatura de Yolanda Díaz a la presidencia del Gobierno en las próximas elecciones generales. Pero sentadas estas bases, el enfrentamiento en el seno del sector morado resulta indisimulable. La invasión de Ucrania por parte de Rusia ha sido la espoleta para sacar a la superficie que algo no funciona bien en la relación de Díaz con Podemos y viceversa. El partido de Ione Belarra se siente «menospreciado» continuamente por la gallega, denuncian fuentes gubernamentales.

Y esta actitud, agregan en conversación con El Independiente, se extiende no sólo a Belarra e Irene Montero, sino al conjunto de los ministros de Unidas Podemos, incluso aquellos que parecen más próximos a Díaz como los titulares de Consumo, Alberto Garzón, y de Universidades, Joan Subirats, de la cuota de los comunes de Ada Colau.

«No informa ni a Ione, ni a Irene, ni a Garzón ni a nadie de nadie», prosiguen los reproches. Y algo de razón tendrán cuando la vicepresidenta segunda ha decidido recoger ese guante y recuperar las reuniones de «maitines», esto es, la cita semanal que inauguró Pablo Iglesias como jefe de delegación morada en la que se sentaban no pocas veces los respectivos secretarios de Estado y responsables de Comunicación para analizar la situación política y las estrategias a seguir. Luego había otra reunión de coordinación con el sector socialista, pero esa pasó a la historia por las tensiones que generaba.

Le acusan de «marcar la posición del espacio de Unidas Podemos a base de canutazos»

En Podemos aseguran que, salvo excepciones como la del lunes pasado por la tarde, llevaban mucho tiempo sin celebrarse. En el entorno de Díaz arguyen que «nunca se interrumpieron como tal» sino que había «distintos formatos». A partir de ahora tampoco se celebrarán necesariamente los lunes, pero sí serán semanales.

Los morados han asumido que en el futuro proyecto de Díaz Podemos no será más que otro de los muchos actores políticos y que sus siglas quedarán sepultadas, pero, al tiempo, exigen que la también ministra de Trabajo «asuma el liderazgo que ha dejado de ejercer». Otra fuente va más allá cuando le acusa de «marcar la posición del espacio de Unidas Podemos a base de canutazos».

En este sentido, le reclaman la necesidad de reunir también a los partidos del espacio confederal y no sólo a los ministros, esto es, a Podemos, a Izquierda Unida, a los comunes y a los verdes. Y en cuanto a la convivencia dentro del Grupo Parlamentario en el Congreso, Pablo Echenique y Jaume Asens también representan las dos sensibilidades que chocan en el espacio de Unidas Podemos, aunque mantienen sus diferencias en un plano mucho más discreto.

Asumen el «error» de llamar «partido de la guerra» al PSOE

En Podemos reconocen el «error» de Ione Belarra del pasado domingo al calificar al PSOE de «partido de la guerra», aunque justifican esos desajustes en falta de cauces de información internos. Y eso lo extienden tanto al cambio de criterio en torno al envío de armas a Ucrania como en otras cuestiones de la agenda política, incluida la reforma laboral. Podemos no ocultó que hubiera sido partidaria de incorporar modificaciones al texto -conforme les exigían ERC, EH Bildu y el PNV- aún a costa de que Antonio Garamendi se descolgara del pacto de los agentes sociales porque «no puede ser -agregan las fuentes consultadas con un punto de ironía- que la CEOE pase de ser el diablo a pactar con ella sí o sí».

Díaz, apuntan, «tiene todo nuestro apoyo y así lo transmitimos siempre, pero no informa mucho». Respecto a los plazos que se ha marcado la gallega para echar a andar con su proyecto político, que pasa en primer lugar por lo que ha calificado de proceso de «escucha» por toda España, aseguran que «ella manda», se marca sus plazos, sin presiones.

Y admitida esta situación, en muy buena medida por la certeza de que las siglas moradas cotizan a la baja, destacan cómo «lleva un año de vicepresidenta pero no se sabe nada de su estrategia y todos son menosprecios. Lo que quiere Yolanda lo tiene claro, pero Unidas Podemos no lo sabe», se quejan.

Pablo Iglesias, aunque retirado de la primera línea política, le intentó marcar el terreno esta semana a Díaz dando a entender que estaba donde estaba gracias a él. El ex vicepresidente recordó en la SER que «ella y muchos compañeros no entendieron cuando Unidas Podemos llevó la negociación con el PSOE al final para que después hubiera Gobierno. Yolanda Díaz es miembro del Gobierno de España porque Podemos mantuvo esa posición, igual que Alberto Garzón, que en su momento era partidario de aceptar un acuerdo programático».

«Sin capacidad de reacción»

En Podemos agregan que los plazos de la vicepresidenta «son lo de menos si en el día a día fuera avanzando cosas y los cambios de criterio del PSOE no nos pillaran con el pie cambiado y sin capacidad de reacción», como aseguran que así ocurrió el miércoles de la semana pasada cuando Pedro Sánchez rectificó y decidió armar directamente al ejército de Ucrania. Aunque Belarra habló el día anterior con el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, aseguran en Podemos que simplemente se les «sondeó», pero no confirmó el cambio de criterio que, en cambio, sí conocía Díaz tras hablar con Sánchez.

Las mismas fuentes gubernamentales consultadas insisten en que fueron Irene Montero y Félix Bolaños los que encontraron una vía de salida para rebajar la tensión desencadenada por la ubicación del PSOE en el bando de los «partidos de la guerra» y no tanto por mediación de la vicepresidenta, marcando una vez más las distancias que les separan. Eso sí, esta enésima crisis parece haber servido de aldabonazo para intentar encauzar las turbulentas aguas internas. Ahora queda por ver cuánto les dura.

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