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España A 28 DÍAS DE LA CITA ELECTORAL

Cinco incógnitas que marcan el 19-J

La abstención, el trasvase de votos por el hundimiento de Cs, el tirón de Vox, el papel de la coalición de izquierdas y la alternativa de Espadas determinarán el resultado de las elecciones | Todas las encuestas dan como ganador a Moreno Bonilla

Moreno Bonilla, Macarena Olona y Juan Marín, Juan Espadas, Inmauculada Nieto y Teresa Rodriguez

Carmen Vivas

A menos de un mes ya de la cita electoral en Andalucía, los sondeos dibujan un mismo escenario: Moreno Bonilla ganará con claridad los comicios y, salvo sorpresa mayúscula, el PP mantendrá un gobierno autonómico clave con vistas a la batalla que librará Núñez Feijóo el próximo año para tratar de descabalgar a Pedro Sánchez de La Moncloa. El histórico fortín socialista se consolidará como una de las principales baronías populares.

De cumplirse los pronósticos, Moreno Bonilla pasará en tres años y medio de cosechar los peores resultados del Partido Popular en unas elecciones andaluzas -perdió siete escaños tras dejarse en el camino casi 315.000 votos- a encabezar la lista más votada por segunda vez en la historia del PP. Ese mérito tan sólo puede exhibirlo hasta ahora Javier Arenas, que ganó por tres escaños de ventaja a José Antonio Griñán en la cita de marzo de 2012 (50 frente a 47) antes de la fragmentación del voto que supuso la irrupción en el tablero político de Podemos y Ciudadanos. El entonces líder socialista pactó con IU y pudo mantenerse en San Telmo.

Los comicios celebrados el 2 de diciembre de 2018 marcaron no sólo la alternancia en una comunidad que sólo había conocido gobiernos socialistas sino también el despegue de Vox. La formación de Santiago Abascal logró por primera vez representación en un Parlamento en España al obtener casi 396.000 sufragios -casi 22 veces más que en 2015- y 12 diputados. Con el viento de las encuestas soplando a su favor, el partido puede ser decisivo ahora para la conformación del futuro ejecutivo regional, como acaba de suceder en Castilla y León.

A la espera de conocer si Susana Díaz tocó suelo en 2018 y el comportamiento de la coalición de izquierdas que concurre bajo el nombre de Por Andalucía, la cita marcará previsiblemente el final de ciclo de Ciudadanos, que quedó a tan sólo cinco escaños del PP en las últimas elecciones y que puede quedar sin representación en la Cámara autonómica tras haber ostentado la Vicepresidencia del Gobierno y varias consejerías en el bipartito que está próximo a deshacerse. Éstas son algunas de las incógnitas que planearán durante toda la campaña y que con seguridad no terminarán de despejarse hasta la tarde-noche del próximo 19-J.

¿Se repetirá la alta abstención?

En las últimas elecciones andaluzas, tan sólo el 58,65 % de los ciudadanos con derecho a voto introdujo su papeleta en la urna. Ese nivel de participación representó una caída de más de cinco puntos respecto al registro de 2015 (63,94 %), cuando repuntó más de tres puntos en relación con la convocatoria de 2012 (60,78 %). Existe consenso entre los expertos en demoscopia consultados por este diario en que serán más los electores que acudan el 19 de junio. La cuestión a discernir es cuánto crecerá y a quién beneficiará esa mayor afluencia.

«Lo lógico es que suba un poco la participación porque el 58 % es muy bajo. Tratándose de unas autonómicas yo diría que puede rondar el 65 %», razona Narciso Michavila, presidente de GAD3. «En aquel momento hubo un votante de izquierdas, sobre todo del PSOE, que se refugió en la abstención y ahora tiene otra opción que es votar a Juanma Moreno. Casi siempre que se pasa de un bloque a otro se transita por la abstención», añade el sociólogo para explicar por qué aumentará previsiblemente el número de papeletas a recontar.

Ese pronóstico no es compartido plenamente por el responsable de otro instituto demoscópico con el que ha hablado este medio para la elaboración del reportaje y que pide anonimato: «Pensamos que la participación será parecida [a la de 2018]. Los números que manejamos apuntan a que subirá un poco, en torno al 60 %. Lo que vemos claro es que no va a bajar».

¿A qué partido irán los votos de Cs?

De la decena de encuestas que han publicado nueve medios de comunicación desde que Moreno Bonilla disolvió el Parlamento el pasado 25 de abril para convocar elecciones, cuatro de los institutos que las han realizado (Data10, IMOP, GAD3 y Hamalgama Métrica) pronostican que Ciudadanos no ocupará un solo escaño en el antiguo Hospital de las Cinco Llagas. ¿Qué formación se beneficiará del hundimiento del partido naranja, que irrumpió a nivel nacional precisamente en unos comicios andaluces (los de 2015)?

«Claramente vuelven a la casilla de salida, que es el Partido Popular. No es simplemente el PP, es el PP de Moreno Bonilla y de Núñez Feijóo. Para mí es más importante el ‘efecto Juanma’ que el ‘efecto Feijóo’. Ya lo veíamos fuerte el año pasado y encima ahora el nuevo líder está añadiendo», sostiene Michavila. «El trasvase de votos de Cs lo va a capitalizar Moreno Bonilla, más de la mitad van a ir a parar a él», refuerza otro experto en estrategia electoral.

Verónica Fumanal, presidenta de la Asociación de Comunicación Política (ACOP), trata de explicar el porqué de la debacle de una formación que llegó a ser primera fuerza en Cataluña y que no obtuvo representación hace un año en la Asamblea de Madrid. «Tanto a nivel nacional como autonómico, Ciudadanos se ha quedado sin su razón de [ser], es decir, por qué votar a Ciudadanos. Se ha asimilado tanto al PP ideológicamente que ha dejado de diferenciarse», opina.

En 2018, la formación liderada en Andalucía por Juan Marín fue la tercera más votada tras PSOE y PP al obtener 661.371 votos (el 18,28 %), lo que se tradujo en 21 diputados y le abrió la puerta de entrar en el gobierno. La duda es si logrará salvar su escaño -concurre por la circunscripción de Sevilla- como sí ha conseguido en Castilla y León Francisco Igea, vicepresidente como él en un bipartito con el PP.

¿Cuánto suma el ‘efecto Olona’?

A la espera de que la Junta Electoral de Granada resuelva el recurso de Andaluces Levantaos por el empadronamiento «ficticio» de Macarena Olona en Salobreña (Granada) para poder concurrir, la elección de la portavoz adjunta en el Congreso de los Diputados demuestra que Vox va a por todas. El objetivo es claro: evitar que Moreno Bonilla sume más escaños que todos los partidos de la izquierda para que no pueda gobernar en minoría y se tenga que apoyar en ellos, como le ha ocurrido a Fernández Mañueco en Castilla y León.

«Olona es buena candidata, pero en las elecciones equivocadas. Si Vox la manda es porque es consciente del tirón que tiene Juanma Moreno. Ella tirará para arriba, pero menos de lo que muchas encuestas vienen anticipando», sostiene Narciso Michavila. En su último barómetro del mes de abril para el grupo Mediaset, con una muestra de 1.002 entrevistas, GAD3 le otorgaba 17 diputados. Mayores expectativas le concede el Centro de Estudios Andaluces (dependiente de la Consejería de Presidencia, Administración Pública e Interior), con una estimación de 22 escaños antes de que el comité ejecutivo nacional de Vox eligiera a esta abogada del Estado en excedencia como cabeza de cartel.

«El desafío estratégico de Macarena Olona es que los términos del debate de la campaña no se centren en la gestión sino en valores como la inmigración, la ocupación ilegal, la inseguridad, la violencia de género… para intentar retener o atraer al votante de derechas más ideologizado», subraya un experto en campañas electorales y conocedor de la realidad andaluza.

Fumanal llama la atención sobre el efecto que podría tener que quedara finalmente apeada por «fraude de ley» en su empadronamiento. «Si no puede presentarse sería un elemento tremendamente distorsionador, una cuestión no menor en una campaña muy plana, sin grandes propuestas, sin grandes elementos de contraste y sin grandes polémicas. Puede ser un factor de movilización o desmovilización en una campaña que parece de continuidad, sin pulsión de cambio», opina.

¿Llega a tiempo la coalición de izquierdas?

Izquierda Unida, Podemos, Alianza Verde, Equo, Más País Andalucía e Iniciativa del Pueblo Andaluz concurren a la cita del 19-J bajo el paraguas de las siglas Por Andalucía, una coalición registrada sobre la bocina y a la que la formación morada llegó fuera de plazo. Ello ha provocado que los candidatos de Podemos figuren en las listas como independientes.

Inmaculada Nieto parte con el reto de superar los 17 escaños que la confluencia formada por Adelante Andalucía, Podemos, Izquierda Unida, Primavera Andaluza e Izquierda Andalucista obtuvo en diciembre de 2018. A tenor de los resultados que arrojan las encuestas publicadas en el último mes, se trata de un objetivo sencillamente inalcanzable. No hay ningún sondeo que le otorgue más de 11 diputados.

«Tienen que intentar articular una propuesta creíble en el electorado más de izquierdas que les permita ilusionarlos y perder el menor número de votos posible. Han dado imagen de poca seriedad y de escasa voluntad de triunfo para el elector más de izquierdas. Ahora tienen que llenarlos de ilusión con el sueño de un gobierno de izquierda a imagen y semejanza del central», comenta el experto.

Posible puntal del proyecto que la vicepresidenta Yolanda Díaz ha registrado ya bajo el nombra de ‘Sumar’, Por Andalucía no descarta llegado el momento abstenerse para evitar que Vox entre en el Ejecutivo regional, como Nieto reconoció en una entrevista concedida a El País a principios de mes. El candidato socialista ha calificado de «error» esta semana ese planteamiento con el siguiente argumento: «Estamos ante unas elecciones en las que el votante debe tener claro que vota izquierda o vota derecha» y es «una barbaridad» plantearle «a un votante de izquierda que su voto, a lo más que llegaría, es a una abstención para que gobernara la derecha».

De esa amalgama de partidos de izquierda no forma parte Adelante Andalucía, formación liderada por Teresa Rodríguez y que concurre junto a Andalucistas. «Una de las posibles sorpresas puede ser Rodríguez. La veíamos que entraba sólo por Cádiz, pero el mensaje que han lanzado todos los partidos de Por Andalucía le beneficiaría. Es muy probable que vaya de menos a más. No descarto que saque más de uno -en Sevilla o Málaga- a costa de la coalición», pronostica Michavila.

¿Mejorará Espadas el resultado de Susana Díaz?

Juan Espadas concurre a sus primeras elecciones a la Presidencia de la Junta de Andalucía cuando no llevará ni un año como líder del PSOE-A. Ha sido el elegido por la militancia para intentar recuperar San Telmo, una misión que parece hercúlea en este momento. La gran incógnita es si logrará mejorar los 33 diputados obtenidos en la cita anterior por Susana Díaz, que optaba a la reelección. La política trianera ganó, pero el acuerdo alcanzado por PP y Ciudadanos -con el apoyo parlamentario de Vox para la investidura de Moreno Bonilla- propició que por primera vez en 36 años no gobernara el PSOE en Andalucía.

«Al candidato Espadas le ha faltado tiempo y nivel de conocimiento. De hecho, yo creo que ése es uno de los elementos por los que Juanma Moreno convoca elecciones», expone Verónica Fumanal. «Menos de un 60 % es un nivel de conocimiento insuficiente para afrontar con garantías un reto electoral. Ahora bien, la campaña le va a dar empuje. El PSOE es una gran maquinaria electoral y el nivel de densidad y penetración que tiene en Andalucía es un factor definitivo que hace que el partido no se hunda. Otra cuestión es que pueda sacar mejores resultados de los que obtuvo Susana Díaz», agrega esta experta en comunicación política.

Narciso Michavila interpreta que la coyuntura es «complicada» para Espadas. «El PSOE no deja de ser una marca desgastada y encima es el candidato de Pedro Sánchez», señala el presidente de GAD3 en alusión a la factura que el electorado pueda hacer pagar el 19-J al candidato socialista por decisiones controvertidas del presidente del Gobierno, como su relación con el independentismo catalán o su cambio de postura en relación con el conflicto del Sáhara Occidental.

Michavila considera una decisión desacertada que el PSOE haya querido desgastar al PP con las alusiones a la corrupción (por los audios de conversaciones de María Dolores de Cospedal y el comisario ya jubilado José Manuel Villarejo en relación con «la libretita de Bárcenas) que ha realizado esta semana en el Congreso en medio de la precampaña en Andalucía, donde el caso ERE -pendiente de que el Tribunal Supremo resuelva los recursos de los condenados por la Audiencia de Sevilla, entre ellos el ex presidente José Antonio Griñán- y otros escándalos han pasado factura al PSOE. «Si tu electorado pasaba página y miraba hacia adelante no te empeñes en el Parlamento en volver a hablar de corrupción», mantiene.

El presidente de GAD3 asegura haber despejado algunas de las dudas que tenía semanas atrás en relación con las elecciones andaluzas. A estas alturas dice estar convencido de que los partidos provincialistas no obtendrán representación, como tampoco Ciudadanos. Y esperará a los últimos días de campaña para pronosticar si se va a producir una desmovilización de las izquierdas para que el PP de Moreno Bonilla no tenga que depender de Vox. «Estamos en una situación inédita. Tradicionalmente al votante moderado de izquierda le daba miedo una mayoría absoluta del PP y se movilizaba para evitarlo, pero ahora le da mucho más miedo Vox. Unos van a pasar a votar a Moreno Bonilla para que no depende de Vox y muchos van a pensar que si van a votar Vox tendría más fuerza», augura.

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