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Adriana Lastra y Santos Cerdán señalados tras el fiasco del 19-J: "Sánchez no está contento"

No se descartan cambios en Ferraz de caras o de responsabilidades mientras el jefe del Ejecutivo pide a los suyos que "defiendan la acción de Gobierno"

Sánchez preside la Ejecutiva del PSOE con Cerdán y Lastra.

Sánchez preside la Ejecutiva del PSOE con Cerdán y Lastra. EP

El 19-J ha abierto en canal el debate interno en el partido, Moncloa y baronías socialistas sobre los malos resultados de las elecciones andaluzas. Hay coincidencia en la necesidad de una “reflexión profunda” que analice las causas de porqué han sido incapaces de movilizar a los suyos y la necesidad de dar un impulso político a lo que queda de legislatura. Muchos dirigentes creen que Pedro Sánchez debe tomar decisiones en varios frentes y si una remodelación ministerial podría ser una vía para dotar de nuevos bríos a un Gobierno con claros síntomas de desgaste, parece que Moncloa se inclina más por apuntar a Ferraz, en general, y a Adriana Lastra y Santos Cerdán, en particular.

«El presidente no está contento», resume un miembro de la ejecutiva federal por la «tensión» existente entre la vicesecretaria general y el secretario de Organización socialistas, lo que repercute en la estrategia, en los mensajes y en la unidad de acción.

El organigrama de Ferraz es la resultante del último congreso federal, celebrado en octubre del año pasado en Valencia, posterior a la remodelación ministerial de julio. El inquilino de la Moncloa tocó todos los niveles de poder, esto es, el Ejecutivo, el partido y los grupos Parlamentarios, pero el equipo que dejó en Ferraz “no ha terminado de clarificar ni sus competencias ni su perfil político”, indica esta vez un barón territorial, que también señala a Lastra y Cerdán.

El equipo que dejó en Ferraz “no ha terminado de clarificar ni sus competencias ni su perfil político”

Lastra “perdió poder y protagonismo” con respecto a su situación anterior pues era también portavoz en el Congreso de los Diputados. «No llevó bien perder la portavocía parlamentaria» indican los mismos medios consultados. Sánchez la quería volcada en Ferraz para afrontar, precisamente, el calendario electoral de la segunda mitad de la legislatura. Y tras la defenestración nunca explicada de José Luis Ábalos, puso al frente a su número dos, el navarro Santos Cerdán, un gran conocedor de las estructuras del partido.

Pero Cerdán, dicen los mismos medios, “carece del protagonismo y del peso político de Ábalos”, también de la misma proyección pública que su antecesor, y no la busca. En definitiva, el tándem Lastra-Cerdán no termina de funcionar, admiten fuentes socialistas. De hecho, durante la campaña andaluza “hubo poca comunicación entre ellos”, como si fueran dos entes autónomos.

Una de las pocas concesiones a la autocrítica del comité ejecutivo del pasado lunes, presidido por Sánchez, giró en torno al retraso en abordar el proceso de sucesión de Susana Díaz tanto en lo que se refiere al liderazgo del PSOE-A como a la candidatura a la Junta de Andalucía y «ese es un tema de partido y de campaña», apostillan distintas fuentes consultadas por El Independiente.

Críticas por no haber acelerado el proceso de sucesión de Susana Díaz por Juan Espadas

La versión oficial de Ferraz es que el partido «tiene su plazos y su protocolo», entre ellos, la celebración de unas primarias entre Díaz y Juan Espadas que retrasó aún más el calendario, a pesar de los esfuerzos ímprobos desplegados para que la hoy senadora dimitiera dejando el camino despejado a su sustituto.

A estas alturas el argumento de que una de las causas del fracaso fue el escaso tiempo que tuvo Espadas para preparar su candidatura suena a pretexto. Las elecciones andaluzas tocaban sí o sí este año y, aunque el presidente de la Junta de Andalucía mareó con la fecha, sólo había dos opciones: antes o después del verano.

La guinda de otra noche electoral aciaga la puso el tono y el fondo de la intervención de Lastra desde Ferraz, en la que no se dignó ni a felicitar al ganador, lo que chirrió entre sus compañeros de filas.

No es, ni mucho menos, la única causa del fracaso electoral. Son muchas y variadas y tienen varios responsables, pero la posición de Lastra se ha debilitado -no tanto la de Cerdán, aunque tampoco escapa de las críticas- y no se descartan cambios en Ferraz, bien de personas o de responsabilidades, para afrontar todo lo que se les viene encima a la vuelta del verano arrastrados por una tendencia a la baja en los sondeos y la consolidación de un cambio de ciclo.

Sánchez pidió a su comité ejecutivo que defendiera la acción de Gobierno

No es la primera vez que se constata esta fórmula fallida del tándem que forman los dos pesos pesados de Ferraz. Al poco tiempo de celebrado el congreso nacional se modificó el reglamento del partido para dotar a Lastra de nuevas competencias, algunas de ellas en manos, precisamente, de la secretaria de Organización, como Acción electoral. Además, pasó a controlar la comunicación federal y la coordinación política de los Grupos Parlamentarios, pero “no termina de funcionar”, insisten.

Sánchez, quien no pudo ocultar el pasado lunes su profundo malestar por el resultado -su cara era todo un poema- pidió a los miembros del comité ejecutivo que «defendamos la acción del Gobierno, que seamos todos una especie de portavoces, pero no sólo de los temas de nuestra competencia». Habrá que ver si eso ayuda para movilizar al electorado.

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