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El Supremo rechaza suspender ya el nombramiento del presidente suplente del CGPJ

Un vocal del CGPJ y el secretario general del órgano de gobierno de los jueces consideraron la designación del vocal Rafael Mozo como sustituto de Carlos Lesmes una "anomalía" y una "ilegalidad", por lo que recurrieron ante el alto tribunal

El Tribunal Supremo rechaza suspender de manera inmediata a Rafael Mozo como suplente del presidente del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), cargo para el que le eligieron 16 de 18 vocales del órgano, como solicitó el vocal contrario a dicha decisión, Wenceslao Olea.

Tanto él como el secretario general del órgano de gobierno de los jueces, José Luis de Benito, pidieron al alto tribunal como medida cautelarísima -a adoptar en 48 horas- que suspendiera la designación. Los magistrados de la Sala Tercera desestiman las medidas cautelarísimas y tramitarán el asunto por vía cautelar. Es decir, resolverán más adelante escuchando a la otra parte, que es el propio CGPJ, si se debe suspender a Mozo o no, según explican fuentes del Tribunal Supremo. Después, tomarán una decisión.

La mayoría de vocales del consejo de jueces, salvo Olea y la vocal Mar Cabrejas, votaron a favor de designar a Mozo, vocal de mayor edad, suplente de Carlos Lesmes tras su dimisión (con la que trató de forzar el acuerdo de renovación entre PSOE y PP) en lugar de aceptar que el vicepresidente del Tribunal Supremo en funciones, Francisco Marín Castán, asumiera tanto dicho cargo como la presidencia del Supremo, como dejó indicado el propio Lesmes apoyándose en un informe del Gabinete Técnico del CGPJ que presentó al Pleno.

En éste se defendía que la sustitución de Lesmes por parte de Marín Castán (que además es el presidente de Sala más antiguo) se podría haber hecho «de manera automática» y «sin necesidad de acuerdo alguno». De esta manera, según se expuso en el informe cuyo sentido compartió la Sala de Gobierno del Tribunal Supremo, se evitaría una bicefalia entre la presidencia del Supremo y del CGPJ.

Rafael Mozo sentado delante de la cúpula de la Fiscalía. Poder Judicial.

Esa bicefalia se evidenció este martes en el alto tribunal durante la toma de posesión de las fiscales de Sala Ana García León y Dolores Delgado. Marín Castán presidió el acto al que acudieron la ministra de Justicia, Pilar Llop, y la cúpula de la Fiscalía. Para el suplente del presidente del CGPJ se reservó una silla separado de los miembros de la Sala de Gobierno. Una imagen que llamó la atención de los medios que siguieron el acto y también de los presentes, según transmitieron algunos de ellos consultados por este diario.

El criterio para nombrar a Marín Castán sustituto de Lesmes molestó al bloque conservador mayoritario del consejo de jueces porque se les dijera lo que tenían que hacer. Con éste se alinearon también los progresistas dejando a un lado las tensiones de las negociaciones para elegir a dos magistrados del Tribunal Constitucional, que continúan atascadas. Acordaron designar a Mozo suplente de Lesmes pero indicando que todas las decisiones que tome -sobre todo las relativas a presupuesto, personal y comunicación- serían consensuadas con el resto de vocales. Dos vocales (la conservadora Ángeles Carmona y la progresista Roser Bach) decidirán con Mozo los asuntos que se comunicarán al exterior y cómo.

Es una «anomalía» que se votara a sí mismo

Su nombramiento como suplente del presidente fue acordado por 16 vocales frente a dos, Wenceslao Olea (voto en contra) y Mar Cabrejas (ausencia) a quienes algunos de sus compañeros situaron como «seguidistas» o «incondicionales» de Lesmes.

Precisamente Olea, igual que el secretario general del CGPJ José Luis de Benito, recurrieron al Tribunal Supremo dicha designación acordada por el Pleno al considerarla «ilegal» y «anómala», destacando que el propio Mozo votó a favor de su nombramiento.

En el último giro de los acontecimientos de un CGPJ caducado desde hace casi cuatro años, esperando el acuerdo entre PSOE y PP para su renovación que parecía inminente pero no llega, la presentación de dicho recurso supone un conflicto entre el Supremo y el órgano de gobierno de los jueces. El desgaste del Poder Judicial afecta ya al alto tribunal por la imposibilidad de cubrir a los magistrados que se jubilan o fallecen por la reforma legal impulsada por PSOE y Podemos que impide al CGPJ realizar nombramientos.

Los recurrentes pidieron suspender el nombramiento de Mozo como medida cautelarísima (a adoptar en un máximo de 48 horas y sin escuchar a la otra parte para garantizar que la resolución que finalmente adopte el alto tribunal sea efectiva y evitar perjuicios de imposible reparación). La Sección Sexta, encargada de abordar el asunto, rechazó suspender del cargo a Mozo de manera inmediata y deja para más adelante esa decisión junto con la resolución del recurso por si el nombramiento fue o no legal.

Precisamente los magistrados Pablo Lucas y César Tolosa, que tendrían que haber formado parte de la deliberación, no lo hicieron porque como miembros de la Sala de Gobierno ya respaldaron el criterio de Lesmes para que Francisco Marín Castán le sustituyera en ambos cargos. Les sustituirán en la resolución de las medidas cautelares Celsa Pico y José Manuel Bandrés, completando la Sala los magistrados Eduardo Espín, Antonio Fonseca-Herrero y José Antonio Montero.

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