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Ferraz toca a rebato convencida de que toda la bolsa de indecisos es voto de izquierdas

Despliegue en Andalucía este fin de semana de ministros, presidentes autonómicos y miembros de la dirección federal para apoyar a Juan Espadas

Pedro Sánchez y Juan Espadas en un acto electoral

Ferraz quiere pisar el acelerador en la recta final de la campaña andaluza con el único objetivo de movilizar a la bolsa de indecisos que han detectado los sondeos y que varía entre un 25 y un 40 por ciento del electorado, según distintos estudios y su propios trackings. Los socialistas se aferran a ese último dato, el del 40 por ciento, para echar las cuentas que más favorecen a su candidato a la presidencia de la Junta de Andalucía, Juan Espadas.

En la dirección federal aseguran que «mayoritariamente ese voto indeciso es de izquierdas». Basan ese convencimiento en que los electores del centro-derecha y los ultraconservadores «ya están movilizados y declarando el sentido de su voto», es decir, se ha tocado techo por parte de ese bloque ideológico. Pero por la izquierda hay posibilidades de avanzar y arañar unas cuantas papeletas más, aseguran.

«El músculo del partido se está despertando ahora», arguyen otras fuentes de Ferraz admitiendo que han tenido a un electorado «dormido», pero, a tenor de los sondeos, todo apunta a que sigue echado la siesta. Son conscientes de que se lo juegan todo a la carta de una alta participación, a la necesidad imperiosa de volver a atraer a los 400.000 votos que no respaldaron a Susana Díaz -apenas sobrepasó el millón de papeletas en el peor resultado de la historia del socialismo andaluz- en 2018, pero sí lo hicieron con Pedro Sánchez en 2019.

Sólo este fin de semana, además del mitin central de Sánchez en Málaga en un acto con jóvenes, habrá un enorme despliegue de presidentes autonómicos, ministros y miembros de la dirección federal en apoyo de Espadas.

El domingo por la mañana el candidato estará rodeado por siete barones socialistas con mando en plaza, esto es, Ximo Puig (Valencia), Guillermo Fernández Vara, (Extremadura), Javier Lambán (Aragón), Adrián Barbón (Asturias), Francina Armengol (Baleares) Ángel Víctor Torres (Canarias) y Concha Andreu (La Rioja). Sólo faltarán la navarra María Chivite y el castellanomanchego Emiliano García Page, por tener agenda institucional previa. Lástima, porque podría haber sido el momento en que Page preguntara a sus compañeros de filas si se sienten «monaguillos» de Pedro Sánchez.

El «monaguillo» Page no acudirá al acto con presidentes autonómicos en apoyo a Espadas

Pero también se dejarán ver durante estos días los ministros Isabel Rodríguez, Diana Morant, María Jesús Montero, Félix Bolaños y Teresa Ribera. Eso este viernes. El sábado se suman el líder del PSC, Salvador Illa, y la portavoz del Grupo Socialista en el Senado y también dirigente del PSC, Eva Granados. El domingo, además de repetir otros miembros del Ejecutivo harán campaña Fernando Grande-Marlaska y Pilar Llop.

A todos ellos hay que sumar a miembros de la dirección federal como Santos Cerdán, Alfonso Gómez de Celis -en su caso también por ser un destacado dirigente andaluz- y Andrea Fernández. En definitiva, todo un toque a rebato para intentar desperezar a su electorado en esta recta final cuyo plato fuerte vuelve a ser el debate entre candidatos del lunes, organizado esta vez por Canal Sur.

De momento, la idea de crecer por el centro rescatando voto perdido de Ciudadanos no ha dado resultado. Así al menos lo apuntan todos los sondeos incluido esta vez el del CIS, que no difirió mucho al de otras empresas demoscópicas. Apenas un 2 por ciento de trasvase de los naranjas a los socialistas han frustrado esa operación-centro.

Subir el tono de la campaña

De ahí que el presidente del Gobierno apelara el pasado fin de semana al «orgullo rojo», palabras dirigidas no a la centralidad del votante sino a su izquierda. Sánchez intenta escorar la campaña y vender gestión, aunque su mensaje parece no terminar de calar entre el electorado. El candidato ha intentado también subir el torno alertando de un posible pacto entre Juan Manuel Moreno y Macarena Olona, que ha calificado de «pareja de hecho», o acusando a la Junta de haber descuidado la prevención de incendios ante el declarado en sierra Bermeja.

Precisamente, respecto a Olona aseguran las mismas fuentes consultadas que la campaña «no le está yendo nada bien» por lo que califican de «excesos» e «histrionismos» de la candidata de Vox, que llegó a anunciar la suspensión de sus actos electorales durante unos días, aunque luego rectificó.

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